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México elegirá más libertad o más estatismo

“Está claro que las próximas elecciones presidenciales son una tremenda oportunidad para que los ciudadanos de México elijan un camino que los acerque más a la libertad económica o que revierta el creciente progreso que hemos visto en las últimas dos décadas”.
Opinión
Director de la Iniciativa LIBRE.
2018-06-01T11:14:40-04:00
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Ricardo Anaya. (Archivo) Crédito: Notimex-Juan Carlos Pérez

Es preciso aclarar, desde el comienzo, que los estadounidenses siempre han mostrado interés en los asuntos políticos y normativos de nuestro vecino del sur, México. Después de todo, somos interdependientes en comercio de bienes y servicios y en temas de seguridad, y ambos países se ven directamente afectados por las vicisitudes de las tendencias migratorias del hemisferio. Al llegar el momento de las elecciones presidenciales, no deberá sorprender a nadie que observemos de cerca la dirección que tomarán los votantes mexicanos el 1 de julio, cuando elijan al presidente que gobernará su país durante los próximos seis años. ¿Escogerá el pueblo de México a un líder preparado para encaminar a su nación hacia un continuado crecimiento económico o a uno que lo envíe por la ruta del deterioro económico? Esa decisión también tendrá críticas repercusiones para nosotros.

A lo largo de su historia moderna, el crecimiento económico de México ha palidecido en comparación con el poder económico de Estados Unidos, a pesar de compartir una edad cronológica bastante similar y de ser ricos en recursos naturales y capacidad laboral humana. Muchos dirán que el progreso de México se ha derrumbado como resultado de la persistente tendencia de sus líderes electos a imponer un enfoque de gobierno centralizado y jerárquico que ha estrangulado la libertad económica de su gente —un componente esencial para inducir crecimiento, mayor longevidad, menos corrupción y más empleos–. Incluso hoy, México ocupa un pésimo lugar, el puesto 76, en el Índice de Libertad Económica Mundial (EFW) del Instituto Fraser.

Está claro que las próximas elecciones presidenciales son una tremenda oportunidad para que los ciudadanos de México elijan un camino que los acerque más a la libertad económica o que revierta el creciente progreso que hemos visto en las últimas dos décadas. Sin lugar a dudas, la opinión de los candidatos sobre el tamaño del gobierno, el Estado de Derecho, los derechos de propiedad privada, la regulación y los impuestos tendrá enorme repercusión en el destino de México a largo plazo. Basta con tomar en consideración la calamidad económica que padecen Venezuela, Nicaragua y Bolivia para ver las consecuencias de restringir la libertad económica de millones de personas. No es por coincidencia que la gobernanza del Estado omnipresente al estilo socialista haya devastado a las que alguna vez fueron naciones en desarrollo al borde de la prosperidad.

El hecho de nombrar mi preferencia no se trata, pues, de partidismo, sino de mi genuino afecto por México. Mi propia familia provienen del estado de Nuevo León – y muchos siguen viviendo en la región–. Tengo entonces, intereses incontestables en el resultado.

Ricardo Anaya, el candidato de centro-derecha, considerado el más serio, está lejos de ser perfecto. Anaya ha propuesto una versión suave de políticas redistributivas, que incluyen regulaciones laborales, aumento del gasto en programas sociales y expansión de la atención médica administrada por el Estado. Aún así, la expectativa es que Anaya promoverá políticas pro libertad que incrementen el comercio, fortalezcan el Estado de Derecho, liberen la innovación y las inversiones del sector privado y disminuyan la carga reguladora y fiscal sobre la ciudadanía en muchas áreas de la economía. Pesado en la balanza, y a pesar de sus proposiciones progresistas ya notadas, Anaya es el que está más cerca de llevar a México hacia una sociedad más libre y próspera. Aquí la clave es el avance de algunas medidas pro-crecimiento del sector privado.

Andrés Manuel López Obrador (AMLO), por otro lado, es un inculto en economía: un populista que a pesar de poner el énfasis en los temas correctos, propone políticas para resolverlos que ya han sido probadas y que fracasaron al ser aplicadas por otros líderes del estilo estatista. Lo que propone para México sólo destruirá la oportunidad económica, la riqueza y el potencial de riqueza para millones de personas. AMLO promete saquear la riqueza ganada por el sector privado de México e imponer regulaciones y disposiciones laborales que solo servirán a grupos de intereses especiales, pero que perjudicarán a los trabajadores de México, que son quienes menos pueden darse el lujo de pagar ese precio.

López Obrador propone políticas peligrosas, diametralmente opuestas al crecimiento económico. Se dispone a revertir las iniciativas para fomentar la inversión privada —la creadora de empleos en el sector energético de México–, que han generado hasta ahora solo una fracción de la oportunidad económica posible. Las reformas promulgadas en 2014 por legisladores de todos los partidos, tienen el potencial de transformar la economía energética y convertirla en una fuente de gran crecimiento de cara al futuro. López Obrador ha sido muy controvertido en México durante años, negándose a prometer transparencia en el gobierno y sigue acarreando innumerables escándalos de corrupción que plagaron su mandato como alcalde de la Ciudad de México. AMLO sería una opción arriesgada para liderar la nación mexicana.

No mencionaré a los demás, ya que las encuestas los ponen muy lejos de competir para el puesto.

En sólo unas semanas los votantes mexicanos trazarán el rumbo a seguir en los próximos seis años. Deberían elegir con tino: un voto que ayude a que la nación sea próspera. Cualquiera que sea la decisión que tomen, tendrá grandes repercusiones tanto para su país como para el nuestro: Somos vecinos que podemos y deberíamos trabajar juntos afrontando los retos y prioridades que nos afectan a ambos y fortalezcan nuestro continente. Para ello, contamos con el voto hacia la libertad.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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