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La principal reserva de agua dulce de California no se recuperará de la sequía antes del 2019

Imágenes satelitales y datos estatales históricos no muestran un pronóstico alentador.
28 Jun 2016 – 5:14 PM EDT

Muchos esperaban que el intenso fenómeno El Niño asociado con lluvias en el Pacífico paliara la sequía en California. Sin embargo, eso no ocurrió. Con la llegada de su contraparte, La Niña, el panorama tampoco es alentador, pues se relaciona tradicionalmente con menos precipitaciones.

La recuperación tras la sequía no será posible sólo con un año muy húmedo. Se requieren más años húmedos para que este Estado vuelva a las condiciones que tenía antes de la sequía que lo ha azotado en los últimos años, sugiere un nuevo reporte.

El nuevo estudio fue elaborado por la Unión Estadounidense de Geofísica en colaboración con la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) y añade más evidencia a la preocupante carencia de agua en la región.

Según la investigación, publicada en Geophysical Research Letters, el déficit asociado a una de las principales reservas de agua de este estado no ha logrado aún recuperarse y es posible que no volverá a niveles considerados normales hasta al menos dentro de tres años: en el 2019. Se trata de la llamada Sierra Nevada, de donde proviene cerca de un tercio del agua dulce que se consume en ese estado.

De acuerdo con las mediciones, tras el efecto de cuatro años de sequía continuos, el volumen de agua helada almacenada en la Sierra Nevada durante el 2015 fue de 2.9 kilómetros cúbicos ( 0.7 millas cúbicas), más de 6 veces menos que un año típico, cuando es de 18.6 kilómetros cúbicos de agua ( 4.46 millas cúbicas).

“Nuestro análisis indica que el volumen total de agua es deficitario y muestra que va a tomar un par de años para su recuperación completa, incluso aunque haya años de precipitaciones superiores a la media. Es muy importante para las regiones como California, que se basan en su capa de nieve regional para el suministro de agua, para entender la dinámica del sistema", dijo Steve Margulis, profesor de ingeniería civil y ambiental de la UCLA.

Para llegar a estas conclusiones los científicos escrutinaron 31 años de fotografías satelitales de NASA hechas por el aparato Landsat, que ofrece imágenes con una resolución hasta 10 veces más nítida que toda la disponible anteriormente. Así, obtuvieron mapas diarios de la cobertura helada de la Sierra Nevada desde 1985 hasta el 2015.

Luego recopilaron datos estatales del Departamento de Recursos de Agua sobre de la cobertura de nieve desde 1951 hasta la actualidad y más tarde, integraron ambos sets de datos para elaborar modelos de comportamiento de la disponibilidad de agua de la Sierra Nevada en los diferentes años.

Encontraron así que 14 de los 65 años estudiados pueden catalogarse como de escasez de agua en Sierra Nevada. Sin embargo, notaron que en la mayoría de los casos la cobertura helada se había repuesto en tan solo un año, algo que según los modelos matemáticos, solo tienen una probabilidad del 7% de que ocurra. La posibilidad de recuperación ahora requiere de al menos 4.4 años, es decir, en el 2019.

"Esta investigación ha permitido visualizar el efecto de la sequía para los próximos años, ofreciendo un análisis de los distintos escenarios posibles a futuro luego de los años secos que ya han pasado. Recalcamos el hecho de que la recuperación de la sequía no será posible sólo con un año muy húmedo (a diferencia de sequías anteriores que se han recuperado rapidamente)", confirma Gonzalo Cortés de UCLA.

Los investigadores aseguran si se estudian los récords históricos y también los pronósticos climáticos, se puede llegar a predecir la cantidad de agua disponible para consumo y, facilitar así la toma de decisiones sobre el recurso hídrico en California.

Eso sí, reconocen que esta investigación no contempla variables como temperatura ni cambio climático, lo cual podría adicionar más factores de riesgo a los escenarios ya previstos.

Los investigadores esperan que esta metodología de monitoreo pueda ser aplicada para entender las reservas de agua de otros pueblos que también dependen de sus cumbres heladas como por ejemplo en Los Andes, Los Himalayas y otras comunidades de Norteamérica.

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