null: nullpx

Un descubrimiento horripilante de aletas de tiburón conduce a una victoria legal importante para protegerlos

Una empresaria de origen taiwanés fue sentenciada en Costa Rica a cumplir seis meses de cárcel por un motín pesquero de 652 aletas de tiburón desprendidas de los cuerpos de los animales.
23 Feb 2017 – 8:04 PM EST

El 7 de febrero, un juez de Costa Rica dictó la primera sentencia de prisión por el comercio ilegal de aletas de tiburón.

Después de una prolongada batalla judicial, una empresaria de origen taiwanés fue sentenciada a cumplir seis meses de cárcel por un motín pesquero de 652 aletas de tiburón desprendidas de los cuerpos de los animales, una práctica comúnmente conocida como aleteo de tiburón.

El caso, sin embargo, tuvo un giro desagradable. Atados en pequeños paquetes cada uno de 30 pulgadas de largo, los "tiburones" que los funcionarios de aduanas y pesca recuperaron de los almacenes frigoríficos a bordo del barco de pesca en 2011 tenían poco parecido a los animales reales.

"Ellos estaban doblados y atados con cuerdas, casi como un regalo de cumpleaños", testificó uno de los funcionarios que estuvo presente en el muelle de aterrizaje. Su declaración consta en los registros judiciales del decomiso.

Mientras los funcionarios abrían los paquetes congelados y revisaban su contenido en el muelle pesquero de la ciudad portuaria occidental de Puntarenas, la escena pasó de desconcertante a horrible. La mayor parte de la carne había sido tallada y sólo una espina dorsal sangrienta daba un vago parecido a un tiburón.

Las aletas, la parte más valorada del animal (si conoce al comprador adecuado), apenas estaban adheridas por pequeñas tiras de piel. Los oficiales contaron 151. Recordemos que las aletas de tiburón se utilizan principalmente para sopa de aleta de tiburón, una delicadeza china, y son uno de los productos de mariscos más caros del mundo.

Los miembros de la tripulación de origen asiático, ninguno de los cuales hablaba español, requerían la traducción del propietario del buque. Ellos probablemente querían pasar por alto una ley costarricense del 2005 contra el aleteo de tiburón que dice que las aletas del tiburón deben llegar al puerto naturalmente unidas a los cuerpos de los animales. Estas, sin embargo, no deben estar adheridas mediante ningún mecanismo artificial que los mantenga en ese lugar.

El aleteo de tiburón no es de ninguna manera un fenómeno nuevo. A medida que la demanda global aumentó a finales del siglo XX y el espacio de almacenamiento en los barcos se achicaba para la gran cantidad de producto, los pescadores de todo el mundo comenzaron a cortar las aletas y regresar los tiburones vivos sin aletas al océano.

De esta manera, maximizaban los ingresos sólo manteniendo la parte más rentable del animal, pero al mismo tiempo, afectaron a las poblaciones de escualos.

"Si los buques sólo llevan aletas, muchos más tiburones morirán, ya que los pescadores pueden empacar más en el mismo espacio de almacenamiento", explicó Erick Ross, director científico de la Fundación Marviva, una importante ONG de conservación marina en el Pacífico Oriental Tropical.

El empacado de esta aletas fue entonces toda una novedad. El caso fue tan inusual que en el en 2013 incitó a Interpol a alertar a sus 190 países miembros sobre este modus operandi.

A pesar de los esfuerzos por enmascarar el crimen, el juez Simón Angulo sentenció al dueño del buque Hue Ju Tseng Chang, de 36 años, a cumplir la pena de prisión.

Abogados ambientales y conservacionistas están elogiando el caso como un punto de inflexión en la búsqueda de esta nación centroamericana para erradicar esta industria.

"Llegar al punto donde se consigue una sanción penal refleja la creciente preocupación de Costa Rica en este tema", dijo Marco Quesada, director del país para Conservation International, una organización ambiental mundial.

Durante años, el aleteo de tiburón había dado al famoso país verde una mala reputación hacia sus políticas marinas, incluso resultando en un Premio como Enemigo de los Tiburónes para el entonces presidente Abel Pacheco, en 2006.

El chef británico Gordon Ramsay afirma que fue detenido a punta de pistola en 2011 por la mafia taiwanesa que supuestamente controlaba la industria mientras filmaba un documental en Puntarenas. En 2012, el entonces Viceministro de Aguas y Océanos, José Lino Chaves calculó que hasta el año anterior se capturaron hasta 400,000 tiburones por sus aletas.

¿País guardian o enemigo?

En los últimos años, sin embargo, el país ha trabajado para superar sus deficiencias, dicen Quesada y Ross, como resultado de la opinión pública que grita la falta de protección para evitar el descenso de tiburones.

Fue así como un decreto introducido en 2012 ordenó que la flota internacional descargara en muelles estatales bajo supervisión oficial en lugar de en instalaciones privadas que era como los barcos extranjeros lo habían hecho antes.

Por eso, la presidenta Laura Chinchilla recibió en 2013 un premio como Guardiana de los Tiburones por la misma organización que había castigado el país años atrás.

Como un barco registrado con bandera de Belice, el barco Wang Jia Men 88 tuvo que permitir ser inspeccionado. Después de recibir el consejo de una asociación de pescadores tradicionales de la zona, los funcionarios costarricenses intensificaron su búsqueda y encontraron el material congelado a bordo.

Ambientalistas y legisladores de todo el mundo han trabajado para disminuir la práctica y nuevas prohibiciones han ido surgiendo gradualmente, por lo que los miembros de la industria han encontrado áreas grises y lagunas legales para safarse.


En 2002, por ejemplo, los Estados Unidos se apoderaron de 64,695 libras de aletas de tiburón del King Diamond II, un buque con bandera de Hong Kong y con destino a Guatemala. Sin embargo, una corte de apelaciones decidió en 2008 que el gobierno no tenía derecho a apoderarse de las aletas y tuvo que devolverlas a sus dueños.

En este caso, los jueces argumentaron que el barco no era exactamente un buque pesquero y que había comprado las aletas y no capturado a los tiburones a los que estas pertenecían por lo que la ley actual no podía aplicarse a ese caso. La Ley de Conservación de Tiburones del 2011 eliminó esos vacíos legales.

En el caso de la embarcación Wang Jia Men 88, un juez falló a favor de la empresaria en una sentencia de 2014 diciendo que no se ordenó la descarga de las aletas (que sería una ilegalidad en Costa Rica), pero los fiscales rechazaron la decisión y obtuvieron un segundo juicio, en el cual finalmente se dictó la sentencia.

Precedente internacional

Tseng Chang puede presentar una apelación hasta dos semanas después de la sentencia, pero los ambientalistas están viendo presionando para que no haya cambios, pues consideran que la importancia del caso trasciende los tribunales costarricenses.

"Si alcanzamos una decisión favorable, esta puede servir de precedente para los casos de aleteo de tiburón en otros países. Sería un precedente internacional", dijo Quesada, de Conservation International.

Los trucos legales no son el único dominio de la industria pesquera. Los casos icónicos pueden servir de modelos para procesos judiciales en otros países, dijo Gladys Martínez, abogada de la Asociación Interamericana de Defensa del Medio Ambiente (AIDA).

Junto con Conservation International, su organización escogió quirúrgicamente el caso y ayudó a la fiscalía a discutir ante el juez Angulo, esperando que un resultado favorable pudiera ser tomado "prestado" por abogados y jueces de otras naciones con compromisos internacionales similares. Pues a pesar del progreso legal, todavía se permite vender aletas de tiburón si llegan al puerto naturalmente unido a los animales.

Aquí y en todo el mundo, la sobrepesca ha causado un fuerte declive en las poblaciones de tiburones y su lento ritmo de crecimiento y reproducción preocupan a los ambientalistas. "Incluso si la pesca se detuviera ahora, las poblaciones de tiburones necesitarían años para recuperarse", dijo Ross de Marviva.


Publicidad