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Lo que Sanders se ha ganado

“Una posible recompensa sería devolverle al Partido Demócrata su condición de representante de los norteamericanos humildes y marginados”.
Opinión
Miembro de la unidad política de Univision Noticias
2016-05-24T12:26:13-04:00


A primera vista da la impresión de que la tendencia de viejecito cascarrabias acabó apoderándose de Bernie Sanders y su asombrosa campaña por la nominación presidencial demócrata. Algunos de sus partidarios supuestamente armaron un lío enorme durante una convención partidista en Nevada el otro día. Testigos aseguran que gritaron insultos. Lanzaron sillas. Dieron empujones. Y hasta profirieron amenazas de muerte contra líderes del partido. Pero en lugar de criticar sin ambages a sus apasionados seguidores, Sanders fustigó a los organizadores del evento. Los culpó de haber cargado los dados en su contra y a favor de su rival Hillary Clinton. Parecía que la campaña más entusiasta e inspiradora de la actual contienda presidencial de pronto acabaría anegándose en un mar de resentimiento y amargura. Y sin embargo…

Todo indica que la renuencia del viejo senador de Vermont a dejarle el camino libre a Clinton le está rindiendo los dividendos que desea y que se merece. Sus frecuentes y airadas protestas contra la supuesta corrupción interna del partido y su tendencia a aceptar dinero de grandes intereses corporativos, han provocado rencor y le han granjeado innumerables críticas dentro de la organización. Incluso comentaristas ideológicamente alineados con Sanders, como Sally Kohn, recientemente calificaron de “inaceptable” la conducta de sus partidarios en Nevada y criticaron al candidato por no repudiarla con suficiente firmeza. Pero Sanders se ha mantenido en sus trece. Soportó la andanada de críticas. Negó con vehemencia que su gente fuera responsable de la violencia en el acto de Nevada. Y contra viento y marea ha comenzado a cosechar los frutos de su perseverancia. El partido finalmente le está haciendo importantes concesiones que a un tiempo representan una apuesta por la unidad y un reconocimiento de los logros de campaña del tenaz adversario de Clinton.

Esta semana el Comité Nacional Demócrata le concedió a Sanders una influencia sin precedente en la plataforma partidista, al reservarle cinco de los 15 escaños en el panel que la redactará durante la convención presidencial en Filadelfia en julio. Clinton podrá nombrar a seis miembros y Debbie Wasserman-Shultz, la presidenta del DNC, a los cuatro restantes. Previamente las reglas del juego autorizaban a Wasserman-Shultz a escoger a todos los integrantes. Pero tras una confrontación personal que ha durado toda la campaña, la líder del DNC cedió a las presiones y al éxito electoral de Sanders. Hoy el político veterano celebra este logro prometiendo que, con su recién conquistada influencia en la plataforma partidista, se colocará “en una fuerte posición para luchar por una economía que funcione” para todos los norteamericanos y “no solo para el uno por ciento”.

A la primera concesión a Sanders por parte del liderazgo demócrata probablemente le seguirán otras. Será inevitable para propiciar la unidad partidista que exige la competencia final por la Casa Blanca. Algunos militantes partidistas, desde luego, lo verán como un problema. Algunos consideran que, como puntera de su partido en las primarias, Hillary Clinton se merece toda la iniciativa de cara a la convención. Otros dicen que Sanders es un advenedizo que solo se afilió al Partido Demócrata para impulsar su candidatura presidencial. Pero la verdad es que con su extraordinaria campaña, el senador de Vermont se ha ganado a pulso el derecho a influir sobre el futuro inmediato del movimiento demócrata y sobre la actual contienda por la primera magistratura de la nación. Su mensaje de inclusión política y rechazo a la influencia desmedida del dinero en nuestro gobierno ha resonado entre millones de votantes, movilizado a electores jóvenes y motivado una profunda reflexión nacional.

Que nadie espere que Sanders y sus fervientes partidarios se conformen con lo que les ha concedido el partido hasta ahora. El viejo senador probablemente permanecerá en la contienda por la nominación hasta el final, como ha venido prometiendo. Y tanto él como sus lugartenientes han fijado la mira en un objetivo mucho más alto: el de resquebrajar las viejas estructuras, y algunos malos hábitos, que poco a poco habían distanciado al Partido Demócrata de su base, convirtiéndolo en una organización conservadora, algo así como el segundo partido de la derecha norteamericana. El riesgo de esta estrategia es que llegue a debilitar los esfuerzos por derrotar a Donald Trump y los republicanos en noviembre. Una posible recompensa sería devolverle al Partido Demócrata su condición de representante de los norteamericanos humildes y marginados.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es). Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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