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Concentración de mercurio en Alaska atenta contra la fertilidad de sus aves marinas

Los científicos detectaron hasta dos microgramos de esta neurotoxina por gramo de sangre en ciertas muestras.
13 Jul 2016 – 12:28 PM EDT

Gracias a la circulación atmosférica, el mercurio que resulta de procesos industriales como las plantas térmicas de carbón tiende a acumularse en el Ártico. Como resultado, las aves que se reproducen en Alaska están cada vez más expuestas al metal pesado, lo que podría poner en peligro la supervivencia de varias especies.

El mercurio es una neurotoxina potente que afecta a la función y desarrollo del sistema nervioso central en animales y personas al acumularse en el organismo, explica la Federación Nacional de Vida Silvestre. En las aves, las repercusiones de este metal hacen que pongan menos huevos y les causen dificultad al cuidar de sus crías.

El metal en sí se puede encontrar de forma natural en todas partes de el mundo, pero la actividad humana ha aumentado las concentraciones existentes. Se tiene registro de un incremento de emisión y acumulación de mercurio en animales desde el siglo pasado. Sin embargo, la nueva investigación publicada en la revista científica ‘El Cóndor: Aplicaciones Ornitológicas’, llama la atención sobre los pájaros del Ártico .


Marie Perkins del Instituto de Investigación sobre la Biodiversidad (BRI) y otros científicos investigaron el nivel de mercurio en las aves costeras de varias partes de Alaska y encontraron que algunas tenían concentraciones de hasta de dos microgramos de este metal por gramo de sangre. Según la autora, esto es bastante alto.

Perkins detalla que la exposición al mercurio puede reducir el éxito reproductivo de todas las especies y, a veces incluso ser letal. Las aves que viven cerca del océano pueden ser particularmente vulnerables porque se alimentan de peces y otros organismos marinos donde el mercurio se encuentra en forma de metilmercurio, un compuesto todavía más peligroso.

“Estas especies ya tenían bastante con la desaparición de su hábitat debido al cambio climático. Tristemente, se enfrentan a una gran cantidad de retos, y el mercurio es uno de los más peligrosos”, comentó Dan Cristol de la Universidad de William & Mary, experto sobre el mercurio en las aves que no participó en el estudio. “Lo más probable es que las concentraciones de mercurio reportadas en este trabajo reduzcan la reproducción de estas aves”, agregó el científico.

Para evaluar la exposición al mercurio de las aves, Perkins y sus ayudantes recolectaron sangre y plumas procedentes de nueve especies de aves costeras que migran y se reproducen en varios sitios de Alaska.


“El grado de la exposición al mercurio observado en las aves que se reproducen en el Ártico podría ser particularmente preocupante cuando se combina con otras causas de estrés ecológico, como la pérdida de hábitat, la depredación, el disturbio y el cambio climático”, declaró Perkins.

Según los científicos, había variaciones en las concentraciones de mercurio entre clases de edad y sexo en algunas especies; las hembras tienen menores concentraciones que los machos.

Marie comentó que esta contaminación de mercurio puede afectar también a algunos de los los seres humanos que viven en el Ártico porque algunas de las comunidades indígenas se comen las aves.

Según la Organización Mundial de la Salud el mercurio y los compuestos mercuriales constituyen uno de los diez grupos de productos químicos con mayores repercusiones en la salud pública. En las personas, el mercurio es todavía mas peligroso para las mujeres embarazadas y lactantes y los niños, ya que el mercurio es más perjudicial en las primeras etapas de desarrollo.

“El mercurio es muy difícil de limpiar una vez que ya está en el medio ambiente, y esto es algo que también afecta a seres humanos. La mejor manera de deshacerse de él es no emitirlo”, concluyó.


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