El presupuesto de la Casa Blanca amenaza con recortar el 23% de los fondos de la Agencia de Protección Ambiental

Una disminución de más de 2,500 millones de dólares significaría que la agencia continuará reduciéndose en tamaño e impacto, lo que implica que deberá delegar mucho más trabajo de protección ambiental a instancias estatales entre las cuales los estándares varían grandemente.
13 Feb 2018 – 2:33 PM EST

Con el argumento de "devolver la Agencia de Protección Ambiental a su misión principal" y así eliminar los programas que "crean redundancias innecesarias o aquellos que han cumplido su propósito y cumplido su misión", la Casa Blanca propone al Congreso un proyeco de presupuesto del 23% para la agencia federal.

La propuesta fiscal 2019, publicada este lunes, busca fundamentalmente aumentar el gasto militar y de infraestructura y para lograrlo, sugiere recortes en varios sectores, como programas sociales, de salud y de investigación científica.

También la EPA será pasada por la cuchilla, con una disminución de más de 2,500 millones de dólares para la entidad encargada de fiscalizar cientos de programas e investigaciones científicas en el país, Es un nuevo ejemplo de cómo el gobierno honra las promesas del gobernante, quien ha prometido reducir el alcance de esta agencia.

La aprobación de un presupuesto como este significaría que la agencia continuaría reduciéndose en tamaño e impacto (debiendo delegar mucho más trabajo de protección ambiental a cada una de las autoridades estatales). Recordemos que tras el último ajuste, la EPA ya había perdido cientos de empleados en el último año.

De aprobarse este presupuesto, se reducirían al mínimo los programas de la agencia relacionados con la investigación del cambio climático y el Programa Nacional de Educación Ambiental, así como los fondos para enjuiciar delitos ambientales y para los programas de protección y fiscalización del aire y agua limpios.

Por ejemplo, el presupuesto de la Oficina de Ciencia y Tecnología de EPA pasaría de 762 millones de dólares a 489 millones de dólares, es decir, una reducción de un tercio.

El programa de limpieza Superfund , una prioridad del administrador de EPA Scott Pruitt, que tiene la misión de limpiar algunas de las tierras más contaminadas de la nación y responder a emergencias ambientales, como derrames de petróleo y desastres naturales, no enfrentaría las mismas reducciones draconianas que se propusieron el año pasado.

La agencia espera usar el fondo de 1,000 millones de dólares "para reducir los costos administrativos, identificar eficiencias y priorizar la limpieza de los sitios".


La agencia también recibiría 397 millones de dólares adicionales para impulsar la inversión en infraestructura de aguas residuales y aguas pluviales. La Casa Blanca ya no busca eliminar el programa Energy Star, aunque sería financiado completamente a través de tarifas.

La administración también eliminaría unas 20 iniciativas que hoy están activas, entre ellas: la asistencia para financiar mejoras al sistema de agua a lo largo de la frontera entre los Estados Unidos y México, el apoyo al monitoreo y restauración de la calidad del agua en el Golfo de México, campañas estatales para la detección del radón (gas noble radiactivo que es la segunda causa más importante de cáncer de pulmón después del tabaco).

'A

salto al agua potable'

Además, un programa de protección y apoyo a los Grandes Lagos se reduciría de 300 millones de dólares a 30 millones de dólares y el financiamiento para la restauración de la Bahía de Chesapeake se reduciría de 72 millones de dólares a 7 millones de dólares.


Sobre este último, William C. Baker, jefe de la Fundación de la Bahía de Chesapeake calificó la idea como “un asalto al agua potable”. En un comunicado oficial de prensa, Baker explicó que este programa es como el ‘pegamento’ que mantiene unida a la asociación estatal y federal. “Un corte de esta magnitud (del 90%)dañaría seriamente los esfuerzos de restauración de Bay, justo en un momento en que estamos viendo un progreso significativo", apuntó.

Así como Baker, el malestar de las organizaciones y entidades ambientalistas del país no se ha hecho esperar.

Fred Krupp, presidente del Environmental Defense Fund asegura que el nuevo presupuesto de administración de Trump “es un plan para un Estados Unidos menos saludable y más contaminado (...) Un presupuesto muestra sus valores, y este presupuesto muestra que la administración no valora el aire limpio, el agua limpia ni la protección de los estadounidenses contra la contaminación tóxica".

Por su parte, en un comunicado oficial Rhea Suh, presidenta del Consejo de Defensa de los Recursos Naturales, expresó que “el presupuesto del presidente Trump es devastador para todos los estadounidenses que valoran el aire limpio, el agua potable y las tierras públicas protegidas. El Congreso debe rechazarlo e invertir en un futuro más limpio, más seguro y más próspero para todos”.

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