California está a punto de convertirse en el primer estado del país en prohibir las bolsas de plástico

En la actualidad, las restricciones locales para el uso de bolsas de plástico representan cerca del 40% de la población de California, explica la Oficina de Análisis Legislativo. Sin embargo, el restante 60% aún representa mucho plástico.
31 Oct 2016 – 1:46 PM EDT

Por Rob Hoffman/ Fusion

El 8 de noviembre, los californianos votarán para poner una prohibición estatal sobre uno de los artículos de consumo más ubicuos en el mundo: las bolsas de plástico.

El primer intento del gobernador Jerry Brown por lograr la primera prohibición de todo un estado contra este material quedó en pausa el año pasado debido a que la American Progressive Bag Alliance (APBA), un grupo comercial que representa las firmas de la industria del plástico, recolectó suficientes firmas para calificar esta normativa para las votaciones del próximo 8 de noviembre en California como Proposición 67.

En la actualidad, las restricciones locales para el uso de bolsas de plástico representan cerca del 40% de la población de California y no se verán afectadas por la nueva política estatal, explica la Oficina de Análisis Legislativo. Sin embargo, el restante 60% aún representa mucho plástico. Brown espera que la prohibición de bolsas de plástico en todo el estado podría sentar un precedente para el resto de los EEUU, que se ha quedado rezagada ante un sinnúmero de otras naciones -incluyendo China, India, Marruecos y la Unión Europea-, que ya tienen políticas en vigencia.


Prohibir las bolsas de plástico en las cajas de los establecimientos comerciales se ha convertido en una práctica popular en las comunidades para reducir la basura que se acumula en las calles y las costas de la ciudad, para prevenir la obstrucción de las vías fluviales y la amenaza contra la vida silvestre. Numerosas comunidades de los Estados Unidos ya han puesto en práctica una prohibición, incluyendo 150 ciudades y condados de California solamente. Como alternativa, se alienta a los compradores a llevar bolsas reutilizables desde la casa o a comprar una bolsa de papel en la caja por un precio nominal de entre 5 a 10 centavos de dólar.

Si bien los resultados de las prohibiciones han sido abrumadoramente positivos, la promulgación de la política ha demostrado ser un tanto más difícil debido a la oposición de grupos de presión y a una división entre las autoridades locales que apoyan el proyecto.

Otros estados, como Nueva York, han tenido dificultades similares. Quienes se oponen a la prohibición, al igual que el concejal de la ciudad de Nueva York, David Greenfield, argumentan que una tarifa de 10 céntimos impone una carga desproporcionada sobre los pobres que ya luchan para pagar sus facturas de comestibles (la tarifa ya ha sido reducida a 5 centavos en Nueva York, aunque la prohibición aún está bajo escrutinio).

Por su parte, los partidarios de la prohibición del plástico señalan que las comunidades de bajos ingresos ya pagan el precio de las bolsas de otras maneras y no todas son económicas. Así, un paseo por los económicamente divididos barrios de Los Ángeles o San Francisco revela rápidamente cuáles son las comunidades que más sufren debido a la basura.

La fotógrafa Rachel Bujalski, de 29 años de edad, vive en un pequeño barco cerca de Venice Beach en Los Ángeles. Este es un puerto deportivo que está constantemente lleno de basura. Aunque ella no acusa a las bolsas de plástico como la principal fuente de basura, Bujalski y su novio Brent piensan que la tarifa de 10 céntimos por bolsa es una buena idea.

"Todo el mundo tiene algún tipo de bolsa reutilizable en alguna parte de su casa, o por lo menos puede comprarse una bolsa de segunda mano de tienda por un dólar. De esas que se pueden reutilizar 100 veces", dijo Brent.

Cuando se le preguntó si el pago por las bolsas podría impactar a los pobres, Brent señaló que los contribuyentes ya pagan mucho para proyectos de limpieza de la ciudad, un dinero que podría re-dirigirse hacia otra parte, como los servicios sociales. Un informe del 2013 hecho por la Natural Resources Defense Council encontró que las comunidades de California están gastando cerca de $500 millones cada año en el manejo de desechos para hacer frente a la acumulación de basura en las calles, playas, ríos y desagües pluviales.

Sarah Salamon, gerente general de un restaurante en el condado de Sonoma, admitió que el cobro por cada bolsa resultó frustrante para ella hasta que se acostumbró. Ahora está más bien interesada en descifrar cómo se invierte el nuevo dinero que se cobra por bolsas. "He oído decir que el dinero podría ir hacia la preservación de la vida silvestre o para limpiar el medio ambiente", dijo Salamon, aunque ella se siente como que podría ser una posibilidad muy remota. "Algunas de las tiendas de comestibles han decidido conjuntamente dejarse los 10 centavos en lugar de otorgárselos al estado, lo que me sorprende".

Mientras que la Asociación de Comestibles de California afirma que este cobro se emplea para cubrir los costos, otras ciudades han utilizado la cuota para propósitos ambientales.

Por ejemplo, el cargo de 5 céntimos por bolsa de Washington financia un fondo de limpieza del río Anacostia, pero los críticos argumentan que la ciudad ha hecho un mal trabajo en la asignación de estos fondos.

Por eso es que hay otra iniciativa en la misma boleta de votación de California, la Proposición 65, que permitirá a los votantes decidir si desean dedicar los honorarios asociados con la prohibición de bolsas de plástico a causas ambientales.

En California, una gran cantidad de basura termina en las playas o en el océano, donde los animales confunden las bolsas de plástico con comida y las ingieren o se enredan en ellas, resultando frecuentemente en muertes.

De acuerdo con un estudio realizado en 2007 por el Instituto Worldwatch, al menos 267 especies de fauna marina han sufrido de la proliferación de los desechos marinos, entre ellos la mayor amenaza es el plástico. A inicios de este año, un informe del Foro Económico Mundial calculó que en 2050 podría haber más plástico en los océanos que peces.


La ciudad de San José, California, que se ubica entre las cinco localidades que más gastan anualmente en el tratamiento de la basura en el estado, informó que las bolsas de plástico son consistentemente una de las cinco fuentes de basura más significativas de la ciudad.

San José adoptó la prohibición de bolsas de plástico en 2011 en respuesta a problema de la basura desenfrenada de la ciudad, y desde entonces ha visto resultados sorprendentes. Jennie Loft, el Gestor de Información Pública para el Departamento de Servicios Ambientales de San José, dijo que desde la aplicación de la prohibición, la basura plástica en los sistemas de drenaje de aguas se ha reducido en un 69%. También ha habido 76% de descenso este desecho en los arroyos en los ríos y un 59% menos en calles y barrios en comparación a los niveles antes de la prohibición. La ciudad también ha visto aumentar al 48% el número de bolsas reutilizables utilizados por los clientes. Antes de la prohibición solo las usaba el 3,1%.

La prohibición del uso de bolsas de plástico ha tenido resultados similares en toda California. Por ejemplo, desde que el condado de Alameda instauró su prohibición, en el 2013, allí se redujo en un 44% la cantidad de las bolsas plásticas que terminaban en los desagües. Gracias a esta medida, en 2007 y 2009 San Francisco logró reducir el 18% del plástico que terminaba tirado en la calle. De igual forma en Los Angeles, la prohibición impuesta en el 2013 eliminó un tercio de los residuos de plástico que llegaba a sus drenajes pluviales.

Sin embargo, muchos críticos sostienen que sustituir con bolsas de papel las bolsas plásticas es un movimiento en retroceso en la contabilización de las emisiones de dióxido de carbono procedentes del transporte marítimo y el transporte. "(Las bolsas de papel) son un producto más grueso ... la misma cantidad de bolsas de plástico que cabe en un camión, requiere de siete camiones para transportar las bolsas de papel," dijo el portavoz de la APBA Jon Berrier.

Los partidarios de la prohibición de bolsas plásticas dicen que al criticar el uso de bolsas de papel se desvía del propósito.

Steven Maviglio, portavoz de la campaña del "Sí a la Enmienda 67 a favor de la prohibición de las bolsas de plástico", dijo que la tendencia más común en áreas donde las prohibiciones a las bolsas de plástico han entrado en vigor es el abandono total a usar bolsas una sola vez y en cambio, se favorece la práctica de usar bolsas reutilizables. Gracias a ello, tras la prohibición, San José registró una reducción del 90% en el uso de bolsas de un solo uso en los puntos de venta. Números similares se han reportado en los condados de Alameda, Los Ángeles, Mountain View, San Mateo y Santa Bárbara.

Maviglio también señaló que las políticas similares en el Reino Unido han "reducido el consumo de bolsas de papel en cerca de 400 millones de sacos al año", resultando en "la reducción de aproximadamente 185,000 toneladas métricas de emisiones de CO2 al año".

Aunque los críticos e investigadores están de acuerdo en que la evaluación de los efectos de prohibir las bolsas de plástico es complicada porque deben considerarse los procesos de manufactura de los materiales (papel y plástico), los expertos y la inmensa mayoría de los grupos ecologistas coinciden en que minimiza el consumo de plástico, lo que en general, es una buena cosa.

Mientras que el papel o alternativas reutilizables pueden plantear sus propios peligros, la explosión del consumo de plástico en las últimas décadas se ha traducido en cantidades sin precedentes de desechos de origen humano en nuestros océanos, ciudades e incluso alimentos.


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