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Las democracias contra Maduro, el usurpador

“Si la mayoría de las democracias se mantienen firmes en su repudio a Maduro, la oposición en Venezuela tendrá una nueva oportunidad de cohesionarse y presionar al régimen para que permita elecciones generales con garantías democráticas.”
Opinión
Miembro de la unidad política de Univision Noticias.
2019-01-14T12:07:18-05:00

El régimen chavista de Nicolás Maduro ha llevado a Venezuela a tal grado de descomposición que ha logrado lo que parecía imposible: la solidaridad de gran parte de América Latina con las fuerzas de la resistencia democrática en ese país. Sería motivo de celebración si no fuera porque aún no está nada claro si esa solidaridad, a la que se han sumado la de Estados Unidos, Canadá y varias naciones de la Unión Europea, tendrá el efecto deseado. El objetivo es recordarles a Maduro y sus cómplices que se han adueñado de manera ilegítima y bárbara del gobierno venezolano, que lo gestionan con absoluta irresponsabilidad e ineptitud y que han sumido al pueblo venezolano en la miseria y la semi esclavitud política; y también enviarles un mensaje de aliento y esperanza a los opositores democráticos.

No se puede hablar de Venezuela sin recordar que el que otrora fuera el país económicamente más próspero de Latinoamérica sufre una hiperinflación sin precedentes que en los próximos dos años pudiera alcanzar el millón 800,000 por ciento según el Fondo Monetario Internacional; una criminalidad galopante que costó decenas de miles de vidas el año pasado y que permanece casi enteramente impune; y un éxodo masivo que en pocos años ha privado al país de dos millones de ciudadanos y que en 2019 podría sumar otro millón y medio de fugitivos de acuerdo a algunos estimados. Todo esto con un trasfondo de severas restricciones a las libertades cívicas y políticas y una violenta represión en el nombre de un fracasado proyecto bolivariano que no ha sido más que un elaborado pretexto para que un puñado de facinerosos esclavicen a la mayoría de los venezolanos.

Por eso es justo y alentador que la comunidad democrática internacional se haya unido en el rechazo al usurpador Maduro, quien se autoproclamó vencedor en unas elecciones amañadas el pasado verano –en las que predominó una abstención de 52%– y quien ahora pretende iniciar un nuevo término presidencial para los próximos seis años. El secretario general de la OEA, Luis Almagro, hizo un oportuno llamado a desconocer a Maduro y a negarle a su régimen asistencia militar y económica. El Grupo de Lima, integrado por 14 países latinoamericanos (de los cuales solo México se negó a firmar una declaración desconociendo el gobierno de Maduro), planea romper relaciones diplomáticas con Caracas. Algunos gobiernos, como los de Colombia, Brasil, Argentina, Canadá y Estados Unidos, prohibieron el ingreso a sus territorios de altos funcionarios maduristas. Y la Unión Europea extendió por un año las sanciones al régimen venezolano a pesar de las vacilaciones del nuevo gobierno de Pedro Sánchez en España.

De esta forma la dictadura totalitaria de Maduro se va quedando aislada del mundo civilizado. Solo cuenta con el apoyo explícito de tiranías similares, como la cubana, la nicaragüense, la boliviana, la rusa y la china. Y con cierta complicidad de gobernantes democráticamente electos pero inconsecuentes, como el ya mencionado Sánchez y el mexicano Andrés Manuel López Obrador, quienes, ante la crisis venezolana, han invocado una falsa neutralidad detrás de la cual se ocultan afinidades ideológicas (y vaya usted a saber si estratégicas) con el usurpador de Caracas. Por su lamentable actitud, ambos dan vergüenza ajena.

Si la mayoría de las democracias se mantienen firmes en su repudio a Maduro, la oposición en Venezuela tendrá una nueva oportunidad de cohesionarse y presionar al régimen para que permita elecciones generales con garantías democráticas. Seguramente es parte del cálculo que ha hecho Juan Guaidó, el presidente de la Asamblea Nacional (ilegalmente desconocida por el régimen), al proclamar que está dispuesto a asumir de forma provisional la jefatura del gobierno para luego convocar a elecciones. Incluso la constitución chavista le da esa prerrogativa frente al vacío de poder que ha creado la evidente usurpación de Maduro. En una audaz movida en la que se juega su libertad y su vida, Guaidó ha solicitado el apoyo de los venezolanos y de la comunidad internacional para restablecer el estado de derecho en Venezuela. Este domingo la policía política del régimen lo detuvo, aunque luego lo liberó por temor a ahondar el escándalo internacional.

El drama de Venezuela no es solo de los venezolanos sino de todos. Y es que en la lucha por la libertad y la democracia todos somos protagonistas. Todos nos jugamos las dos en cada batalla, no importa cuán geográficamente distante nos parezca el escenario de esa batalla.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es). Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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