Venezuela y la Carta Interamericana de la OEA

Aunque ha resultado ser notablemente audaz y valiente en el tema de Venezuela, Almagro no se manda solo.
Opinión
Político, intelectual y comentarista, ex Secretario de Relaciones Exteriores de México
2016-06-03T10:26:45-04:00

El martes 31 de mayo el Secretario General de la OEA, Luis Almagro, invocó el artículo 20 de la Carta Democrática Interamericana para “promover la normalización de la institucionalidad democrática en Venezuela”.

Por primera vez desde que existe la casi eterna crisis venezolana, al menos Almagro, y seguramente algunos países más, recurren a este instrumento –firmado el 11 de septiembre de 2001 en Lima y que tuve el honor de firmar a nombre de México– para atender una de las peores crisis humanitarias, políticas, diplomáticas y de derechos humanos que ha vivido América Latina en tiempos recientes.

El secretario ha convocado al consejo permanente de la OEA a una reunión entre el 10 y el 20 de junio para atender “la alteración del orden constitucional y el orden democrático de Venezuela”. En otras palabras, por primera vez es posible que la comunidad hemisférica ponga en su agenda de defensa colectiva de la democracia y de los derechos humanos las violaciones a ambos preceptos en Venezuela.

Pero Almagro no se manda solo y aunque ha resultado ser notablemente audaz y valiente en el tema de Venezuela, y sin duda cuenta con el respaldo de algunos países, lo más importante tanto para la convocatoria del consejo permanente como para obtener las dos terceras partes de la votación de los miembros y aplicar la Carta Democrática Interamericana al caso de Venezuela será la posición de los tres grandes.

Empecemos con Argentina. Por un lado Mauricio Macri ha sido muy explícito en su defensa de la democracia y los derechos humanos en Venezuela y su repudio al régimen cada día más dictatorial de Nicolás Maduro, sin hablar del desastre económico y de la crisis humanitaria que agobia a ese país.

Sin embargo, las muy legítimas aspiraciones y las magníficas credenciales de su canciller Susana Malcorra para aspirar al cargo de Secretaria General de la ONU han puesto en entredicho la voluntad del gobierno argentino para seguir por esta vía.

Sin el apoyo de Venezuela y sus aliados en el Caribe y en Centroamérica, especialmente Cuba, es poco probable que Malcorra pueda surgir como una candidata viable. Por tanto, la posición argentina se antoja ambigua.

En el caso de Brasil, el nuevo canciller, José Serra, ha insinuado que la postura del PT, es decir de Lula, de Dilma Rousseff y de Marco Aurelio García sobre Venezuela va a cambiar radicalmente.

Sería importante que así fuera. El respaldo de Brasil a Hugo Chávez y después a Maduro ha sido absolutamente crucial para la sobrevivencia de ambos. Y de producirse tal cambio por parte de la cancillería brasileña, representaría un golpe quizás mortal para Maduro y el chavismo en Caracas.

Sin embargo, una cosa es decir que va a cambiar la política exterior brasileña y otra muy distinta es traducir eso en votos y posiciones en el Consejo Permanente de la OEA, y ante la gestión del Secretario General de invocar la Carta Democrática Interamericana.

Por último, México. La canciller Ruiz Massieu ha cambiado la política de su predecesor que era de apoyo tácito y de complicidad con Maduro. Enhorabuena. Sin embargo, de ahí a que México asuma un papel protagónico de defensa de la Carta Democrática Interamericana parece haber un gran trecho.

Pocas cosas son tan contrarias al chip priista del presidente mexicano Peña Nieto y compañía, y a la vieja guardia de la cancillería. De haber quedado en sus manos la negociación y la firma de la misma en 2000 y 2001 seguramente no hubiera existido. Es un instrumento hemisférico injerencista, aunque no intervencionista.

Al partido gobernante de México no le gusta. Ruiz Massieu ha insinuado que está dispuesta a revisar el respeto reverencial de los priistas por el anacrónico principio de No intervención. Esta sería una magnífica oportunidad para ella de demostrarlo en los hechos.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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