Por qué las medidas de seguridad no detendrán los tiroteos en las escuelas

“Las respuestas políticas actuales no abordan la cuestión fundamental de por qué se producen tantos tiroteos masivos en las escuelas. Para responder a esta pregunta, debemos entender cómo experimentan la escuela los estudiantes y el significado que tienen las escuelas en la vida estadounidense”.
Por: Bryan Warnick,Benjamin A. JohnsonySam Rocha*,
15 Feb 2018 – 12:58 PM EST

Cuando se producen tiroteos mortales como el que tuvo lugar el día de San Valentín en el condado de Broward, Florida, suelen producirse llamados a establecer medidas de seguridad más estrictas.

Por ejemplo, después del caso del 23 de enero, en el que un estudiante de 15 años supuestamente disparó y mató a dos estudiantes e hirió a otros 16 en una escuela secundaria de un pequeño pueblo de Kentucky, algunos legisladores del estado pidieron armar a los maestros y al personal de las escuelas.

La respuesta de los legisladores de Kentucky representa el enfoque de los tiroteos escolares que se ha dado en llamar “reforzamiento del objetivo”. Este enfoque intenta blindar las escuelas contra la violencia armada a través de mayores medidas de seguridad. Estas medidas pueden incluir detectores de metales, políticas de bloqueo de aulas, cámaras de vigilancia y entrenamiento para "correr, esconderse, luchar”.

Si bien algunas de estas medidas parecen sensatas, en general hay poca evidencia empírica que demuestre que tales medidas de seguridad disminuyan la probabilidad de que se produzcan tiroteos en las escuelas. Las cámaras de vigilancia fueron impotentes para detener la carnicería en Columbine y las políticas de bloqueo de la escuela no salvaron a los niños en Sandy Hook.

Como investigadores que hemos escrito varios trabajos sobre tiroteos escolares, creemos que lo que falta en la discusión es la idea de una respuesta educativa. Las respuestas políticas actuales no abordan la cuestión fundamental de por qué se producen tantos tiroteos masivos en las escuelas. Para responder a esta pregunta, debemos entender cómo experimentan la escuela los estudiantes y el significado que tienen las escuelas en la vida estadounidense.

Una respuesta educativa es importante porque el enfoque de “reforzamiento del objetivo” en realidad podría empeorar las cosas al cambiar la experiencia de los estudiantes de las escuelas de maneras que incitan a la violencia en lugar de prevenirla.

Cómo las medidas de seguridad pueden ser contraproducentes

Llemar las escuelas con detectores de metales, cámaras de vigilancia, oficiales de policía y maestros con armas les transmite a los estudiantes la idea de que las escuelas son lugares peligrosos y violentos, lugares donde se espera que se presenten hechos violentos.

El enfoque de “reforzamiento del objetivo” también tiene el potencial de cambiar la forma en que maestros, estudiantes y administradores se ven unos a otros. La forma en que los maestros entienden a los niños y jóvenes que enseñan tiene importantes consecuencias educativas. ¿Los estudiantes son ciudadanos en ciernes o futuros trabajadores? ¿Son plantas para nutrir o arcilla para moldear?

Una de las recomendaciones más comunes que se hacen a las escuelas, por ejemplo, es que deberían participar en la evaluación de las posibles amenazas. A veces se sugieren al personal de la escuela tener listas de verificación para determinar cuándo se debe considerar que los estudiantes tienen el potencial de hacer daño. Si bien tienen su lugar, como sociedad debemos ser conscientes de que estas prácticas cambian la forma en que los maestros piensan sobre los estudiantes: no como aprendices en ciernes, sino como posibles tiradores; no con el potencial de crecer y florecer, sino con el potencial de causar un daño letal.

Por supuesto, la sociedad puede pensar en los estudiantes de diferentes maneras en diferentes momentos. Pero cuanto más piensen los maestros en los estudiantes como amenazas a evaluar, menos pensarán en los estudiantes como individuos para nutrir y cultivar.

Como investigadores, hemos leído relatos de docenas de tiroteos escolares diferentes, y creemos que los educadores, padres y otras personas deberían comenzar a plantear las siguientes preguntas sobre las escuelas.

Cuestión de estatus

¿En qué medida la escuela –a través de actividades como el atletismo, los reinados, los bailes y otras– fomenta lo que algunos científicos políticos han llamado la “competencia de estatus” entre los adolescentes que se esconde detrás de las historias de muchos tiroteos escolares?

Cuando uno lee acerca de los tiroteos, menudo se encuentra con una sensación de ansiedad social por parte del perpetrador. Los estadounidenses tienen altas expectativas sobre las escuelas como lugares para fomentar la amistad y el romance, pero con demasiada frecuencia los estudiantes lo que encuentran es alienación, humillación y aislamiento. Estas expectativas frustradas, al menos a veces, parecen dirigirse contra la escuela misma.

Problemas de fuerza y control

¿En qué medida la fuerza y la coacción empleadas por muchas escuelas contribuyen a la mentalidad de que “el poder hace justicia” y a la violencia asociada con tal mentalidad?

Es cierto que el bullying hace parte de algunas de las historias de los tiradores escolares. Los estudiantes que son acosados o los mismos matones pensarán con cierta naturalidad en las escuelas como lugares apropiados para la violencia. Pero a veces también hay una gran resistencia contra la imposición cotidiana de la disciplina y el castigo escolar. Dado que las escuelas son experimentadas como lugares de fuerza y control, algunos estudiantes las verán también como lugares apropiados para la violencia.

Identidad y expresión

En la investigación sobre las escuelas secundarias estadounidenses uno se encuentra con la idea de que las escuelas están entrelazadas con la noción de “individualismo expresivo”: la idea de que los seres humanos deben descubrir y ser fieles a quienes realmente son en su interior. ¿Podría esto también contribuir a los tiroteos escolares?

Las escuelas secundarias suburbanas, en particular, son vistas por la clase media como lugares para ejecutar proyectos expresivos. El sociólogo Robert Bulman señala, por ejemplo, cómo las películas de Hollywood ambientadas en los suburbios se centran en los viajes estudiantiles de autodescubrimiento, mientras que las películas escolares urbanas se centran en los maestros heroicos y el rendimiento académico. En la misma línea, muchos tiradores de escuelas suburbanas ven lo que hacen como actos de autoexpresión.

Al leer historias de tiroteos escolares, a menudo se encuentran situaciones en las que los tiradores afirman que algo dentro, ya sea odio o frustración, necesitaba encontrar una expresión. Un ejemplo de esto es el manifiesto dejado por Luke Woodham, quien disparó a dos estudiantes en 1997: “No soy consentido o flojo”, escribió, “porque el asesinato no es débil ni lento, el asesinato es valiente y audaz”. La escuela se convirtió en el lugar donde Woodham pensó que podía expresar la personalaidad valiente y audaz que encontraba en su interior.

Qué hacer

Por supuesto, será difícil responder definitivamente a las preguntas que hemos planteado anteriormente. Incluso si somos capaces de encontrar respuestas, no está claro cuál debería ser la respuesta educativa adecuada.

Por ejemplo, la autoexpresión puede ser una meta valiosa para las escuelas, incluso si se comprueba que contribuye de alguna manera a los tiroteos escolares. Nuestra sugerencia es simplemente que, en lugar de tratar de encontrar soluciones para los tiroteos escolares en los brazos dudosos de las tecnologías de seguridad, o incluso a través de políticas públicas más prometedoras, la sociedad debería hacerse preguntas más profundas sobre la naturaleza de la educación y la escolarización en la sociedad estadounidense.

Es hora de pensar en los tiroteos escolares no como un problema de seguridad, sino también como un problema de educación.

*Bryan Warnick es profesor de Educación en la Universidad Estatal de Ohio; Benjamin A. Johnson es profesor asistente en la Universidad de Utah VAlley; Sam Rocha es profesor de Educación en la Universidad de British Columbia.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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