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¿Qué podemos aprender de la historia del dreamer Juan Manuel Montes?

“Los que estamos abogando por una reforma migratoria integral no podemos vernos enfrascados en las batallas equivocadas”.
Opinión
Presidente de la Conferencia Nacional de Líderes Hispanos Cristianos (NHCLC).
2017-04-26T10:57:21-04:00

Después de que las noticias anunciaron la deportación a México de Juan Manuel Montes, de 23 años, los medios atacaron inmediatamente las políticas de inmigración del Presidente Trump y el Departamento de Seguridad Interna. Tom Perez, líder del Partido Demócrata, reprendió al presidente en Twitter. Yo mismo emití una declaración, expresando que estaba “altamente alarmado” por las noticias. Yo he recibido promesas, públicas y privadas, de esta administración de que los soñadores no serán deportados, y en ese momento parecía que me habían mentido.

Desafortunadamente, los hechos varían en gran manera dependiendo de quien cuenta la historia. Montes dice que fue detenido injustamente por agentes de ICE y que fue deportado a México, donde luego fue asaltado por un par de individuos no identificados. Sin su documentación de identificación, intentó escalar el muro fronterizo para reentrar en Estados Unidos, pero fue detenido por cruzar la frontera ilegalmente y deportado de nuevo.

El Departamento de Seguridad Interna afirma que no tiene ningún récord de este primer encuentro, e insiste en que Montes fue detenido simplemente porque había quebrado la ley cuando entró ilegalmente al país.

Una evaluación honesta del caso sugiere que es demasiado temprano para saber si la deportación de Montes fue injusta o no. Daca, después de todo, no es una garantía. El mismo presidente Obama deportó a 365 soñadores porque quebraron la ley y perdieron el privilegio de quedarse en el país. Unidos Soñamos, la organización más grande de inmigración del país guiada por jóvenes, emitió comunicados de prensa atacando al expresidente por esas deportaciones.

La demanda de Montes será escuchada por nadie menos que Gonzalo P. Curiel, el juez del distrito de San Diego, California, al que Trump denigró al sugerir que estaba parcializado –por su ascendencia mexicana– cuando se pronunció sobre la demanda contra la Trump University. Tengo plena confianza en que los hechos saldrán a la luz.

Aun así, hay una lección más grande que debemos aprender aquí: los que estamos abogando por una reforma migratoria integral no podemos vernos enfrascados en las batallas equivocadas. Si Montes fue tratado injustamente o fue víctima de discriminación racial, yo seré el primero en marcar los pasos del Departamento de Seguridad Interna y demandar la restitución adecuada.

Pero cuando nos acostumbramos a reaccionar inmediatamente a cada historia sobre la mala conducta de ICE, sin dar lugar a que los hechos surjan –y, honestamente, hacemos esto simplemente porque Trump es presidente– perdemos la ventaja moral en el debate. Nuestros intereses legítimos y nuestras demandas pierden, efectivamente, su credibilidad.

Como presidente de la Conferencia Nacional de Líderes Hispanos Cristianos (CONEL), estoy constantemente confrontado con la enormidad del reto que tenemos como estadounidenses, como hispanos y como cristianos. Debemos permanecer enfocados en el objetivo mayor y la victoria legislativa más grande, porque hay mucho en juego.

Como herederos del pensamiento de Billy Graham y Martin Luther King, Jr., afirmamos nuestra convicción de que ahora es tiempo de reconciliar la seguridad fronteriza con la seguridad de nuestros valores –valores que incluyen la fe y la santidad de la familia–.

Por la presente, la Conferencia Nacional de Líderes Hispanos Cristianos (NHCLC/CONEL) les pide al Congreso nacional y al Presidente Trump que saquen adelante leyes que cumplan los siguientes objetivos:

• Aseguren nuestras fronteras, poniéndole fin a la inmigración ilegal por medio de la construcción de un muro que incorpore elementos físicos con tecnología y que sirva como una barrera contra túneles y otras intrusiones explotadas por los traficantes de drogas y seres humanos.

• Aseguren la unidad inmediata de la familia por medio de la deportación de todos los indocumentados que han estado, o que actualmente están involucrados en actos criminales, mientras las familias indocumentadas que son temerosas de Dios y están conformadas trabajadores arduos sean protegidas.

• Aseguren la viabilidad económica y respeten a quienes pagan impuestos por medio de un programa de trabajadores visitantes que ayude a nuestra economía.

• Aseguren que los adultos que vinieron al país ilegalmente –y que no son dependientes de subsidios gubernamentales– puedan obtener residencia permanente, pero si quierenn aplicar a la ciudadanía tengan que volver a su país de origen, ir al final de la línea y proceder con su aplicación sin ninguna ventaja especial. Los hijos de estos individuos no tendrían que volver a sus países de origen para convertirse en ciudadanos.

Sin importar lo que pase en el caso de Montes, el fervor que su historia ha desatado solo ha servido para fortalecer mi convicción de que ahora es el tiempo para la reforma migratoria integral.

Como pastor, déjenme ponerlo de esta manera: la causa de la inmigración ya no reside en el Egipto de la apatía política o el desierto de la conveniencia. Hoy, esta causa está de pie frente el Rio Jordán llamado reforma. Con coraje profético, fortaleza espiritual y voluntad política, cruzaremos hacia la Tierra Prometida de la “Integración Justa,” y así protegeremos nuestros valores, nuestras fronteras, y nuestros sueños.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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