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'Leer' las nubes puede ayudar a la conservación de especies

Científicos de las universidades de Buffalo y Yale usan imágenes satelitales para mejorar la conservación de especies.
31 Mar 2016 – 2:00 PM EDT

Leer las nubes es la nueva herramienta para mejorar la conservación de especies, especialmente en aquellos lugares más prístinos e inaccesibles del planeta.

Un grupo de científicos de las universidades de Nueva York y Yale juntaron información recolectada por los satélites Terra y Aqua de la agencia espacial NASA, según explican en su estudio publicadoe en PLOS Biology.

Con estos dispositivos ellos fueron capaces de generar mapas de nubosidad de toda la Tierra.

Estas imágenes permiten conocer cuántas nubes hay y cómo están distribuidas en los diferentes momentos del año y cómo esto se relaciona con la vegetación y especies de animales bajo ellas (biomasa).



"Los satélites han estado allí arriba en el espacio por décadas recolectando observaciones de todo tipo de aspectos del medio ambiente, pero pueden ver las nubes en particular muy bien. Entonces, lo que hicimos fue tomar 15 años de registros de observaciones realizadas dos veces al día, por cada km 2 de la superficie de la Tierra… una base de datos enorme", explica Adam Wilson, profesor de cambios ambientales globales en la Universidad de Nueva York en Buffalo.

"Luego resumimos los resultados de varias formas. Miramos dónde las nubes se encuentran más y menos frecuentemente y después generamos un mapa de las condiciones promedio y la variabilidad de las nubes a lo largo del año y entre años".

Fue así como confirmaron sus sospechas: las nubes -su presencia y densidad- están muy relacionadas a dónde habitan las especies, ya sean animales o plantas. Así como las temperaturas, altitud, humedad, etc.



Así, por ejemplo, en sitios donde hay una presencia constante de nubosidad, destacan especies que tienen menos vocación a la luz solar. Con esta información el equipo pudo determinar, por ejemplo, el hábitat donde vive el ave trepatroncos montañero (Lepidocolaptes lacrymiger), un ave sudamericana que vive en los bosques nubosos de los Andes.

"Hay científicos que han observado esta ave y llevan registro de sus observaciones. Tenemos eso bien documentado, o sea ya sabemos que esta especie se ve en tal o cual lugar. Entonces lo que hicimos nosotros, dado que el clima es uno de los factores que puede limitar dónde es posible habitar para una especie, es tomar esas ubicaciones y medir cómo es la nubosidad allí. Luego usamos esa información para predecir otros lugares donde esta especie puede vivir".

También hicieron la prueba con una especie africana de planta, el Protea rey ( Protea cynaroides), entre otras.

“Usando los datos de los satélites puedes obtener una observación directa de cómo varía el clima a través del espacio y también usar eso para monitorear el medio ambiente a medida que cambia", especifica Wilson.



Mejor resolución, más detalle.

"Antes ya se había utilizado datos que mostraban imágenes a cada decenas o centenas de kilómetros de territorio, pero, lo que trae de nuevo nuestro estudio es que lo resumimos a una resolución espacial mucho más fina. Nosotros los trajimos a una resolución de cada kilómetro", celebra el investigador.

Según los autores, así como demostraron la eficiencia de la metodología con estas especies, se puede utilizar la técnica para identificar especies amenazadas o que viven en áreas remotas, poco exploradas.

"Por ejemplo, el trepatroncos montañero siempre había sido observado en cumbres de montañas nubosas, y con un mapa, ubicando dónde hay montañas y los mismos patrones de nubes, inferimos que es probable que se halle en tal montaña, aunque nunca nadie haya explorado esa cima... Lo hicimos usando modelos matemáticos para inferir esas relaciones", destaca.

Por su parte, Walter Jetz, profesor asociado de ecología y biología evolutiva en la Universidad de Yale, incide: "Entender los patrones espaciales de la biodiversidad es crítico si deseamos tomar decisiones informadas sobre cómo proteger especies y gestionar la biodiversidad y sus funciones".



Wilson añade que, con el mapa preciso de la cobertura de nubes de todo el mundo durante los últimos 15 años ya es posible hacer comparaciones para entender si cambios en el futuro están dentro de los patrones históricos ya vistos o si de hecho estamos observando cambios climáticos en esas regiones.

"Lo que hemos hecho en este estudio es armar un mapa de alta resolución de la cobertura de nubes, sabiendo que las nubes afectan, de forma directa e indirecta, el clima en un área. Y usar ese mapa de cobertura de nubes para predecir dónde se va a encontrar una especie", concluye.


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