¿Está bien que un padre le enseñe a su hija de 12 años a cazar jirafas por deporte?

Expertos advierten que es inapropiado que se incentive en los niños actividades que los hagan sentir placer al matar por entretenimiento.
19 Ago 2016 – 4:57 PM EDT

Una serie de fotografías publicadas en redes sociales de una estadounidense de 12 años con una jirafa y una cebra como trofeos de cacería han disparado el debate esta semana. Las cacerías de estos animales se realizaron en África este mes y en todo momento la joven estuvo acompañada de su padre.

En las imágenes, la niña de Utah posa sonriente junto a los cadáveres sola o con sus padres y mostrando sus armas e incluso el corazón de la jirafa.

Aunque los ataques y defensas a la menor no se han hecho esperar, tres especialistas coinciden en que no se puede olvidar que este es un comportamiento aprendido y por tanto, refleja un contexto donde la menor ha visto como aceptable y honrosa esta práctica.

“Me deprime que los padres enseñan a sus hijos a disfrutar de matar. No justifico tampoco a las personas que amenazan a los cazadores, sobre todo cuando estos son niños (o niñas como en este caso). Yo creo que dos errores no hacen un acierto, pero simplemente no puedo entender la psicología de esta chica y su padre. Son un misterio deprimente para mí”, explica a Univision Planeta Naomi Rose, de Animal Welfare Institute, quien alerta que no hay una edad legal para la caza. “Muchos niños comienzan la caza cuando son mucho más jovenes que 12 años”, añadió.

Carlos Chacón, gerente de educación de la organización World Animal Protection apunta directamente al padre o la familia como responsable de la situación.

“Creo que es importante no culpabilizar del todo a la niña pues está siguiendo un ejemplo y un contexto donde la formaron. A ella le han inculcado que la cacería es un deporte y que es algo interesante tanto así que lo publica como si fuera un gran hecho o un gran logro. Es un tema de educación, del ejemplo que ella recibió y que ahora da a terceros”, acota.

“¿Está bien que un padre le enseñe a su hijo a matar animales por placer?, la única respuesta posible es que no”, enfatiza.

Chacón tiene 27 años liderando un programa de educación ambiental que integra desde niños de prescolar hasta universitarios en principios como respeto a la vida, responsabilidad y empatía (no hacerle al planeta lo que no los gustaría que nos hicieran).

Según explica, hay dos temas psicológicos de enorme cuidado que deben abordarse para prevenir casos como el de la estadounidense.

El primero está en el efecto de sentir disfrute por el dolor ajeno. “La cacería no solo fomenta la violencia sino que la legitima y hasta premia como algo positivo. No es natural, no es innato que sintamos placer al matar y mucho menos que ese placer empiece tan temprano en la vida. Eso es formar antivalores hacia la naturaleza y nosotros mismos. Recordemos que los pueblos indígenas cuando tenían que matar para comer le pedían perdón a los animales”.


El otro tema tiene que ver con la consistencia o coherencia interna y por eso la educación es tan importante, añade. “Para un niño es un conflicto diferenciar una muerte de la otra y porqué matar a unos animales es correcto y a otros no. Para un niño desde su perspectiva se está matando una vida y eso es importante tenerlo presente. Ahora bien, si ellos sufren porque se mata una gallina, una vaca o un cerdo al menos requiere que un adulto responsable lo oriente para que el niño pueda diferenciar que en una cosa es emplear un animal para consumo y otra matarlo sin una finalidad y solo como trofeo. Incluso, en los casos que se hace por alimentación debe enseñárseles la necesidad de buscar un trato humanitario”, explica el gerente.

“Si nos ubicamos en el siglo XXI y con la perspectiva de desarrollo y protección que tenemos. Cazar por deporte es inaceptable. Se está causando una crueldad sin ninguna necesidad”, concluye Chacón.

“Como defensora del bienestar de los animales y vegetariana, en general estoy opuesto a la matanza de animales a menos que sea el sacrificio humanitario de un animal enfermo o lesionado que no puede recuperarse. Estoy clara en que la caza para la alimentación no es la misma que la caza deportiva, pero la caza deportiva es, en mi opinión, antiética. La matanza de animales por 'diversión' es simplemente incorrecta. La naturaleza es implacable y práctica, pero no es frívola. Matar animales por puro entretenimiento es frívolo, derrochador y muchas veces inhumano. Es siempre, en mi opinión, poco ético”, opinó Rose.

Por su parte, Elizabeth Hogan, directora de la campaña de Océanos y Vida Silvestre de World Animal Protection, “la caza de trofeos causa un inmenso sufrimiento para los animales, incluyendo especies amenazadas y en peligro, y es un tema que va más allá de cualquier incidente como este. Debemos hacer todo lo posible para garantizar la protección de los animales salvajes en la naturaleza, a la que pertenecen, incluyendo el aumento de la conciencia pública y la educación sobre las muchas amenazas que enfrenta la vida silvestre”.

Y advirtió: "instamos a todos los turistas y viajeros de asegurarse de que sus viajes son respetuosos con los animales y para ver los animales de forma segura en la naturaleza, sin dañarlos. Las especies salvajes no son desechables o para el entretenimiento humano. La estrecha interacción con los animales silvestres también pueden ser peligrosos para las personas”.


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