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Fuera de París, EEUU entra en un exclusivo club con Siria y Nicaragua

Al anunciar Trump el retiro del Acuerdo de París sobre Cambio Climático, EEUU se suma a los únicos dos países que se negaron a suscribirlo. Solo que la situación nicaragüense en materia de medio ambiente no se parece en nada a los planes del republicano.
1 Jun 2017 – 1:11 PM EDT

De las 197 naciones que son parte de la Convención Marco sobre Cambio Climático de Naciones Unidas, solo hay dos que no se sumaron al Acuerdo de París en 2015: Nicaragua y Siria. Y ahora se suma un tercero: EEUU.

Las razones que ha esgrimido el presidente Donald Trump para sustentar lo que fue una de sus principales promesas de campaña es que el acuerdo limita la posibilidad de hacer negocios con excesivos controles y que eso frustra la creación de empleos.

Es curioso, más allá de que se justifique o no el argumento, sea exactamente el contrario que en su momento presentó el gobierno de Nicaragua al negarse a firmar el convenio, destinado a lograr compromisos para reducir la emisión de gases invernadero. Siria estaba, y sigue, sumida en una guerra civil, por lo que nadie esperaba que participara en las negociaciones.

La pequeña Nicaragua hizo de sus observaciones al acuerdo una cruzada, denunciándolo como “un camino al fracaso” porque no establecía controles ni penalidades suficientemente severas para forzar a los países a respetar unos compromisos que son totalmente voluntarios.

Pero aunque queden en el mismo club, los nicaragüenses tienen un compromiso muy diferente cuando se trata de lo medio ambiental. Según datos del Banco Mundial, en 2017 la mitad de la electricidad que se generaba en Nicaragua provenía de fuentes renovables y el objetivo es alcanzar el 90% para 2020. Aunque suene impresionante, las cifras nicaragüenses tienen poco impacto, tratándose de un país cuya huella energética es diminuta.

En medio de las negociaciones del Acuerdo de París, el negociador nicaragüense, Paul Oquist, explicó que Managua no quería “generar problemas”, pero que tenían serias objeciones a lo pactado. Estas son las dos principales:

“Complices de muerte y destrucción”

El Acuerdo de París establece un objetivo de limitar el incremento de las temperaturas a 2 grados Celsius y limitar la emisión de gases invernadero a niveles que puedan ser naturalmente absorbidos

Pero algunos estudios indican que, ante la dificultad de forzar a los países a cumplir lo pactado, seguramente se verán aumentos de hasta 4 grados por encima de los nivele de la era pre-industrial

“Nosotros no queremos ser cómplices de la muerte, los daños y la destrucción que 3 o 4 grados de calor más representarán para el mundo”, dijo Oquist en aquel momento.

“Cuatro grados no es un ruta apara la sobrevivencia con el (desierto) del Sahara avanzando. Cuatro grados no es un ruta apara la sobrevivencia para India o Pakistán con los Himalayas derritiéndose. Cuatro grados no es un ruta apara la sobrevivencia con para el sureste de Asia con los tifones”, dijo Oquist en entrevista con la publicación Climate Change News .


Sin castigo, ni ambiciones

El pacto de París tampoco incluye sanciones si no se cumplen los objetivos nacionales. Solo compromete a los países a presentar información transparente sobre sus emisiones para poder seguir sus progresos y, en caso de no alcanzar sus objetivos nacionales, prevé simplemente que entre en acción un comité de carácter facilitador.

“La idea de la responsabilidad universal, que todos son responsables, es una vuelta en la responsabilidad históricas, porque no todos crearon el problema. Nicaragua tiene 4,8 millones de toneladas de emisiones a año, eso es 0.03% de las emisiones globales. ¿Nos sentimos responsables por haber causado el cambio climático? No, en lo absoluto” afirmó Oquist en una entrevista con Democracy Now

Según Oquist los diez mayores productores de gas carbono son responsables por las tres cuartas partes del acumulado histórico de contaminantes y los 100 más pequeños, entre los que está Nicaragua, por el 3%.

“No hay deseos de hacer sacrificio alguno en la esfera política y es por eso que tenemos este pobre nivel de ambiciones”.


El reto del cambio climático en imágenes

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