Las ideas conservadoras de Scalia que promoverá en la Corte Suprema el nominado de Trump

Defensor de los derechos religiosos, experto en eutanasia y convencido de que la ley debe interpretarse como fue concebida por quienes la escribieron, Neil Gorsuch podría ejercer un escaño de por vida.
1 Feb 2017 – 8:53 PM EST

En contra del estilo populista y anti-Washington que se afana en proyectar, Donald Trump nominó este martes al juez Neil Gorsuch para la Corte Suprema de Justicia: un conservador acérrimo, respetado en los círculos políticos, pero quien de seguro estará en medio de una dura batalla cuando se analice su nominación en el Senado.

Trump es el primer presidente al que le toca nominar a un juez de la Corte Suprema apenas en los primeros días de su gobierno. Justamente, esta decisión fue crucial para su victoria en las elecciones presidenciales de noviembre.

A sus 49 años, Gorsuch es un conservador tradicionalista. Desde 2006 integra la Corte de Apelaciones en el Décimo Circuito de Denver, Colorado, para la que fue confirmado mediante un proceso sin dramas en la Cámara Alta, un dato que Trump destacó, en claro guiño a los demócratas, quienes parecen dispuestos a bloquear lo más posible al elegido del presidente.

Al nominar a Gorsuch, Trump está dando una fuerte señal del sello que quiere imponer en el Poder Judicial: mantener la inclinación hacia la derecha que tenía con el fallecido magistrado Antonin Scalia y, de ser posible, profundizarla con los potenciales nominados que le toque proponer durante el resto de su mandato.

En 2016, cuando era candidato a la presidencia, Trump prometió poner a un conservador en la Corte Suprema, que está trabajando con ocho magistrados desde la muerte de Scalia en febrero.

"Scalia fue un león de la ley y lo extraño", dijo Gorsuch, quien comparte con el fallecido juez la noción de que las leyes deben ser interpretadas de la manera más fiel posible a lo que era el espíritu y la visión de quienes las redactaron, una escuela que se conoce como "originalismo".

Convicciones religiosas

En su carrera se ha destacado por su defensa de las libertades religiosas en las batallas legales asociadas con Obamacare.

Según Adam Winkler, profesor de leyes de UCLA, Gorsuch es conocido por ser un juez "muy inteligente, un escritor excelente y con una fuerte filosofía conservadora".

"Ha votado para robustecer las libertades religiosas y puede implicar un gran problema para los derechos de los homosexuales", explicó a Univision Noticias.

Gorsuch apoyó a los empleadores cristianos y las organizaciones religiosas en los casos Burwell versus Hobby Lobby y Burwell versus Little Sisters of the Poor, donde estas entidades pidieron eximirse del mandato de cobertura para servicios anticonceptivos incluido en la reforma de salud conocida como Obamacare.

El juez aseguró entonces que “el mandato incluido en la ley de salud viola su fe al forzarlos a dar un grado inadmisible de asistencia”.

Aunque no ha participado en ningún fallo asociado a los derechos de la comunidad LGBT, sus representates interpretan esa prioridad que le dio a las libertades religiosas en Obamacare como una mala señal.

Eutanasia y suicidio asistido

Durante sus años en Columbia, Gorsuch cofundó un periódico escolar de tendencia conservadora.

El pedigrí académico del juez es incuestionable. Asistió a la escuela de leyes de Harvard y luego obtuvo un doctorado en Oxford. Ahí estudió la legalidad y moralidad del suicidio asistido y la eutanasia, bajo la guía del filósofo John Finnis.

En 2006, Gorsuch publicó el libro 'El futuro del suicidio asistido y la eutanasia', donde explora la autonomía del paciente, pero se opone a acabar intencionalmente con la vida. Se inclina por no legalizar la eutanasia.

"Claramente está en contra de la eutanasia y el suicidio asistido", comentó el profesor Winkler sobre un área en la que, probablemente, Gorsuch basará parte de su legado en la Corte Suprema.

Gorsuch trabajó para los jueces del máximo Tribunal Byron White y Anthony Kennedy. Si es confirmado, será el primero en la historia en servir en la Corte Suprema al lado de su exjefe.

En el área privada, trabajó durante casi 10 años para la firma Kellogg Huber, donde representó principalmente a compañías. En tanto, en el departamento de Justicia fue subdirector adjunto.

Además, gracias a su carrera y experiencia como juez Gorsuch ejerce como profesor de ética legal en la Universidad de Colorado.

Equilibrio inalterado

Aunque Gorsuch no cambiará el balance de la Corte Suprema, tendrá un rol decisivo en las batallas legales más importantes de esta era, en áreas como el uso excesivo de la fuerza por parte de la policía, la Segunda Enmienda, las políticas migratorias y los derechos civiles, entre otros.

Sus 49 años traen relativa juventud al tribunal y abre un largo periodo de jurisprudencia potencialmente conservadora en un escaño que podrá ejercer de por vida.

Gorsuch deberá enfrentar una dura batalla de confirmación. Aunque el juez podría ser confirmado con una mayoría simple de 51 votos, si sus opositores deciden aplicar la táctica parlamentaria del filibuster –usada para obstaculizar el avance legislativo con eternos discursos en el pleno de la Cámara–, entonces se necesitan 60 votos para cerrar ese debate y pasar a la votación final.

Es un camino cuesta arriba, sobre todo por las heridas abiertas que dejó la nunca considerada nominación del expresidente Barack Obama a Merrick Garland y el fuerte bloqueo para su confirmación liderado por la mayoría republicana en la Cámara Alta.