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La industria nacional de la auto promoción política

“Al igual que en las primarias republicanas de hace cuatro años , las actuales primarias demócratas tienen el valor agregado de la diversidad étnica y de género de los candidatos”.
Opinión
Miembro de la unidad política de Univision Noticias.
2019-04-15T11:55:21-04:00

Como sucedió con los republicanos en 2016, los demócratas protagonizan este año un desfile de precandidatos en las primarias , la mayoría de los cuales carece de lo esencial: una oportunidad real de ganar la presidencia.Por eso se impone la pregunta de por qué tantos políticos se exponen a hacer lo que en principio parece un papelazo en la escena nacional. Y también la cuestión complementaria de si es bueno o malo para nuestra democracia que la oferta de presidenciables sea ostensiblemente superior a la demanda.

Para responder a la primera interrogante conviene recordar que vivimos en una época de constante y feroz auto promoción, de la que todos, o casi todos, somos responsables, como atestigua nuestra proclividad a exhibirnos y explayarnos en las redes sociales. Muchos políticos e incluso figuras ajenas al gremio de la política se declaran aspirantes a la Casa Blanca para fabricarse un perfil de alcance nacional.


Esto a la larga les sirve lo mismo para postularse a otros cargos electivos que para asegurarse un nombramiento importante o simplemente para vender libros. Si sus “memorias” llegan a convertirse en best-seller, entonces el candidato puede hacerse millonario de la noche a la mañana,como acaba de anunciarles Bernie Sanders a sus azorados seguidores. El campeón de los humildes aterrizó en el selecto club del uno por ciento, al que tanto había denigrado, gracias a la venta masiva de una obra titulada nada menos que “Our Revolution”.

Al término de una larga campaña presidencial solo un candidato se corona presidente. Pero todos ganan. O casi todos.Posibles excepciones son aquellos que invierten demasiado de su patrimonio personal en la contienda. Mas incluso ellos pueden deducir una parte sustancial de esos gastos en sus declaraciones de impuestos. Además de vender libros que ni si siquiera tienen que escribir, pues para eso están los proverbiales “ghost writers” o “negros”, como se dice en España, los candidatos “perdedores” pueden obtener jugosos contratos de televisión o radio,como fue el caso de Mike Huckabee y Rick Santorum; nombramientos a cargos influyentes, como sucedió con Ben Carson, hoy secretario de vivienda y desarrollo urbano, o Hillary Clinton, a quien el presidente Obama hizo secretaria de estado después de derrotarla en las primarias demócratas de 2008.

La venta de imagen es a menudo el objetivo principal de las candidaturas de quienes no tienen posibilidades de ganar la presidencia . Se dice que fue incluso la motivación principal de Donald Trumpcuando éste originalmente se postuló, hasta que, para sorpresa suya y de sus asesores, logró contagiar sus peculiares obsesiones a grandes cantidades de electores republicanos durante las primarias . El candidato tal vez peor preparado para ser presidente eventualmente conquistó la Casa Blanca.Y, una vez creado el precedente, nada quita que pueda suceder lo mismo con algún aspirante demócrata.

¿Puede salir algo bueno de esta auténtica comparsa de precandidatos en las primarias? Visto con optimismo, podríamos decir que algunos aspirantes sin posibilidades de triunfo movilizan a sectores del electorado que no se motivan a votar fácilmente.Fue lo que hizo Sanders en 2016 cuando sacó a las urnas a millones de jóvenes estadounidenses. Podría ser lo que motiva ahora a Joaquín Castro, el único precandidato hispano en la actual contienda, quien figura muy rezagado en las encuestas. Castro podría encandilar a muchos votantes latinos, especialmente en los estados del oeste del país. Candidatos como él, Sanders o Elizabeth Warren, además, promueven ideas y valores que de otro modo no tendrían mucho peso en nuestro debate político, tales como la necesidad de extender la cobertura médica a todos los estadunidenses, expandir las oportunidades económicas, frenar la discriminación y las desigualdades sociales y valorar el aporte inestimable de los inmigrantes.

Al igual que en las primarias republicanas de hace cuatro años , las actuales primarias demócratas tienen el valor agregado de la diversidad étnica y de género de los candidatos. Es algo fundamental para despertar el interés de sectores tradicionalmente relegados de nuestra democracia, personas que, al no verse reflejadas entre los principales aspirantes, tienden a darle la espalda al proceso electoral en el que siempre está en juego su bienestar.

Convertir las derrotas en victorias bien podría ser la consigna que alienta a los candidatos en las contiendas primarias y de asambleas electorales, sobre todo a aquellos que militan en el partido de oposición al del presidente de turno. Es una tendencia política que, con todo lo bueno y lo malo que presupone, parece haber llegado para quedarse.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es). Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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