Este pequeño pez puede reconocer 44 rostros humanos

Comprobar que animales sin corteza cerebral tienen habilidades ‘humanas’ hace preguntarse: ¿qué más son capaces de hacer o sentir?
8 Jun 2016 – 1:17 PM EDT

44 caras. Esa es la cantidad de rostros humanos que pueden reconocer y diferenciar los peces. Bueno, al menos los conocidos como los arquero -de la especie Toxotes chatareus-.

Estos animales son conocidos por escupir chorros de agua para ahuyentar a sus depredadores o derribar a sus presas -que están fuera del agua-.

El hallazgo lo dio a conocer un equipo internacional de investigadores de las universidades de Oxford (Reino Unido) y Queensland (Australia), quienes publicaron su estudio en la revista Scientific Reports .

Pero, ¿de qué nos sirve conocer esa información? La respuesta es simple y sobrepasa la mera curiosidad científica.

Comprobar que animales sin corteza cerebral como los peces tienen habilidades ‘humanas’ como reconocer rostros abre una nueva ventana de preguntas sobre: ¿qué más son capaces de hacer o sentir?

De esta forma, el nuevo estudio replantea también nuestra percepción y quizás hasta el trato que le damos a estos animales, admiten sus autores.

Cerebro complejo

Reconocer rostros se considera una habilidad realmente compleja para un cerebro pues requiere capacidades visuales y también cognitivas.

“Ser capaz de distinguir entre un gran número de rostros humanos es una tarea sorprendentemente difícil, debido principalmente al hecho de que todos los rostros humanos comparten el mismas características básicas”, ha dicho la investigadora y autora principal del estudio Cait Newport, del Departamento de Zoología de la Universidad de Oxford.

Hasta ahora se había creído que esta tarea era tan difícil que sólo la podían lograr los primates que tienen un cerebro grande y complejo. Precisamente por eso, los científicos buscaron explorar esta misma habilidad en animales con un cerebro más pequeño y simple como los peces.

¿Cómo lo hicieron? Aprovechando su habilidad para escupir.

Primero, colocaron una pantalla sobre la pecera y mostraron a los peces arquero dos rostros humanos. Mediante recompensas de comida, se les entrenó
para que ante una cara en particular, reaccionaran escupiendo un chorro de agua. La cara elegida, una escupida y una recompenza. Y así sucesivamente.

Más tarde, con la intención de dificultar el reconocimiento de los rostros, se recortaba la parte externa de las caras que se les mostraban y hasta se les alteraba su color e iluminación.

Poco a poco, les iban mostrando a los peces la cara particular elegida y le mostraban otras 43 caras diferentes. Alguna de estas eran muy parecidas, confiesan los investigadores.

Los animales lograron reconocer los rostros en más del 80% de los casos.

“Este estudio nos muestra que el hecho de que estos peces arquero pueden aprender esta tarea sugiere que los cerebros complicadas no son condición indispensable para reconocer rostros humanos", asegura la autora.

Newport añade además que, en el caso de los peces, sorprende además de que no tengan motivos evolutivos para reconocer las caras humanas.


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