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Nada de borrón y cuenta nueva para el presidente electo y su equipo

“Un llamado para trabajar en la rendición de cuentas. Cada quien desde su trinchera –políticos, sociedad civil y medios– debe asegurarse de que el nuevo presidente cumpla sobre todo la promesa de gobernar para todos y en contra de nadie”.
Opinión
Presentador del Noticiero Univision, edición nocturna.
2016-11-16T08:04:21-05:00

Dicen que el cargo no hace al hombre. Mucho menos lo exenta de enfrentar las consecuencias de sus acciones. Donald Trump hereda las riendas del país que ayudó a dividir. Y si bien los agravios de la campaña presidencial están en el espejo retrovisor eso no significa que los hayamos olvidado, para nada.

En medio de un mar de incertidumbre algo me queda absolutamente claro: debemos resistir la tentación de normalizar el fenómeno Trump. Nada de borrón y cuenta nueva para el presidente electo y su equipo.

Esta no es una invitación a rechazar el resultado de la elección, a insultar a quienes votaron por el candidato republicano o a descalificar automáticamente cualquier decisión que venga desde la Casa Blanca.

Se trata más bien de un llamado para trabajar en la rendición de cuentas. Cada quien desde su trinchera –políticos, sociedad civil y medios– debe asegurarse de que el nuevo presidente cumpla la promesa de gobernar para todos y en contra de nadie. La defensa de las instituciones democráticas requiere de una vigilancia y un esfuerzo constante.

Vivimos un momento que demanda sacudirse las ingenuidades. Los próximos cuatro años representan un párrafo crucial en la historia de los derechos civiles y la defensa de los principios de la democracia liberal.

La victoria de Trump y la configuración de su equipo de trabajo, en el que aparecen tres de sus hijos y su yerno, ponen a prueba la solidez institucional y los contrapesos que tanta sangre sudor y lágrimas han costado a este país.

El primer círculo de colaboradores del presidente electo está plagado de muchos de los personajes más tóxicos de la vida nacional, entre ellos las caras visibles del movimiento antiinmigrante detrás de leyes como la SB-1070 en Arizona.

No sorprende que las prioridades del gobierno entrante incluyan una propuesta para encarcelar y deportar hasta 3 millones de inmigrantes indocumentados que, según sus cálculos, cuentan con antecedentes penales.

En su afán por criminalizar a la comunidad inmigrante, Trump y su equipo utilizan una brocha muy gruesa para pintar un lienzo sumamente delicado.

El llamado a la deportación masiva desde la Oficina Oval, fomenta la creciente discriminación de las minorías y una cultura de la denuncia en la que vecinos, compañeros de trabajo y amigos se ven enfrentados.

Podemos darle el beneficio de la duda y esperar hasta que Trump asuma el poder el 20 de enero; podemos contemporizar la idea de un Trump sensato rodeado de colaboradores que recnozcan el valor de la diversidad y los derechos fundamentales que hacen a esta nación, pero la democracia y sus libertades se erosionan poco a poco. No hay tiempo que perder.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es). Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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