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No, Trump no ganó Florida por los cubanos

“Si Clinton superó a Obama en Miami, Hialeah y Westchester, es improbable que la política de apertura hacia Cuba del presidente, o un voto simbólico en las Naciones Unidas, hayan dañado sus posibilidades”.
Opinión
Estratega de comunicación y fundador de la Fundación CubaOne. Fue director de marketing y asesor de comunicaciones para Benenson Strategy Group, y asistente de profesor de Liderazgo y Política Presidencial en el programa de educación de adultos de la Universidad de Harvard.
2016-11-16T11:43:50-05:00

Antes de que finalizara el conteo de los votos, algunos precipitadamente argumentaron que los cambios en la política norteamericana hacia Cuba por el presidente Obama le hicieron daño a los demócratas y que fue esta la causa de la derrota de Hillary Clinton en la Florida. Según estas personas, los cubano-estadounidenses salieron a votar en masa a favor del presidente electo Donald Trump quien, en la etapa final de su campaña, cambió su posición con respecto a las relaciones Cuba-Estados Unidos.

Un análisis sobrio de los datos cuenta una historia distinta.

Como candidata presidencial, Hillary Clinton pidió levantar el embargo de Estados Unidos hacia Cuba y, según las encuestas, obtuvo buenos resultados entre el electorado cubanoamericano.


  • Los porcentajes de la secretaria Clinton entre los votantes cubano-estadounidenses de Florida, donde viven siete de cada diez cubano-estadounidenses, fueron significativos dentro del actual contexto histórico. Según la encuesta que uno prefiera, Clinton ganó entre el 47% y 41% del voto cubano-estadounidense. Cualquiera de estas dos cifras sería casi un récord para los demócratas, cuyos porcentajes en 2000, 2004, y 2008, entre los cubanos, fueron 25%, 29% y 35%, respectivamente.
  • Por el contrario, las encuestas estiman que el presidente electo Trump ganó entre el 52% y el 54% del voto cubano-estadounidense, una puntuación relativamente baja para los republicanos comparada con George W. Bush (2000 y 2004) y John McCain, cuyos índices de apoyo entre este electorado fueron 75%, 71% y 65%, respectivamente.
  • Un estudio de la firma Latino Decisions concluyó que Clinton ganó el 50% de los votantes cubano-estadounidenses, la cifra más alta obtenida por un candidato demócrata para la presidencia.

Sin embargo, los oponentes de la política del presidente Obama hacia Cuba basan su argumento en una encuesta de The New York Times y Siena College, de octubre, que demostró un cambio de 20 puntos a favor de Trump entre los cubano-estadounidenses. Luego, establecen causalidad entre las perspectivas de los cubano-estadounidenses con respecto a la política de los Estados Unidos y sus preferencias al votar. Ambos argumentos son débiles.

Primero, ningún analista político serio le debe dar tanta importancia a una muestra de aproximadamente 50 cubano-estadounidenses que el propio Nate Cohn, de The New York Times, describió como “muy pequeña”. Segundo, no está nada claro cuál es la relación entre las tendencias electorales de los cubano-estadounidenses y sus opiniones con respecto a la política hacia Cuba. Estudios han demostrado consistentemente que la comunidad cubano-estadounidense apoya cada vez más el fin del embargo de EEUU hacia Cuba. La última encuesta de la Universidad Internacional de la Florida (FIU), que usó una muestra de 1,000 cubano-estadounidenses, encontró que el 55% de los votantes respaldaron la política de Obama hacia Cuba. Interesantemente, el estudio de la FIU también notó que cuatro de cada diez (41.6%) de los simpatizantes de la política de Obama hacia Cuba son simpatizantes de Trump.

Los argumentos de la línea dura se debilitan aún más al considerar los resultados en ciudades y precintos de votación con altas concentraciones de votantes cubano-estadounidenses.


  • En el condado Miami-Dade, donde uno de cada tres votantes es cubano-estadounidense, Clinton derrotó a Trump por casi 30 puntos y superó los totales de 2012 del presidente Obama por casi 81,000 votos.
  • En Westchester, un barrio residencial de Miami donde tres de cada cuatro votantes son cubano-estadounidenses, Trump registró una caída de ocho puntos en apoyo comparada con los resultados de Mitt Romney en 2012, mientras Clinton mejoró 6 puntos: un cambio de 14 puntos a favor del Partido Demócrata.
  • Los demócratas incluso evidenciaron avances en la tradicionalmente republicana y abrumadoramente cubana ciudad de Hialeah. En el 2012, los totales de Obama y Romney fueron 45% y 54%, respectivamente, en ‘la ciudad que progresa’. Cuatro años más tarde, los republicanos vieron su ventaja de 9 puntos colapsar, con Clinton y Trump virtualmente empatados en 48.9% y 49%, respectivamente.

Te tengo buenas noticias si todos estos números te confunden: no hay que ser un encuestador para saber que si Clinton superó a Obama en Miami, Hialeah y Westchester, es improbable que la política de apertura hacia Cuba del presidente, o un voto simbólico en las Naciones Unidas, hayan dañado sus posibilidades.

Ciertamente, existe una explicación lógica atendiendo al desenlace de la semana pasada que coincide con los resultados electorales, la matemática y el sentido común: Donald Trump ganó Florida por la misma razón que fue exitoso en estados como Wisconsin, Michigan, Ohio y Pennsylvania, donde viven pocos electores de origen cubano.

Si Clinton y Trump hubieran replicado los porcentajes de Obama contra Romney entre los votantes blancos no hispanos de Florida, ella gana el estado. Sin embargo, Clinton no hubiese ganado Florida aun mejorando su margen por 10 puntos entre los cubano-estadounidenses. Claramente, fueron los votantes blancos no hispanos quienes protagonizaron la victoria del presidente electo.

Los cubano-estadounidenses debemos estar orgullosos de nuestros logros como comunidad: somos trabajadores; tenemos buenos valores; hemos jugado un papel importante en la transformación de Miami; nuestros aportes a la vida artística, comercial, y cívica de esta nación son innumerables; y hasta Pitbull es uno de los nuestros. Elegir a Donald Trump no está entre nuestros aportes.

Como dice el refrán, las matemáticas no mienten.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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