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La tentación de las negociaciones en Venezuela

Maduro no quiso cumplir con un acuerdo para importar vacunas aún cuando las vidas de los venezolanos estaban en riesgo ¿por qué entonces honoraría un acuerdo con el gobierno interino perjudicando su propia supervivencia política?
Opinión
Eric Farnsworth y Guillermo Zubillaga
Farnsworth es vicepresidente del Consejo de las Américas y la Sociedad de las Américas. Zubillaga es el CIO del Consejo de las Américas en Nueva York
2021-06-10T07:58:39-04:00
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Nicolás Maduro. Crédito: REUTERS/Marco Bello

¿El hecho de que Venezuela haya aceptado ayuda del Programa de Alimentos de la ONU y otras acciones sugiere flexibilidad y una nueva disposición a negociar?

El régimen está desesperado por que se levanten las sanciones y está sondeando si la administración de Biden cambiará la política exterior actual de Estados Unidos. Washington sin duda quisiera ver una resolución a una crisis que se ha agravado a pesar de la aplicación de una “máxima presión.” Pareciera que una ventana de oportunidad se ha abierto para discutir una ruta hacia elecciones libres y justas, así como para la reconciliación nacional y una restauración humanitaria.

El pueblo de Venezuela ha sufrido por suficiente tiempo y es tan natural como apropiado que observadores quieran tomar esta oportunidad para acabar con la peor tragedia humanitaria del hemisferio en la era moderna. Es comprensible la tentación a indagar y expandir las acciones anunciadas por Caracas.

Sin embargo, la principal motivación del régimen sigue siendo la acumulación y el ejercicio del poder. Dictaduras en problemas frecuentemente ofrecen concesiones limitadas y simbólicas para ganar tiempo y ayuda. Para calmar a la comunidad internacional, hacen lo que tengan que hacer técnicamente aún cuando persiguen una estrategia más amplia, que es permanecer en el poder.

En este contexto, aceptar la ayuda de alimentos se ve diferente, no como flexibilidad del régimen, pero como inflexibilidad. En primer lugar, es un hecho asombroso, sin duda, que la gente que habita en la nación con las reservas comprobadas más grandes de petróleo del mundo deba requerir este tipo de ayuda. Mientras tanto el líder de facto Nicolás Maduro está feliz de llevarse el crédito por este gran gesto con la comunidad internacional, aún después de haber destruido su propio sector agrícola y la economía en general. Esto simplemente le permite pasar a otros la cuenta de alimentar a los venezolanos. Hay pocas razones para ver este acto como un deseo por negociar algo, mucho menos su propia salida del poder.

Acciones adicionales promovidas como señales importantes incluyen la transferencia a arresto domiciliario de los conocidos “Citgo 6” y la inclusión de dos miembros de la oposición en la junta de cinco miembros del Consejo Nacional Electoral. Los Citgo 6 nunca debieron estar presos, la continuación de su confinamiento, a pesar de estar en mejores condiciones, no es en sí una concesión.

De igual forma, añadir a miembros de la oposición a un CNE que continua bajo control del régimen de Maduro, el cual ignora sus decisiones cuando le resultan inconvenientes, es insignificante. Es un escándalo que los cambios al CNE hayan sido propuestos por una legislatura ilegítima, fruto de unas elecciones fraudulentas en diciembre del 2020, las cuales no fueron reconocidas por la comunidad internacional.

Para una mejor indicación de la verdadera naturaleza e intenciones del régimen -y si de verdad una nueva negociación bajo las condiciones actuales tendría mejor oportunidad de éxito que esfuerzos anteriores- uno solo tiene que ver la manera en que Maduro condujo las negociaciones para adquirir vacunas para combatir la pandemia. Después de haber aceptado un acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud para mandar 12 millones de dosis de la vacuna de AztraZeneca a Venezuela, Maduro bloqueó su acceso porque tendría que compartir el crédito con el gobierno interino de Juan Guaidó, reconocido por los Estados Unidos y más de 60 países como el líder legítimo del país.

Después de una intensa presión por esta descarada movida, el régimen repentinamente -y sin la participación del gobierno interno- consiguió el dinero que dijo no haber tenido para comprar las vacunas separadamente a la iniciativa Covax.

Si existían suficientes fondos para procurar las vacunas, ¿por qué no se usaron antes de que la emergencia de salud se convirtiera en la pesadilla actual? Más aún, si Maduro no estuvo dispuesto a cumplir con un acuerdo con el gobierno interino cuando las vidas de los venezolanos estaban en riesgo, ¿por qué entonces honoraría un acuerdo con el gobierno interino perjudicando su propia supervivencia política?

Donde los observadores se deberían enfocar es en que, si Maduro realmente quisiera un cambio, empezaría con la liberación incondicional de los centenares de presos políticos, permitiría el libre desarrollo de la prensa, accedería a un CNE realmente independiente, y trabajaría de la mano, en vez de en contra, con el gobierno interino en la procuración de comida y medicina que el pueblo venezolano tanto necesita. Estos serían pasos significativos que señalarían “flexibilidad” a la comunidad internacional y no el ejercicio cínico de transportar a prisioneros de un lugar a otro y cooptar a figuras de la oposición a un cuerpo gubernamental donde no tienen ninguna autoridad o control.

Hasta que estos pasos no hayan sido tomados, aún cuando cada ruta hacia una posible resolución debe ser buscada, la comunidad internacional debe mantener su presión y unidad para convencer a los líderes en Caracas que al final del día no hay ninguna otra alternativa a sus dificultades, cada vez mayores, que su salida. Solo entonces unas negociaciones tendrían posibilidad de ser exitosas y una vez más el pueblo venezolano tendría la oportunidad de determinar su propio futuro libre de la triste opresión criminal y sin esperanzas que es el régimen de Maduro.

(Eric Farnsworth es vicepresidente del Consejo de las Américas y la Sociedad de las Américas. Guillermo Zubillaga, originario de Venezuela, es el CIO del Consejo de las Américas en Nueva York).

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de Opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresada(s) allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representa(n). Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.


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