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¿Estamos a las puertas de una guerra comercial entre China y EEUU con la llegada de Trump al poder?

Durante toda su campaña Trump ha señalado a China como uno de los responsables de 'quitar empleos' estadounidenses. Ahora, apenas días antes de llegar a la Casa Blanca, el presidente electo genera tensiones con el gigante asiático.
7 Dic 2016 – 2:28 PM EST

En apenas días y sin haber llegado aún a la Casa Blanca, el presidente electo Donald Trump logró generar una tensión diplomática nada menos que con China, el país más poblado del mundo, la segunda economía del planeta, el mayor acreedor de Washington y al que le ha achacado gran parte de los problemas económicos de EEUU.

Aunque la elección del pasado miércoles del gobernador de Iowa Terry Branstad como futuro embajador de China -hombre que tiene lazos de amistad con el presidente Xi Jinping- podrían ser buenas noticias para el gigante asiático, los enredos diplomáticos entre ambos países en estos días están a flor de piel.

Primero generó quejas formales del Ministerio de Relaciones Exteriores chino por la " imprudencia diplomática" de Trump al aceptar la llamada de la presidenta de Taiwán, Tsai Ing-wen.

Luego, lejos de bajar tensiones, Trump volvió a la carga desde su cuenta de Twitter y se preguntó: “¿China nos preguntó si estaba bien devaluar su moneda (lo que dificulta que nuestras empresas compitan), gravar fuertemente nuestros productos cuando entran a su país (EEUU no los grava) o construir un complejo militar en el centro del Mar de China Meridional? ¡No lo creo!”.

Los medios estatales chinos tildaron de "novato" al presidente electo, criticaron su "incontinencia verbal" y advirtieron que debería aprender que "no puede manipular a su antojo" al país asiático.

Siendo dos gigantes militares y económicos, las relaciones entre EEUU y China tienen convergencias delicadas ya que cualquier ligero cambio en política monetaria, impositiva o diplomática podrían tener consecuencias en esos dos países y en el mundo.

Para Andrew J. Nathan profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Columbia especializado en China, Trump es un "hombre inteligente de negocios" que entiende el daño que una guerra comercial podría generar a EEUU. "Creo que está jugando a ganar ciertas batallas a pequeña escala con los chinos para poder mostrarlas a sus seguidores como victorias", dijo a Univision Noticias.

Pero este abordaje de Trump al vínculo con China podría significar un cambio de dirección en las relaciones entre ambos países, basadas desde hace 40 años en el reconocimiento de Washington de la existencia de “una sola China”.


Estados Unidos y China: recuento gráfico de seis décadas de una relación compleja

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Lo que dice una llamada

Desde 1979, Washington y Pekín se vinculan bajo la política de "una sola China", cuando el entonces presidente Jimmy Carter dio pleno reconocimiento diplomático al país asiático y rompió lazos formales con Taiwán, aunque mantiene vínculos no oficiales con la isla de Formosa.

Por eso, la llamada telefónica de Tsai Ing-wen a Donald Trump generó más de una incógnita sobre la intención política de la conversación.

El propio presidente electo salió a aclarar en Twitter que la mandataria fue quien lo llamó y que intercambiaron felicitaciones mutuas por haber llegado al poder.

Fiel a su estilo, Trump agregó luego en Twitter: "Interesante cómo Estados Unidos vende a Taiwán miles de millones de dólares en equipo militar, pero yo no debería aceptar una llamada de felicitación".

"Trump aparentemente tiene la intención de eliminar algunas de las restricciones pasadas sobre las relaciones de Estados Unidos con Taiwán. Pero eso no significa necesariamente que vaya a abandonar la política de una China. Tal movimiento sería muy peligroso y no creo que ni siquiera el gobierno de Taiwán quiera eso", opina Nathan.

La llamada provocó que Pekín le recordara a EEUU mediante un comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores que "solo existe una China y que Taiwán es parte inalienable del territorio".

El enredo diplomático Trump-Taipei hizo que luego el secretario de prensa de la Casa Blanca, Josh Earnest, tuviera que aclarar que EEUU "sigue comprometido con la política de una sola China (...) Si el equipo del presidente electo tiene un objetivo diferente, dejaremos que ellos lo describan".


Muchos se preguntan si una comunicación fluida entre el próximo presidente de EEUU y Taiwán podría provocar una escalada de tensiones entre los dos países.

"Si la administración Trump decidiera dar reconocimiento a Taiwán como país soberano, o si por ejemplo Taiwán hiciera intentos independentistas y EEUU lo apoyara, entonces sí se podría estar frente a una verdadera relación tensa con China. Los intereses del gigante asiático sobre Taiwán son fuertes, y su posición al respecto no es negociable", dijo a Univision Noticias Eli Friedman, profesor de la Escuela de Relaciones Industriales y Laborales de la Universidad Cornell.

El yuan y el dólar

La queja de Trump sobre la devaluación del yuan en Twitter hace referencia a la depreciación sorpresiva del Banco Central chino en agosto de 2015 de su moneda frente al dólar.

Fue la mayor fluctuación del tipo de cambio desde el 2005, volvió más competitiva la moneda china y puso fin al acercamiento progresivo del yuan a la moneda estadounidense.

"Aquella devaluación fue amplia, sorpresiva y en un día. Varios economistas serios creen que China no devaluará más por ahora. Si sucediera podría ser una depreciación pequeña que no tendría un impacto en el comercio internacional entre ambas naciones", agregó Friedman.

EEUU prefiere un yuan caro para competir con el dólar. Y como Beijing mantiene un fuerte control del tipo de cambio, ante otra eventual devaluación de la moneda asiática, es poco lo que Washington podría hacer.

"En la actualidad lo que está pasando es que el dólar se está apreciando en valor por sobre todas las monedas y todas las monedas, incluyendo el yuan, están bajando frente al dólar. Es una tendencia complicada de evitar para los dos gobiernos", explica Nathan.


Complicaciones comerciales

China es la mayor fuente de mano de obra del mundo y resulta casi imposible competir con los costos de producción de ese país. Partiendo de esa idea, Trump ha culpado durante su campaña a China por llevarse los puestos de trabajadores estadounidenses. Y para contrarrestarlo Trump ha amenazado con gravar (en un 35%) productos de empresas de EEUU que fabriquen fuera del país.

Una muestra de cómo fue recibido este mensaje en Asia se publicó en el periódico estatal chino Global Times redoblando el tono de la amenaza: "China se comportará 'ojo por ojo'. Un lote de pedidos de Boeing será sustituido por Airbus. Las ventas de autos estadounidenses y de Apple en China sufrirán un revés y las importaciones estadounidenses de soja y maíz serán detenidas".

Hay quienes creen, tomando en cuenta la llamada, más otras declaraciones de Trump, que este podría ser el inicio de una guerra comercial con China, algo que para Eli Friedman no sería algo tan simple.

"Es difícil afirmar que Trump pueda iniciar una guerra comercial con China. En principio, porque importantes sectores del propio Partido Republicano no apoyarían gravámenes agresivos como los que Trump dice que impondría", opinó Friedman.

De hecho, fueron varias las objeciones de congresistas republicanos que dejaron claro que no desean una guerra comercial con China, según reportó The New York Times.

"Por otro lado las compañías estadounidenses son completamente dependientes de la mano de obra en el exterior para producir sus bienes. Gigantes como Apple tienen sus fábricas en China, por lo que si Trump intenta interferir en estas operaciones, estará bajo una inmensa presión, no solo de su partido sino de grandes compañías", expresó Friedman.

"Aunque también está el factor de que Donald Trump es impredecible", agregó.


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