Pederastia

Cardenal Juan Sandoval Íñiguez admite que la iglesia mexicana dio protección a curas pederastas

La casa Alberione fue hogar de acogida para sacerdotes involucrados en casos de pederastia hasta 2001, año en que el papa Juan Pablo II envió una carta a los obispos en donde les pidió no encubrir este tipo de situaciones.
9 Jun 2016 – 3:50 PM EDT

Enclavada en la alcaldía de Tlaquepaque, en la occidental entidad mexicana de Jalisco, la Casa Alberione fue hogar de acogida para sacerdotes involucrados en casos de pederastia hasta 2001, año en que el papa Juan Pablo II envió una carta a los obispos en donde les pidió no encubrir este tipo de situaciones.

La revelación fue hecha por el cardenal emérito Juan Sandoval Íñiguez en una entrevista con la agencia Efe a propósito de la reciente publicación de su libro de memorias llamado "Con mi propia voz".

Sandoval Íñiguez, quien ha cobrado notoriedad por sus polémicas declaraciones en contra del matrimonio entre personas del mismo sexo y del aborto, estuvo al frente de la Arquidiócesis de Guadalajara durante 17 años y se retiró en 2011.

Desde 2001 la Casa Alberione ya no alberga a pederastas y un grupo de médicos, psicólogos y psiquiatras atienden a sacerdotes que sufren alcoholismo, depresión o que tienen "problemas de autoridad", señala el prelado de 83 años.

" Un pederasta no (es aceptado), primero porque nos va a dañar la obra y segundo porque de todas maneras tiene que dejar el sacerdocio, ¿para qué estamos ya gastando en él?", pregunta.

Sandoval recuerda que luego del escándalo del encubrimiento de sacerdotes pederastas en la Arquidiócesis de Boston, Juan Pablo II mandó a los obispos, en mayo de 2001, un documento que clasificaba a la pedofilia como un pecado y desde entonces puso en marcha reformas "que se han ido endureciendo cada vez".

Con ellas, los obispos tienen la obligación de investigar "inmediatamente" y "a fondo" si saben de un caso de pederastia clerical, para enviar un expediente que es valorado en Roma.

Además, deben informar a las autoridades civiles para que investiguen al sacerdote.

"Tiene que hacerse, debe hacerse porque está mandado que se haga", respondió el cardenal emérito a la pregunta de si los obispos cumplen con estas obligaciones.

El 4 de junio pasado el papa Francisco decretó el reforzamiento de las normas contra los casos de pederastia, por las que los obispos podrán ser destituidos de su cargo si han actuado de modo negligente o han omitido acciones al respecto.

La santa sede publicó el "motu propio" (documento papal) "Como una madre amorosa", con el que se concretan los artículos del Código de Derecho Canónico en los que se estipula la posibilidad de expulsar a un eclesiástico por "causas graves".

El cardenal afirmó que durante su mandato afrontó " un solo caso" de pederastia clerical. "(El responsable) fue a dar en la cárcel, ahí lo dejé y después por edad lo soltaron porque ya estaba viejo, lo echaron para afuera. Pero yo no lo defendí, no se portó como sacerdote.

En su libro, el cardenal emérito se refiere a la reciente visita del papa Francisco a México y la polémica suscitada por la participación del presidente mexicano Enrique Peña Nieto en la misa celebrada en la Basílica de Guadalupe, y señala que "el Estado laico no debe prohibir a mandatarios y burócratas de cualquier nivel profesar una religión y practicarla".

Sandoval sostiene en el entrevista que la laicidad no debe entenderse como "estar fregando (molestando) a la Iglesia".

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