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El cóctel tóxico que se respira en Ciudad de México

Ozono y partículas tóxicas suspendidas atentan contra la salud de los mexicanos.
16 Mar 2016 – 7:46 PM EDT

Metales pesados en el aire y casi el doble del nivel de ozono considerado como aceptable por la Organización Mundial de la Salud (OMS): ese es el cóctel tóxico que respiran esta semana los habitantes de la Ciudad de México.

“Bajo ninguna circunstancia se ejercite al aire libre y si puede, ni siquiera salga de la casa”, advierte a los mexicanos la doctora en ciencias biológicas Patricia Segura Medina, del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER) de México.

Según Segura, jefa del departamento de hiperreactividad bronquial de INER, la situación es alarmante.

La última alerta de la Ciudad de México para el ozono fue en 2002, mientras que la última advertencia de la contaminación por partículas en el aire se produjo en 2005. Esta semana, sin embargo, se suman ambas concentraciones.

La especialista detalla que mientras que la OMS postula en la categoría de menos de 100 el nivel aceptable de ozono, en Ciudad de México la cifra se registra en 182. Para que el ozono se genere se requiere de la acción de óxidos de nitrógeno y compuestos orgánicos volátiles que resultan de la quema de combustible fósil (fundamentalmente por autos).



Algo similar ocurre con las partículas en suspensión. “El último reporte que vi estaba en 130. De 50 en adelante es riesgoso para población vulnerable como mujeres embarazadas, adultos mayores y niños y más de 100 es peligroso para todas las personas”, justifica.

Por otra parte, además de otros contaminantes orgánicos como pueden ser el polen o las toxinas de bacterias, en el aire de esta megapópolis mexicana está circulando mucho polvo, por la erosión y la sequía en el norte del país, así como metales pesados como plomo.

La doctora indica que el daño inmediato que provoca la exposición humana a este cóctel atmosférico puede manifestarse en dolor de cabeza, vómitos o náuseas, e irritación en ojos, nariz y oídos.

¿Por qué? Según ella, esto ocurre porque ante las partículas suspendidas las vías respiratorias se bloquean para proteger el cuerpo de la toxina, lo que significa una mala oxigenación del cuerpo.

Eso redunda, en poco tiempo, en malestares de cabeza, mareos y malestar en las mucosas o tejidos expuestos del organismo. “Cuando se están oxidando los epitelios se siente como si estuviera picando la nariz”, detalla.

Además, la contaminación aérea puede empeorar cuadros de alergias o problemas respiratorios.

El daño no acaba allí. “La mala oxigenación lo que provoca es la oxidación en tejidos y órganos internos”, dice. Por ello, la exposición prolongada a estos tóxicos podría tener consecuencias a largo plazo en los millones de transeúntes de esta metrópoli latinoamericana.

Además, según la especialista “esta es la peor época del año porque en marzo, abril y mayo se tiene una alta exposición a radiación ultravioleta. Además hay muy poca lluvia, lo que hace que se perciba más el polvo de la erosión”.

Ciudad de México se ubica a 7,350 pies (2,240 metros) sobre el nivel del mar y está situada en un valle de alta montaña rodeada de montañas que encapsulan a los contaminantes, pues evitan su dispersión. Además, a esto se suma que esta urbe tenga el peor congestionamiento vial del mundo sólo por detrás de Estambul, en Turquía.

Segura reconoce que no hay datos recientes de consultas médicas por estas condiciones ambientales. “Se tienen que tomar medidas como restringir el uso de vehículos. Definitivamente hay que reducir los contaminantes ya”.


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