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Por qué es difícil predecir la trayectoria de un huracán y otras cosas que te conviene saber

Más de 20 diferentes variables y hasta aviones cazahuracanes son necesarios para entender este fenómeno.
4 Oct 2016 – 4:14 PM EDT

Los huracanes son devastadores sistemas climatológicos de cientos de kilómetros de diámetro que generan vientos de al menos 74 millas por hora. Estos torbellinos de agua arrasan con todo lo que se pone a su paso.

Son uno de los pocos fenómenos naturales que avisan con mucha anticipación, pero aún así su poder destructor toma a muchos por sorpresa, generalmente en zonas empobrecidas del planeta donde no existen sistemas de alerta y medios de difusión efectivos.

En el Océano Atlántico, la mayoría de estos eventos ocurren durante la "temporada de huracanes", que transcurre desde el 1 de junio al 30 de noviembre.

Entenderlos y comunicar la información de emergencia a tiempo es uno de los mayores desafíos de la ciencia moderna, reconoce la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA). Por eso, para lograrlo, disponen de un ejército de expertos que se apoyan en cientos de satélites, radares, barcos y hasta cazatormentas (aviones sin computadoras de vuelo, “pues una descarga eléctrica podría freír todos los sistemas en un momento crítico y dificultarles la maniobra para salir).

¿Cómo saben hacia dónde se dirige una tormenta?

La comprensión de los huracanes y tormentas no es una ciencia exacta, pero como sus consecuencias son contundentes, la humanidad ha encontrado la forma de analizarlos para tratar de adelantarse a su furia.

"Para hacer cualquier pronóstico de huracanes se analizan más de 20 diferentes variables o datos como por ejemplo imágenes de satélite, de radar, dirección y altura de las olas, dirección y magnitud del viento en altamar, observaciones de barcos, boyas y plataformas de petroleo, temperatura del agua y del aire, así como la presión de la atmosférica", explica Nelsie Ramos, quien trabaja en el Centro Nacional de Huracanes en Miami.

Hay al menos cuatro fuentes de información muy confiables (desde el aire y el espacio, sobre el agua y en Tierra) que se combinan para medir parámetros como el viento, la temperatura y hasta las particulas de polvo y hielo, pues las condiciones de cada uno pueden variar en minutos o hasta segundos. Estos son los que se usan para prever su trayectoria.

DESDE EL ESPACIO
En lo alto están dos tipos diferentes de satélites espaciales cuya tarea es explicar el tamaño, nubosidad o densidad relacionada a los huracanes. Hay dos tipos: los de órbita polar (que ofrecen esa información cada vez que giran alrededor de la Tierra a altitudes de entre 700 y 1000 kilómetros, cada 12 horas) y los satélites geoestacionarios que hacen las mediciones desde una posición fija por encima del Ecuador, aproximadamente a 36,000 kilómetros de altura. Ambos ofrecen información sobre la intensidad del fenómeno y permiten retratar su recorrido. A estas se le suman también las imágenes que se capturan desde la Estación Espacial Internacional, con el mismo propósito.

DESDE EL MAR
También están las mediciones en el agua, que se hacen desde barcos o boyas y miden desde temperatura, hasta dirección del viento. También ofrecen datos físicos como humedad o concentración y tamaño de partículas suspendidas en el aire.

DESDE EL AIRE
Los aviones cazahuracanes son quienes permiten darle mayor precisión a la información recopilada por los satélites, pues se toman datos muchas veces en el mismo día y desde el ojo de la tormenta. Entre otras cosas, ahí se mide también el cuándo y a qué altura exactamente aparecen los cristales de hielo dentro de una tormenta, las descargas eléctricas que alimentan y dan fuerza al fenómeno y hasta la cantidad de polvo y bacterias que contiene.
““Puesto que las nubes se forman cuando gotitas de agua se condensan alrededor de una partícula de polvo, el tamaño y la forma de estos granitos bien podrían, junto con otras variables, contribuir a acelerar o retardar el proceso de formación o intensificación del huracán””, ha dicho el científico Edward Zipser, de la Universidad de Salt Lake City en Utah.

DESDE TIERRA
Toda la información de satélites, barcos y aviones se transmite a cientos de centros meteorológicos en tierra (no solo en Estados Unidos) para ser analizada. En casos de huracanes a veces tienen menos de dos horas para cruzar y entender todos estos datos y dar información a las autoridades responsables de emitir las alertas de evacuación al público, una tarea bien difícil para los científicos.
“Es muy intenso. Lo bueno es que si algún set de datos o equipo tecnológico falla o es elusivo, siempre hay forma de darle la vuelta y enfocarse desde otros datos o aparatos para lograr entender mejor las condiciones del tiempo que se avecinan”, asegura Ramos.

Eduardo Rodríguez, meteorólogo de Univision, explica que determinar la trayectoria es una tarea difícil, aún con información de gran calidad. Una vez que se ha formado el huracán, todos estas variables alimentan los modelos de simulación y pronóstico, y es así como se prevén posibles escenarios de hacia dónde se dirige. Según explica, los escenarios cambian rápidamente porque las condiciones del clima también lo hacen.
Una nueva generación de satélites espaciales llamados GOES-R serán enviados en noviembre próximo para tratar de palear los retos actuales. Estos permitirán obtener información de cualquier sitio del mundo en solo 15 minutos o menos. Esto va a mejorar en más de 100 veces los actuales pronósticos climáticos y ambientales para prevenir desastres naturales en la era del cambio climático.


¿Cuáles son los términos que debo entender para identificar los peligros de un huracán?

Cuando las autoridades hagan alertas, esto es lo que te conviene saber para actuar con responsabilidad.

Depresión tropical: Sistema de nubes y tormentas con una circulación superficial definida y vientos máximos sostenidos de 38 MPH (33 nudos) o menos.

Tormenta tropical: Es un sistema de fuertes tormentas y vientos sostenidos máximos de 39-73 MPH (34-63 nudos).

Huracán: Fuerte sistema de tormentas con vientos máximos sostenidos de 74 MPH (64 nudos) o más.

Mareas de tempestad: Consiste en un domo de agua que es empujado por el huracán hacia la costa. Las mareas de tormenta pueden alcanzar 25 pies de alto y 50-1000 millas de ancho.

Marejada ciclónica: Combinación de la marejada y la marea normal.

Vigilancia de huracán o tormenta tropical: Las autoridades alertan de posibles condiciones de huracán o tormenta tropical en un área específica, para las siguientes entre 36 o 48 horas. En estos casos se recomienda sintonizar la NOAA Weather Radio o la televis ión para obtener información en tiempo real.

Alerta de huracán o tormenta tropical: Se esperan condiciones de huracán o tormenta tropical en un área específica, para las siguientes 24 horas.

Advertencias a corto plazo: Ante el inminente impacto del fenómeno, las autoridades proporcionan información detallada sobre las amenazas específicas como inundaciones repentinas y tornados.


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