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México, ¿el muro de Trump?

“Presenciamos otro espectáculo mediático de un gobernante populista que distorsiona la realidad para alentar las bajas pasiones de sus simpatizantes incondicionales hacia grupos humanos vulnerables”.
Opinión
Miembro de la unidad política de Univision Noticias.
2019-06-10T11:48:11-04:00

Terminó la puesta en escena del más reciente sainete político de Donald Trump sin ganadores ni perdedores sino todo lo contrario, para decirlo con la cantinflada que merecen las circunstancias. Trump se inventó una nueva crisis con México a modo de lanzamiento simbólico de su segunda campaña presidencial, tal y como hizo con la primera, cuando acusó a ese país de enviarnos a su peor gente. Luego regresó de Europa para anunciarnos mesiánicamente que traía consigo la solución. Una vez más el pirómano se había vuelto bombero. Y una vez más todos, o casi todos, cayeron en su trampa populista.

En eso andábamos cuando el fin de semana The New York Times publicó un artículo que puso el asunto en perspectiva. Reveló que gran parte del acuerdo que presuntamente evitó que el atrabiliario presidente de Estados Unidos impusiera un arancel de 5% a los productos importados de México en realidad se había logrado en marzo. Funcionarios de ambos países pactaron entonces, indicó el diario, el emplazamiento de miles de soldados mexicanos en la frontera de México y Guatemala para frenar la afluencia de migrantes centroamericanos. También convinieron en ampliar el programa mediante el cual los solicitantes de asilo permanecen en territorio mexicano en lo que duran sus trámites en Estados Unidos. Algunos recordamos que esto lo había anunciado la ya tronada secretaria de seguridad nacional Kirstjen Nielsen, ante la comisión judicial de la Cámara de Representantes en diciembre del año pasado.

Trump tuiteó de forma triunfal que los mexicanos se habían comprometido a comprar “miles de millones de dólares más” en productos agrícolas estadounidenses. Pero ni en la presidencia ni en la cancillería mexicanas consta que ese tema se tratara durante las “arduas negociaciones” de los últimos días. Con su habitual desdén por la verdad, Trump aludía a un aspecto del acuerdo comercial suscrito hace meses, el cual aguarda la aprobación del Congreso. Manipulaba la verdad y los hechos para condecorarse con los falsos logros que embelesan a sus seguidores.

Presenciamos así otro espectáculo mediático de un gobernante populista que distorsiona la realidad para alentar las bajas pasiones de sus simpatizantes incondicionales hacia grupos humanos vulnerables. En este caso, Trump agitaba la desconfianza y el resentimiento de muchos estadounidenses hacia México y hacia los desesperados hombres y mujeres que se lanzan a la aventura de la migración azarosa desde Centroamérica y Cuba. Es una estrategia infame, divisiva y peligrosa, pero consecuente con la mentalidad primaria del demagogo y sus adeptos. Y ciertamente parece mucho más sencilla que atender a las causas complejas del éxodo humano de países vecinos azotados por la pobreza, la violencia y el mal gobierno.

El presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, y sus principales asesores sabían que ambos gobiernos habían acordado hace meses lo que Trump ahora exigía con fanfarria. Por eso se impone la pregunta de por qué no lo dijeron hasta que algunos hablaron, de forma anónima, con el NYT.

Una posibilidad es que hubieran decidido hacerle el juego populista a Trump pensando que, para México, era el mal menor. Otra posibilidad es que la nueva arremetida del mandatario estadounidense les haya pillado de sorpresa y producido desconcierto y perplejidad. Tampoco es descartable que teman convertir a su país en el muro de Trump, algo de lo que naturalmente no podrían sentirse orgullosos. Sea como fuera, México no tendrá otra alternativa que prepararse para ser el punching bagfavorito de Trump durante el largo proceso electoral que ya está en marcha en Estados Unidos. La retórica antimexicana es una de las cartas de triunfo del descarriado presidente estadounidense, a quien le importan un bledo las normas de la convivencia civilizada entre naciones y personas.

Una grave consecuencia de la actuación pendenciera y errática de Trump será el evocar en la conciencia de muchos latinoamericanos el comportamiento arrogante y abusivo de gobiernos estadounidenses en el pasado. Parecía un capítulo cerrado o en vías de cerrarse de forma decisiva. Pero ha bastado la llegada a la Casa Blanca de un solo populista, Trump, para demostrar lo contrario. Enfrentar este inesperado reto será tarea importante de las democracias latinoamericanas que entiendan el peligro. Y también de las instituciones políticas y cívicas de Estados Unidos que sobrevivan los zarpazos del peor enemigo interno que ha tenido nuestra democracia en la época moderna.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es). Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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