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Marcela Szymanski: ISIS y la Unión Europea

La autora alerta sobre el separatismo que debilita a Europa contra los ataques de ISIS.
24 Mar 2016 – 11:18 AM EDT


Por Marcela Szymanski, consultora en comunicación política en Bruselas

«Serie de atentados terroristas en la capital de Europa», «el llamado Estado Islámico ataca la unidad europea», «Europa sangrando»… Estos son algunos de los titulares que se leen fuera de Bélgica acerca de los ataques perpetrados el martes 22 en Bruselas, contrastando con los encabezados locales «Cerradas las escuelas», «Bélgica no es inmune».

Pasaron muchas horas antes que «la agencia de noticias de ISIS» anunciara que la jerarquía se adjudicaba los bombazos que causaron, hasta la hora de este escrito, 31 decesos y centenares de heridos.

Entre las 07:45 y las 08:00, tres explosiones cobraron vidas: dos bombas en el aeropuerto en la zona antes del registro de pasajeros, sin embargo encontraron dos más sin estallar, una inmediatamente y otra aún a las 19:00.

Otra bomba, la más mortífera de las tres, estalló en un vagón del Metro, mientras el convoy estaba estacionado en una de las estaciones menos utilizadas de la red. El transporte estaba a escasos 300 metros de los edificios sede de la Unión Europea y a igual distancia del palacio de gobierno de Bélgica. A lo largo del día, se hallaron dos bombas más y fueron estalladas por la policía.

A tan poca distancia cronológica de los hechos, algunos elementos se distinguen ya al tratar de responder al por qué aquí, y por qué ahora.

Cómo y dónde lo decidieron ellos, pero el cuándo lo decidió Europa

No les faltaban objetivos a los terroristas. Bruselas aloja instancias nacionales, regionales y locales de gobierno, sin hablar de las plataformas multilaterales de la Unión Europea, la OTAN y la central mundial de sindicatos. Los cómplices de los fundamentalistas islámicos que gritaron el nombre de su dios en el aeropuerto antes de inmolarse habrán discutido mucho sobre dónde causar el mayor daño posible.

Pero se les desmadejó la banda al ser arrestado uno de ellos en acción coordinada de la policía belga y francesa, el ya conocido por cobarde Abdeslam. Cobarde, sí, porque se suponía que debía morir en París el 13 de diciembre junto a su hermano, en ataque suicida al Estadio de Francia.

Abdeslam corrió en dirección contraria, lanzó el cinturón al bote y se fue a Bruselas, donde el viernes 18 de marzo fue apresado. En pánico porque Abde estaba compartiendo mucho con la policía, la banda se lanzó al ataque como estuviera la estrategia, y aun así causaron considerables estragos.

Mientras pasan las horas, la teoría del apresuramiento se fortalece, la policía descubrió en casas en Bruselas depósitos de bombas, detonadores, uniformes de policía que habían robado, banderas del ISIS, en fin. Europa les frustró el espectáculo esta vez.

Con la rara visión del mundo que los llevó a llamar a Francia el principal país cristiano de Europa, los yihadistas orgullosos comunicaron que castigaban a Bélgica por su participación en los ataques al Estado Islámico. Bélgica no comprende nada, no solo no contribuye ni un euro a atacarlos, sino que tiene el vergonzoso récord de ser el mayor proveedor per cápita de combatientes extranjeros al ISIS en Siria e Irak.

Como país, ha sido con Francia de los más simpáticos para con los musulmanes, con el mayor número de mezquitas per cápita. ¿Por qué nos odian tánto? se preguntaban con asombro y dolor los sobrevivientes en el aeropuerto.

Pero «Europa», en todo caso el poder político de la Unión Europea y el poder militar «occidental» de la OTAN, lo entiende muy bien. Es aquí en Bruselas donde con irritante frecuencia (por las medidas de seguridad) se reúnen los Jefes de Estado y Gobierno de los países miembros.

Es aquí que discuten con Turquía cuánto les cobrará por sacarles de encima a los millones de candidatos a refugiados, es en la OTAN donde se trama si se ataca o no a Libia, si se repite otra operación en Mali contra los terroristas islámicos, si se llama al orden a Turquía o se le deja continuar ayudando al ISIS.

Los belgas sufren esta percepción porque los borra del mapa. Son ellos –los ciudadanos de a pie– los que sufren el encierro en casa durante tres días, los que pueden olvidarse de sus vacaciones de Semana Santa, los que tienen que resolver dónde dejar a sus hijos mañana porque cerraron las escuelas.

Y también, son ellos quienes saben que por décadas sus gobernantes ignoraron la radicalización de los jóvenes musulmanes y su exclusión de las élites en el poder.

El cardúmen europeo y su depredador

Los altos representantes de la UE, el polaco Donald Tusk, el luxemburgués Jean-Claude Juncker, la italiana Federica Mogherini, todos vertieron lágrimas el día 22 asegurándole al mundo que «se dará una respuesta europea a este ataque contra los valores de Europa».

Mientras tanto y sin perder pisada, otros políticos, europeos y no, llevan agua a su molino nacionalista y/o separatista, sin pensar en lo que sabe cualquier depredador: que dividirse los hace más vulnerables. Es mucho más fácil atacar países separados que una entidad unida por una ideología común.

Pero en el Reino Unido un campo ya decidió que estos atentados son razón de más para salirse de la Unión, en Francia y en Holanda los líderes de Extrema Derecha exigen el cierre de fronteras con Bélgica. Al otro lado del Atlántico, Donald Trump se apresuró a tuitear su valiosa opinión denigrando una vez más al país que ya llamó «agujero del infierno».

Algún día, esperemos muy pronto, se definirán los valores que hay que defender en unidad, porque a la fecha nadie sabe articularlos. Algún día se materializará la acción para salir al encuentro de este enemigo que se organiza y actúa para invadir el territorio y esclavizar a los habitantes, así lo han dicho tal cual en video y por escrito los representantes de ISIS.

No sería la primera vez que Europa decide cuándo se acaba el show –no por nada hubo la batalla de Lepanto (1529) y la liberación de Viena (1683)–, cuando finalmente el continente se dio cuenta de que el tic-tac no era de un reloj para advertirle, sino que se despertó a golpe de bombazos para defender a los suyos.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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