Para que Puerto Rico se levante

“El desastre causado por los huracanes ofrece una oportunidad singular de renovar o erigir un Puerto Rico nuevo, en el que se eviten errores del pasado”.
Opinión
Miembro de la unidad política de Univision Noticias.
2017-10-10T14:30:23-04:00

Los arduos esfuerzos de recuperación en Puerto Rico, tras el paso arrasador de los huracanes Irma y María, comenzaron bajo el lema prometedor de “Puerto Rico se levanta”. Para darle sentido práctico a ese lema emotivo, sin embargo, las autoridades de la isla y de Estados Unidos, y los puertorriqueños en general, deberán plantearse qué necesita Puerto Rico para levantarse e incluso otra pregunta todavía más básica: en qué ha de consistir, concretamente, el que el país se levante. La catástrofe que ha padecido es de proporciones bíblicas y ha causado un sufrimiento indescriptible a millones de personas. Pero, paradójicamente, ofrece una oportunidad singular de renovar o erigir un Puerto Rico nuevo, en el que se eviten errores del pasado que acaso hicieron más grave y doloroso el desastre natural.

El saldo inicial revela la enorme magnitud de la catástrofe. La isla ha sufrido por lo menos 20,000 millones de dólares en pérdidas materiales o físicas. Su precario sistema eléctrico se desplomó por completo. El agua corriente y potable desapareció prácticamente de todos los hogares y negocios puertorriqueños durante semanas. Lo mismo sucedió con los servicios de telefonía. Miles de personas han quedado desamparadas, sin un techo bajo el cual cobijarse. Miles más se han visto obligados a huir en estampida hacia Estados Unidos, donde a muchos les aguarda un futuro incierto. Y al momento en que escribo, los gobiernos de Puerto Rico y Washington han fijado la cifra de muertos por María en 42, cantidad que, lamentablemente, no se compagina con la realidad. En algunos hospitales fallecen a diario personas que no pueden recibir la atención de emergencia que sus padecimientos ameritan. Y las funerarias son testigos mudos del creciente número de víctimas fatales.

Este último dato ilustra una de las condiciones necesarias para que Puerto Rico pueda levantarse de verdad hasta llegar a ser el país moderno y vibrante en el que puede convertirse: la condición de que el gobierno central y los municipales manejen con transparencia la respuesta a la crisis. Para ello, los dirigentes locales deberían administrar la ayuda humanitaria de acuerdo a las necesidades de los damnificados, no según su conveniencia personal o política. Y el gobierno de Ricardo Rosselló debería evaluar con honestidad los daños materiales y humanos, de modo que sus reclamos de asistencia a Washington gocen en todo momento de credibilidad. Lamentablemente, luego de los primeros esfuerzos solidarios, en los que todos los puertorriqueños parecían ayudarse entre sí, han surgido las primeras quejas de politización y corrupción en el reparto de la ayuda. Algunos medios de prensa locales informan que el FBI investiga por lo menos a dos funcionarios sospechosos de manejarla mal, mientras que otros dicen que la investigación federal abarca a cinco gobiernos municipales.

Levantar a Puerto Rico implicará asimismo adoptar un nuevo código de construcción que blinde a la isla frente a los previsibles embates de huracanes que, por razones climáticas, probablemente se harán más frecuentes e intensos. En un código así no puede haber tolerancia para la fabricación de viviendas de madera ni techos de zinc, el 80% de los cuales volatilizó María, como antes los habían destruido otros ciclones implacables. Una comisión de expertos debería además resolver el viejo dilema de si a Puerto Rico le conviene más renovar el hoy desplomado tendido eléctrico o invertir a largo plazo en un sistema soterrado de electricidad que costaría miles de millones de dólares. Las dos alternativas tienen sus pros y sus contras. Pero el juicio de los especialistas debería inclinar la balanza. Lo que resulta inaceptable es que, en pleno apogeo tecnológico, millones de puertorriqueños enfrenten la posibilidad de permanecer sin servicio eléctrico durante meses, como ha advertido el gobierno de la isla.

Precisamente tres abanderadas de la revolución tecnológica contemporánea se han ofrecido para ayudar a sacar a Puerto Rico de las tinieblas y el aislamiento en que lo dejó María. Facebook envió un equipo de conectividad para ayudar a restaurar el servicio de telecomunicaciones. Tesla donó sistemas avanzados de baterías que almacenan energía solar y activan los paneles solares; con ellos viajaron a la isla especialistas en su instalación y uso. Microsoft facilitó tecnología y servicios a quienes realizan labores de recuperación. Y las tres compañías, al igual que Apple y Google, se han comprometido a donar millones. En conjunto, podrían dejar un importante legado tecnológico para el futuro Puerto Rico si el gobierno estatal aprovecha bien sus contribuciones.

Algunos consideran realista el largo plazo que han fijado las autoridades para restablecer la electricidad y la normalidad en la isla. Otros lo califican de fatalista. Pero es evidente que mientras más rápido avance hacia la normalización mejor se frenará el ominoso éxodo de puertorriqueños hacia Estados Unidos. La isla los necesitará para reponerse. Los maestros, médicos, enfermeras, ingenieros y trabajadores con destrezas especiales, entre muchos otros, serán indispensables para levantar a Puerto Rico. Y todos harán falta para que, con su trabajo y contribuciones de impuestos, revivan y fortalezcan la maltrecha economía puertorriqueña.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es). Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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