Trump revive dos enormes oleoductos que habían sido vetados por Obama a causa de su impacto ambiental

Se llaman el Keystone XL y Dakota y ambos habían sido paralizados por Obama al considerar que tienen un alto impacto ambiental y cultural, pues pasan por tierras sagradas de los nativos. El nuevo mandatario asegura que generarán empleo.

Desde hace una década, la construcción de tuberías para el traslado de petróleo ha sido un punto focal del debate de Estados Unidos sobre el cambio climático. Mientras que sus defensores alegan que generan empleo y llevan prosperidad a las comunidades aledaña, los críticos se oponen al concepto de explotar las arenas petrolíferas y señalan que se requiere de enorme cantidad de agua y energía, lo que incrementará la emisión de gases invernadero.

Además, los ambientalistas aseguran que el riesgo de daños a la naturaleza es muy alto en zonas donde el país debe resguardar el patrimonio histórico de pueblos nativos y hay nacientes de agua potable que sirven a 17 millones de personas.

Durante la administración Obama, el mandatario obstaculizó la construcción de estas estructuras, contradiciendo a un Senado mayoritariamente republicano que así lo quería. Ahora, el presidente Donald Trump ha revertido la negativa para darle impulso a la construcción de ambas estructuras para distribuir combustibles fósiles, con todo lo que esto significa.

¿Qué ha aprobado Trump?

Trump aprobó por decreto ejecutivo la construcción de dos oleocuductos en el norte de Estados Unidos, uno que se conecta con Canadá y otro que pasa por tierras indígenas de la comunidad Sioux.

Históricamente ha habido mucha resistencia popular contra ambas iniciativas. Desde el año anterior, miles de personas han estado en campamentos en Dakota para impedir el avance de obras del llamado Dakota Pipeline.

Con la aprobación de Trump, este revierte el bloqueo del expresidente Barack Obama y se enfrenta a los grupos ambientalistas que se han opuesto por años a la medida. Sin embargo, gana el beneplácito de los empresarios de la industria.

¿Qué es el oleoducto XL o Keystone XL?

El proyecto del oleoducto de Keystone XL consiste en una estructura de unos 1,180 millas de longitud y de las cuales 870 estarían en Estados Unidos.

Es una propuesta de la empresa canadiense TransCanada Corp y busca permitir el transporte de 830,000 barriles diarios de petróleo crudo sintético y bituminoso diluido desde la provincia canadiense de Alberta, Canadá, hasta el centro de Estados Unidos, en Nebraska, de donde sería distribuido a las refinerías del país, incluidas refinerías de Texas en el golfo de México y un centro de distribución en Oklahoma, así como en el Golfo de México.

En enero del 2015 y con una votación de 62 a favor y 36 en contra, el Senado dio su respaldo a la ley para construir el oleoducto Keystone. Sin embargo, semanas después, la iniciativa fue vetada por el presidente Obama por su impacto ambiental. El exmandatario aseguró en ese momento que el oleoducto no tendría un efecto significativo a largo plazo para la economía y que no sería la manera correcta de crear empleos duraderos. También insistió en que un oleoducto "no bajaría los precios del petróleo".

Los defensores del proyecto, especialmente republicanos y sectores de la industria petrolera, aseguran que crea muchos puestos de trabajo y puede estimular el crecimiento económico en estados como Dakota del Norte y Nebraska.

El anuncio del proyecto hace casi una década generó una de las discusiones más férreas sobre energía, cambio climático y economía.

¿Qué es el oleoducto de Dakota?

La tubería se llama Dakota Access y se extiende por más de 1,168 millas por Dakota del Norte y del Sur, Iowa e Illinois. La obra del Dakota Access está valorada en $3,700 millones y su intención es transferir hasta 570,00 barriles de petróleo crudo por día desde la región de Dakota del Norte hasta Illinois.

Según la Cámara de Comercio de Estados Unidos, su construcción proveería a la región con 12,000 nuevos empleos. Sin embargo, los nativos aseguran que la tubería impactaría cementerios, anillos de piedra de oración, artefactos y otros sitios ceremoniales e históricos indígenas, así como el cauce del río Missouri, fuente de agua potable para millones de personas.

Según Tom Bastian, del Departamento de Recursos Natuales de Missouri, el volumen anual de este río es de aproximadamente 19.3 billones de galones por año. Los sistemas comunitarios de agua en Missouri abastecieron a más de 5 millones de habitantes en el año 2015. La estructura de tuberías prevista se ubica a menos de una milla de distancia de la reserva llamada Standing Rock entre Dakota del Norte y del Sur.

En setiembre anterior, la tribu sioux logró que el Ejército detenga temporalmente el proyecto de construcción de oleoducto en sus tierras sagradas. Más tarde, Obama vetó el proyecto. Sin embargo, el nuevo decreto de Trump revive la polémica construcción.

La tribu Sioux dijo hoy que la acción ejecutiva del presidente Donald Trump que aprueba el oleoducto de Dakota corre el riesgo de contaminar fuentes de agua tribales y americanas mientras que hace caso omiso de derechos del tratado de tierras nativas. Además, asegura que viola la ley y que la tribu tomará acciones legales para combatirla. "El presidente Trump está legalmente obligado a honrar los derechos de nuestros tratados ya proveer un proceso justo y razonable", dijo Dave Archambault II, presidente de la tribu de Sioux.


“Donald Trump ha estado en el cargo solo cuatro días, y ya ha demostrado ser la peligrosa amenaza climática que todos temíamos. Pero la construcción de estos oleoductos no está nada clara. Los millones de norteamericanos y cientos de tribus que se opusieron a ellos en su día no quedarán callados, y continuarán peleando contra estos proyectos sucios y peligrosos", dijo Michael Brune, de la Fundación Sierra Club.

En un tuit emitido hoy en la cuenta oficial de la tribu sioux, declaran: "La orden ejecutiva de Trump sobre DAPL viola la ley y los tratados tribales. Tomaremos acciones legales". Y adjunta un letrero que lee:"No nos oponemos a la independencia energética. Nos oponemos a los proyectos de desarrollo peligrosos y poíticamente motivados, como DAPL, que ignoran nuestros derechos por tratado y ponen en riesgo nuestra agua. Crear un segundo Flint no hace a América grande otra vez