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Sector empresarial unido por Honduras para conseguir principalmente un mayor número de vacunas

"La desconfianza no forma parte de nuestra genética: es el resultado de un sistema institucional que ha fallado históricamente; un sistema con casos de corrupción comprobados, de resultados débiles y promesas incumplidas, que continúa defraudando a las personas".
Opinión
Juan Carlos Sikaffy
Presidente del COHEP (Consejo Hondureño de la Empresa Privada).
2020-12-18T14:20:41-05:00
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"Nunca antes habíamos visto surgir con tal auge la presencia de la unidad como la vemos ahora". Crédito: Rawpixel/Getty Images/iStockphoto

Desde hace mucho tiempo Honduras se enfrenta a algo más grande que la crisis actual. La desconfianza histórica de los hondureños con las instituciones se ha propagado de generación en generación, como un virus cuya cura se nos escapa de las manos una y otra vez. Según un estudio de Latinobarómetro realizado en el 2018, el 48.2% de los hondureños no tiene ninguna confianza en el gobierno. A esta cifra le sigue el 26.6%, que dicen tener poca confianza y solo el 10.2% de los hondureños se jacta de sentir mucha confianza en las instituciones que gobiernan el país.

Pero no somos nosotros, los ciudadanos, los culpables de nuestra propia aprensión ante el desempeño de las instituciones ni tampoco de la incapacidad de encontrar una cura. La desconfianza no forma parte de nuestra genética: es el resultado de un sistema institucional que ha fallado históricamente; un sistema con casos de corrupción comprobados, de resultados débiles y promesas incumplidas, que continúa defraudando a las personas.

Es justamente en el mismo estudio de Latinobarómetro en donde vemos que, a pesar de compartir un sentimiento negativo respecto al crecimiento de la economía, la población hondureña siente un mayor optimismo respecto a la situación económica personal y familiar. Por lo tanto, puede que los hondureños no creamos en la institucionalidad, pero sí creemos en nosotros mismos; en nuestro poder individual para salir adelante.

Esto es un hecho que no sorprende. Los hondureños hemos heredado la necesidad de tomar el futuro en nuestras propias manos, de velar por nuestro propio bien para cubrir el vacío que dejan las instituciones. El gran riesgo que no asumimos con esto es que nos ha convertido en una sociedad individualista, que piensa y aboga más por el bienestar individual que el colectivo.

Sin embargo, las recientes crisis que ha sufrido nuestro país - el covid-19, ETA e IOTA - están generando un cambio inédito e incontenible en Honduras. Nunca antes habíamos visto surgir con tal auge la presencia de la unidad como la vemos ahora. Y no es solo en los actos de solidaridad de los ciudadanos, sino entre los empresarios hondureños, en particular, donde se están dejando los intereses personales y empresariales de lado, para construir un mejor modelo que vele por el bienestar de las personas y ayude a hacer avanzar el país.

Estamos unidos por Honduras a través de una estrategia que consiste, en primer lugar, en enfocar nuestros esfuerzos en tener acceso al mayor número posible de vacunas. Garantizar la salud y la seguridad de los hondureños es una prioridad, no solo para comenzar una reactivación de la economía, sino para fomentar el desarrollo económico a largo plazo. Por esta razón, el sector privado está contribuyendo al financiamiento de 1.4 millones de dosis a través del Instituto Hondureño de Seguridad Social, IHSS.

Después, las empresas hondureñas trabajaremos juntas para buscar capital extranjero que se invierta en levantar nuestra infraestructura vial, evitando, de esta manera, las inundaciones que hemos visto recientemente. A esto debemos sumarle la inversión para amortiguar y equilibrar el fuerte golpe del desastre natural a los distintos sectores de la economía, entre ellos el agrícola. Finalmente, el gremio empresarial debe orientarse totalmente a la generación de empleo para reactivar la economía. Debemos ayudar a las familias de Honduras a salir adelante, para que nuestro país haga lo mismo.

Esta nueva unidad de empresarios hondureños, con un plan tangible, claro y enfocado en el bienestar colectivo, busca impactar nuestra manera de hacer negocios. Busca, sobre todo, devolverle su lugar, en la lista de prioridades nacionales, al bien común por sobre el individual. Por esta misma razón, el sector privado está asumiendo su responsabilidad ciudadana al ejercer como interlocutores de Honduras a la hora de canalizar ayudas y posteriormente inversiones.

Entre tanta incertidumbre, los hondureños necesitamos una guía para recorrer el camino. La empresa privada de Honduras se transforma así en un actor clave para brindar certidumbre y en el motor para generar oportunidades en Honduras para que mantengamos la confianza y la solidaridad a la hora de salir adelante. Así, trabajamos unidos por la recuperación de nuestro país. Y por eso, hacemos un llamado a la comunidad internacional para ayudar a Honduras y su gente, ciudadanos de bien, trabajadores de todas las horas que, a pesar de haber sido tremendamente afectados por estas crisis, no pierden la esperanza de un futuro mejor.

Las autoridades cambian. Las empresas, los trabajadores y el pueblo hondureño son la constante, el motor de la economía y el país. Estamos unidos porque nuestro deber hoy es perseguir el bien común, dejar a un lado los intereses personales y luchar por el bienestar para todos.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es). Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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