Lo que tienen en común las plumas, los pelos y las escamas

La mutación del dragón barbudo australiano ayuda a contar una nueva historia sobre la evolución de los vertebrados.
24 Jun 2016 – 2:00 PM EDT


Los mamíferos, las aves y los reptiles nos parecemos mucho en nuestras primeras etapas de desarrollo. Así lo revela este viernes un equipo de investigadores de la Universidad de Ginebra (UNIGE) y el Instituto Suizo de Bioinformática (SIB).

Poniendo fin a décadas de debate sobre si realmente somos parientes, ellos encontraron que ciertas características muy similares en los pelos, las escamas y las plumas son evidencia de que todos compartimos de un ancestro común: un reptil.

El descubrimiento, publicado este viernes en la revista de Los Avances de la Ciencia ( Science Advances), ha desconcertado a biólogos evolutivos ya que hace muchos años que se pensaba que estas tres clases de invertebrados no eran grupos hermanos y que evolucionaron a partir de diferentes linajes.

Este vínculo evolutivo ha creado polémica ya que anteriormente no habían fósiles o ningún otro recurso que demostrase la semejanza o diferencia entre la formación y la composición de estos elementos del reino animal.

Esta vez, los biólogos suizos usaron microscopios y otras técnicas moleculares para determinar que anatómicamente los pelos, las plumas y las escamas son básicamente idénticos en la temprana gestación de los embriones de las diferentes especies.

Los autores Michael C. Milinkovitch y Nicolas Di-Poi, analizaron la estructura molecular de embriones de cocodrilos, serpientes y lagartos como el dragón barbudo, una especie nativa de Australia que se ha visto con y sin escamas (como se ve en la siguiente fotografía).



“En el laboratorio encontramos una mutación rara que dio lugar a que un lagarto no produjese sus escamas”, explicó el autor Milinkovitch, del Departamento de Genética y Evolución de la Facultad de la UNIGE.

“Si ese mismo síndrome pasa en los seres humanos, el pelo no crece. Cuando hay mutaciones de del gen en los mamíferos también se puede alterar el desarrollo de los dientes, las glándulas y las uñas. Estos datos indican que hay un pasado común entre las escalas, plumas y pelos”, afirmó.

Posteriormente, los científicos relacionaron sus observaciones con resultados de previas investigaciones sobre embriones de mamíferos y aves. Estas ya habían descubierto que los pelos de los mamíferos y las plumas de las aves se desarrollan a partir de una estructura principal que se llama ‘ placoda’.



Esta misma estructura la descubrieron en los reptiles que los científicos suizos inspeccionaron y consiste en un abultamiento de la de la epidermis o capa superior que protege al cuerpo del entorno.

El próximo desafío para el equipo suizo es descifrar cómo evolucionaron las diferentes variedades de plumas, pelos y escamas.

“Esto nos ayuda mucho a comprender el origen de la vida y la relación entre las especies. Cuando más comprendes sobre el proceso de evolución, más innovación se presenta”, comentó Milinkovitch.


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