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Cacería anual de ballenas piloto en Dinarmarca revivió pugna entre las tradiciones y la conservación

La cacería de ballenas piloto en Dinamarca se encuentra regulada por las autoridades de las Islas Feroe, pero no es aprobada por la Comisión Ballenera Internacional (CBI)
28 Jul 2016 – 1:45 PM EDT

No se conoce a ciencia cierta cuántas fallecieron ni cómo llegaron allí, pero agua teñida de rojo y cadáveres en la playa son la evidencia de que una nueva muerte de ballenas piloto de aletas largas (Globicephala melas) ocurrió este mes en Dinamarca.

Las imágenes fueron difundidas por la organización Sea Shepherdy documentan un evento anual que los pobladores de las islas Feroe o islas Faroe catalogan como “legendario y tradicional”, pues hay registro de que lo practican desde 1584 en un pequeño archipiélago de origen volcánico que se ubica entre Escocia, Islandia y Noruega.

Según los pobladores, se trata del "grindadráp", un momento del año donde algunas ballenas llegan solas a morir a la costa y entonces ellos les golpean la cabeza para matarlas y las destazan. La comunidad aprovecha todo su cuerpo en diferentes productos: la carne, la grasa, la piel. No es cacería comercial, explican.

"Se hace desde la época de los vikingos y ha despertado gran malestar en las organizaciones que protegen los derechos de los animales", explica
Karina Citera, argentina que vive en este país.

Sea Shepherd califica esta práctica como una "atrocidad". Según ellos, este año fallecieron entre 30 y 50 de ellas muertas. En su sitio web denuncian que estos decesos ocurrieron como consecuencia de una emboscada comunal donde un grupo de habitantes del archipiélago vio a una manada de un centenar de ballenas piloto pasando en los alrededores de la isla Svinoy y con varios barcos de la zona las dirigieron a unos 11 kilómetros de la isla, Hvannasund. Allí las ballenas encallaron y fueron sacrificadas en la playa.

"Es exactamente este tipo de atrocidades las que las autoridades de Dinamarca y las Islas Feroe están tratando de encubrir al negarle las tripulaciones de a Sea Shepherd la entrada al archipiélago. Y esta es exactamente la razón por la que continuamos empujando el creciente impulso mundial para poner fin a esta práctica sangrienta y brutal", dijo Geert Vons, de Sea Shepherd en su página web.

Las publicaciones locales en faraonés, dialecto de la zona, solo dan reporte del avistamiento de 50 a 100 ballenas pilotos, pero no de la muerte de ninguna de ellas.

La ballena piloto es especie de cetáceo destaca por su nivel de inteligencia. Estudios publicados en revistas como Marine Mammal Science y Nature confirman sus habilidades mientras especialistas aseguran que son criaturas muy sociales. A menudo forman grupos de más de 100 individuos. Estas no son vistas con la misma frecuencia que otras especies de ballenas, debido a que tienden a pasar la mayor parte de su vida en aguas muy profundas. Está en el apéndice II de la llamada lista de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES).

“El impacto de estas prácticas es alto, ya que esta especie tiene, así como también otros cetáceos, una estructura familiar y social compleja. Lo que hace que la matanza de un individuo clave impacta en el resto de la población”, explica Vanesa Tossenberger, de la organización Whale and Dolphin Conservation (WDC, por sus siglas en inglés). Tossenberger es un bióloga y ha trabajado en la conservación de ballenas y los delfines desde 1992. Según ella, actividades como estas continúan porque la gente que las lleva a cabo dice que tienen derechos y que nadie se los puede quitar.

La cacería de ballenas piloto en Dinamarca se encuentra regulada por las autoridades de las Islas Feroe, pero no es aprobada por la Comisión Ballenera Internacional (CBI).

“Para evitar este tipo de prácticas, nuestra organización trabaja a través de la educación y concientización del tema”, concluye la especialista argentina, quien recuerda que el 1 de setiembre se espera prevenir otra matanza “tradicional” de delfines en Taishi, Japón.


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