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La ironía de la ‘troika del terrorismo’ y el desdén de Trump por el multilateralismo

Estados Unidos ha jugado un papel importante en la actual lucha por la democracia en Venezuela y Nicaragua. Y, hasta ahora, ha sido sorprendentemente coordinado, un verdadero modelo de multilateralismo.
Opinión
Exembajador de Estados Unidos en Panamá y consultor de Univision.
2019-01-29T15:07:19-05:00

En una administración cuya política exterior se ha caracterizado por la improvisación personal del presidente, la castración del Departamento de Estado y el nepotismo aficionado, hay uno o dos aspectos del enfoque del equipo de Trump que han sido notablemente consistentes: observar el mundo a través del anticuado y maniqueo lente del anticomunismo y mostrar un desprecio visceral por el multilateralismo.

La política hacia América Latina por parte de la administración –la llamada lucha contra “la Troika del Terror”– contiene ambos elementos. Trump ha ordenado que se desmantele la política de Obama hacia Cuba, volviendo a la antigua táctica del aislamiento diplomático unilateral. Durante más de medio siglo, esta política, reliquia de la guerra fría, no logró producir un movimiento en la isla que estableciera una democracia en lugar de la dictadura en La Habana, pero fue el precio que la delegación cubano-estadounidense del Congreso exigió para darle su apoyo a Trump.

Sin embargo, cuando el gobierno centroderechista de Honduras del presidente Juan Orlando Hernández cambió la constitución para que éste pudiera postularse para la reelección, algo que el equipo de Trump criticó con razón en los casos de Venezuela y Nicaragua, Washington no dijo nada, a pesar de la decisión de la Organización de los Estados Americanos de no avalar la elección como justa y transparente. El silencio de Washington también se mantuvo a pesar de las afirmaciones del ex Asesor General de Seguridad Nacional HR McMaster de que "Estados Unidos Primero no significa solo Estados Unidos", nadie se creyó esa retórica vacía en América Latina. Las acciones dicen más que la cuenta de Twitter del Presidente.

Pero igual que un reloj roto que da la hora correcta dos veces al día, las políticas de Trump hasta la fecha con respecto a Nicaragua y Venezuela han sido adecuadas.

La ironía es que, en ambos casos, pero particularmente en el de Venezuela, el antimultilaterista en jefe y Asesor de Seguridad Nacional John Bolton y el Secretario de Estado Mike Pompeo han utilizado un enfoque multilateral (en jerga diplomática, un esfuerzo grupal) para ayudar a estimular la oposición venezolana. Los historiadores debatirán dónde se creó la estrategia, pero está claro que, aunque no es el guionista, Estados Unidos ha tenido un papel importante en este drama. Y hasta ahora, se merece un premio Oscar.

Comenzó con un mensaje en video para el pueblo venezolano por parte del vicepresidente Mike Pence el 22 de enero, en el que invitaba al presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, a asumir el cargo de presidente interino según la constitución de Venezuela. Guaidó hizo esto al día siguiente, y casi inmediatamente el presidente Trump tuiteó un mensaje de reconocimiento por parte de Estados Unidos. Poco después de esto vino una declaración de Pompeo, la cual desencadenó una reacción en cadena de declaraciones de reconocimiento de otros países latinoamericanos que parecían fichas de dominós estrechamente coordinadas. Rara vez una maniobra diplomática se mueve tan rápidamente o de forma tan sincronizada. Y cualquier caso requiere una buena coordinación multilateral. Eso es lo que hacen los diplomáticos y fue reconfortante ver que tuvo éxito en este caso.

Sin duda, el secretario general de la OEA y el brasileño Jair Bolsonaro se adelantaron a Estados Unidos al reconocer la legitimidad de Guaidó. Sin embargo, la Subsecretaria de Estado Kim Breier y el Director Senior del Consejo de Seguridad Nacional, Maurico Claver Carone, pasaron horas hablando con sus contrapartes de la región antes del 23 de enero. Ya sean líderes o seguidores, ellos y sus jefes –Pompeo y Bolton– parecen haber desplegado el tipo de diplomacia multilateral efectiva que marca la diferencia en la política y produce cambios en el terreno. En este caso, la solidaridad hemisférica contribuye al primer momento genuino en las últimas dos décadas en que los venezolanos podrían recuperar su país de las manos de una banda de corruptos capos de un narco estado, lo cual es una hazaña impresionante.

El ministro de Relaciones Exteriores de Gran Bretaña, Jeremy Hunt, anunció el 26 de enero que el Reino Unido reconocería al presidente interino Guaidó y al mismo tiempo detendría cualquier envío de oro a Venezuela. Los 1,200 millones de dólares en especie en poder del Banco Central Británico representan casi el 25% de los 8,000 millones estimados en reservas que tiene el gobierno de Maduro, la mayor parte de los cuales se encuentra fuera del país para facilitar su robo. Esta decisión paralizante para el régimen de Maduro fue el resultado de otras presiones multilaterales encabezadas por... Bolton y Pompeo. Es un efectivo movimiento de pinza para debilitar a Maduro mediante la coordinación con otro estado soberano en lugar de hacerlo de forma unilateral.

Maduro conserva la lealtad de los mandos superiores del ejército... por ahora. De que esto se mantenga depende su futuro y el de Venezuela. Pero también serán decisivas las acciones y declaraciones de Estados Unidos. El personal diplomático básico permanece en nuestra embajada en Caracas. Son funcionarios calificados y comprometidos, y el hecho de que la bandera estadounidense aún ondee sobre el complejo representa otro pequeño rayo de esperanza para el pueblo venezolano. Pero no serán ellos quienes negocien ningún acuerdo final. Esa instancia de poder queda en manos de los equipos de Maduro y Guaidó, y del pueblo venezolano, que continuará protestando pacíficamente por la celebración de nuevas elecciones donde participe la oposición.

Sin embargo, el papel de los líderes extranjeros también será crucial. China, Rusia, Cuba e Irán aún reconocen a Maduro, pero a ninguno de ellos realmente le preocupa o admira a este hombre. Ha sido el idiota útil de Venezuela que han utilizado a su antojo, en línea con sus intereses intervencionistas en ese país, que en su mayoría giran en torno al petróleo.

Si Trump y compañía deciden continuar su experimento de diplomacia multilateral, podría sugerirle al presidente que llame a Vladimir Putin. En lugar de hablar de la investigación de Mueller, o del apoyo de Rusia a la brutal dictadura de Siria, o de la ocupación ilegal de Crimea, quizás Trump pueda sugerir que Rusia salga del hemisferio occidental y retire su apoyo a un dictador cobarde y narcotraficante y a sus compinches que han empobrecido Venezuela hasta un nivel nunca visto en esta región.

Estoy seguro de que el presidente Trump tiene a Putin en marcación rápida. Le conmino a hacer esa llamada.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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