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El Senado aprobó eliminar las restricciones para la caza de osos y lobos en refugios silvestres de Alaska

La reglamentación vigente prohíbe la caza aérea, el uso de alimento como cebo para atraer animales y luego dispararles, así como matar a los depredadores o a sus cachorros cerca de sus chozas.
22 Mar 2017 – 7:23 PM EDT

El Senado aprobó este martes (en una votación de 52 a 47) un proyecto de ley que deroga las restricciones impuestas por el Servicio de Pesca y Vida Silvestre durante la administración de Barack Obama para evitar la caza en los refugios nacionales de vida silvestre en Alaska.

La Cámara del Senado ya había votado la iniciativa el mes pasado para eliminar la protección actual de las presas. Ahora solo queda pendiente la firma del presidente Donald Trump.

La regla vigente prohíbe la caza incluso para el "control de depredadores" en los 16 refugios que son propiedad federal en Alaska. Esa norma también restringe la caza aérea, el uso de alimento como cebo para atraer animales y luego dispararles, así como matar a los depredadores o a sus cachorros cerca de sus chozas.

En otras palabras, la administración Trump piensa revocar los reglamentos anteriores del Servicio de Pesca y Vida Silvestre, lo que permitirá a los cazadores atraer a los osos grizzly con comida para dispararles. También les permitirá entrar legalmente en las madrigueras de osos y lobos para matar a las madres y sus cachorros, así como disparar a los osos desde aviones. Además, se permitirán trampas con mordazas de mandíbula de acero y mallas de alambre.

Don Young, representante de Alaska y quien promovió el nuevo proyecto de ley asegura que es necesario erradicar esas medidas pues son restricciones excesivas. "Esta acción no solo afecta la capacidad de Alaska para manejar el pescado y la vida silvestre en las tierras de refugio sino que destruye fundamentalmente una relación de cooperación entre Alaska y el gobierno federal", alegó.

“Estas restricciones cambiaron la relación del estado con el Servicio de Pesca y Vida Silvestre pues se pasó de la cooperación a la servidumbre”, apoyó el senador republicano Dan Sullivan, también representante de Alaska.

“Los opositores alegan que la derogación de esta regla legalizará las prácticas brutales de control de los depredadores, pero el Senado debe saber que ya es ilegal que los cazadores utilicen ciertas prácticas: el gas contra los lobos, las trampas a los osos, no se puede hacer esto en los refugios nacionales de vida silvestre en Alaska", defendió la senadora republicana Lisa Murkowski en el diario Dispatch News. Ella asegura que las restricciones afectan la caza de subsistencia para las personas en áreas remotas de Alaska. "Esta regla es sobre subsistencia", recalcó.

Pero ante la posibilidad de derogar estas normas, varias organizaciones ambientalistas se han manifestado absolutamente en contra. También lo han hecho senadores como la demócrata María Cantwell, de Washington. Según ella, que no se trata de los derechos de los estados ni de prohibir la caza. "Se trata de cómo podemos administrar estos refugios de vida silvestre en la medida en que las agencias creen que son necesarios para la preservación de estas áreas de patrimonio de la fauna".

La revocación de esta normativa revive una disputa de años y de prioridades. Para ciertos líderes locales, el objetivo debe ser que existan las poblaciones máximas posibles de especies que son presas tradicionales, como el alce y el caribú. Ellos están convencidos de que, para lograrlo, es necesario sacrificar a algunos depredadores como los osos y lobos. Por el contrario, la normativa del 2016 no está de acuerdo y sus propulsores aseguran que en Alaska se ha ido demasiado lejos priorizando la protección de las presas sobre los depredadores, a quienes defiende.

"Esto no es la caza, es una matanza. Matar lobos y osos de esta manera cruel, antideportiva, es escandaloso, especialmente en refugios de vida silvestre nacionales que pertenecen a todos los estadounidenses. La derogación de estas protecciones también socava el papel crítico que juegan los depredadores en ecosistemas saludables", denuncia en un comunicado oficial Brett Hartl, director de asuntos gubernamentales del Centro para la Diversidad Biológica.

En el 2016, Dan Ashe, entonces director del Servicio de Pesca y Vida Silvestre advirtió: "Desafortunadamente, sin la protección de la ley federal y el compromiso público garantizado, este patrimonio es increíblemente vulnerable".

Una encuesta hecha en el 2016 entre habitantes de Alaska por la organización Humane Society mostró que la mayoría de la gente está de acuerdo en que estas prácticas de caza deben ser prohibidas.


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