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Coronavirus

"Receta para el caos": falta de un plan federal sobre tests de detección puede retrasar la vuelta a la normalidad

Expertos dicen que las recomendaciones de reactivación económica del presidente Trump deja a los estados sin coordinación central y con la tarea de crear un plan para realizar pruebas masivas y escalonadas.
18 Abr 2020 – 11:45 AM EDT

La falta de una directriz federal sobre pruebas para detectar el coronavirus es una receta para el caos y deja a los estados sin la coordinación central necesaria para abordar este vital proceso para reactivar la economía, dijeron expertos en políticas de salud pública.

Los comentarios de expertos entrevistados por Univision Noticias ocurren después de que el presidente Donald Trump anunciara un plan para reactivar la economía azotada por la pandemia. El plan federal consta de una apertura de tres fases que los estados deben de cumplir siguiendo una serie de pautas, pero no establece recomendaciones centrales sobre las pruebas del virus que los estados deben de hacer antes de reactivar la economía. Los exámenes son la mejor garantía contra el contagio debido a que no existe una vacuna.

Las directrices federales dicen que antes de los reactivar la economía, los estados deben de establecer un “sistema robusto de exámenes para trabajadores de salud expuestos a peligros”, observar un declive de casos de Covid-19 durante un período de 14 días, y los hospitales deben de poder “tratar a todos los pacientes sin cuidado de crisis” antes de proceder a la fase de reapertura.

“Esta es una receta para el caos y el atraso. Es una verdadera abdicación de liderazgo de parte de la Casa Blanca”, dijo Chris Robertson, experto en leyes de salud y profesor de derecho en la Universidad de Arizona. “Las directrices piden a los estados que se ‘responsabilicen’ de establecer pruebas y chequeos a escala masiva, pero esto es imposible de hacer sin que el gobierno federal coordine los cientos de diferentes pruebas que están en desarrollo”.

Robertson dijo que el gobierno federal desde hace décadas es responsable de asegurarse que las pruebas clínicas sean válidas y confiables, pero “ahora, en esta crisis, ellos tiran la toalla y dicen, ‘No, estados, a ustedes les corresponde este trabajo’”.

Las recomendaciones del grupo especial de la Casa Blanca contra el coronavirus no dan fechas para la reactivación del país, pero Trump dijo el jueves que algunos estados podrían reabrir el comercio al día siguiente.

Para expertos y muchos legisladores la insistencia de Trump para reactivar la economía es preocupante porque su plan carece de directrices federales sobre pruebas, que son un factor científico determinante para tomar decisiones sobre cuando volver a reabrir comercios, escuelas y otras entidades.

“Actualmente estamos usando una estrategia global contra el virus, cerrando toda la economía indefinidamente. Hacer pruebas de manera general nos permitiría usar un enfoque más preciso, ordenando a la gente infectada que se quede en su casa y limitando (esta cuarentena) a sólo unas cuantas semanas”, agregó Robertson. “También nos permitiría determinar quienes ya son inmunes. Hacer pruebas de manera general es la clave para salvar vidas y salvar la economía a la misma vez”.


El coronavirus ha dejado más de 700,000 casos y más de 37,000 muertos en Estados Unidos, según el recuento el sábado en la mañana. A su vez, las recomendaciones de distanciamiento social y aislamiento voluntario para evitar el contagio han dejado sin empleo a más de 22 millones de trabajadores en apenas cuatro semanas.

Hasta ahora, unas 3.3 millones de personas se han hechos pruebas en Estados Unidos, a un ritmo de alrededor de 146.000 personas al día, según datos de la semana pasada del Covid Tracking Project. Pero si bien esta cifra es una mejora en comparación al total de exámenes iniciales, es irrisorio en comparación a los millones de pruebas necesarias para comenzar a reanudar la apertura económica, según expertos.

“Probablemente necesitamos triplicar la cantidad de pruebas que hacemos ahora”, dijo el doctor, Ashish K. Jha, director del Instituto Mundial de Salud de la Universidad Harvard, a The Associated Press. “No veo cómo Estados Unidos pueda salir adelante pronto con entre 100,000 y 150,000 exámenes”.

El presidente ha dicho que quienquiera hacerse una prueba puede hacerlo, pero mucha gente reporta que no pueden hacerse el examen. Laboratorios y funcionarios públicos dicen que la escasez de equipo hace imposible que se pueda aumentar la cantidad de exámenes a los niveles que debería haber para mantener el virus a raya.

“Hay lugares donde hay suficientes hisopos de pruebas, pero no suficientes trabajadores para hacer los exámenes. Hay lugares donde se están limitando las pruebas debido a las pautas de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades sobre quien puede hacerse la prueba”, dijo la Megan Ranney, doctora de sala de emergencia y profesora asociada de la Universidad de Brown, a la AP. “Hay tantos problemas e ineficiencias con la manera como se hacen los exámenes ahora en el país”.

Maura Calsyn, directora administrativa de Políticas Públicas de Salud del Center for American Progress, dijo que debido a que no hay pruebas masivas, no sabemos quien tiene el virus, donde están, que tan rápido se está propagando y por lo tanto no hay manera de reabrir el comercio precisa y metódicamente.

“Los exámenes no son el único recurso necesario para una reapertura sensata pero son esenciales”, dijo Calsyn.

La falta de una directriz federal sobre pruebas de coronavirus deja a los estados con la responsabilidad de obtener los exámenes, establecer pautas para ver quien puede hacer la prueba primero y analizar los datos sobre pruebas para reactivar la economía. Hospitales y departamentos estatales de salud han dicho que están buscando materiales necesarios por todo el mundo, compitiendo contra otros estados por estos recursos.

Por ejemplo, la gobernadora demócrata de Kansas, Laura Kelly, dijo a CNN que se les ha hecho difícil conseguir materiales de pruebas, mientras que su colega de West Virginia, Jim Justice, un aliado de Trump, dijo que se necesita realizar más pruebas antes de levantar las sanciones.

Para los estados, la tarea que les espera “es como construir un cuartel de bomberos para combatir incendios”, dijo Robertson.

“Primero, los estados, necesitan colaborar y coordinar entre ellos, para que no haya peleas entre ellos por los recursos que son escasos. Segundo, dado que los estados no pueden confiar en el gobierno federal, podrían tener que ir con otras grandes entidades, como las corporaciones y universidades. Por ejemplo, la Universidad de Arizona anunció un plan para examinar a 250,000 personas”, dijo el experto.

Altos funcionarios actuales y pasados del gobierno dijeron al The Washington Post que la estrategia de dejar la responsabilidad de reapertura económica a los estados permite que Trump se proteja de culpa en caso de ocurra un rebrote más adelante.

El plan de Trump ya está en marcha. El gobernador de Texas Greg Abbott dijo el viernes que tomará las primeras medidas para reactivar la economía.

“Esos gobernadores dicen que no tienen suficientes casos en ciertas áreas que quieren reabrir pero no es posible que ellos sepan que no hay casos de covid-19 en esas zonas sin hacer pruebas a gente en esas áreas”, dijo Calsyn. “Las medidas de Trump son imprudentes y peligrosas. El está creando una opción falsa entre el crecimiento económico y la salud pública. No puede haber salud económica sin salud pública”.

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