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La hora del aficionado revive en Washington con la crisis de Venezuela

Las naciones grandes y poderosas deben tener más que políticas ad hoc y deben comunicarlas de forma disciplinada para poder transmitir autoridad. Las contradicciones y desaciertos disparatados de los altos funcionarios estadounidenses con respecto a Venezuela indican que hay mucho que mejorar en el manejo de esta crisis por parte de la administración Trump. Mi consejo: hagan más, hablen menos y dejen de jugar como aficionados.
Opinión
John Feeley was US Ambassador to Panama and is a Univision political analyst.
2019-05-06T11:40:34-04:00

Ha pasado menos de una semana desde que el presidente interino venezolano, Juan Guaidó, flanqueado por el rejuvenecido Leopoldo López y un pequeño número de soldados y guardias patriotas, llamó a los venezolanos a salir a las calles. Eso sucedió ... en cierta medida ... pero los resultados definitivamente han sido mixtos, y los análisis posteriores sobre ganadores y perdedores en Caracas han sido confusos y divididos.

Algunos afirman que, tras el intento frustrado del 23 de febrero de suministrar asistencia humanitaria desde la frontera con Colombia, los acontecimientos del 30 de abril dejan al equipo de Guaidó con un récord de dos derrotas sin victorias en cuanto a desalojar a Maduro y sus partidarios del Palacio de Miraflores.

Éste es un hecho innegable incluso en una era de hechos alternativos. Sin embargo, hay quienes tienen una visión más amplia y alegan que Venezuela ha progresado más en la erradicación del cáncer del chavismo en los últimos cuatro meses que en los últimos veinte años. Ambas posturas son válidas y pueden mantenerse al mismo tiempo. Lo que no se sabe es ¿cuándo podría romperse este statu quo para que una de las partes salga victoriosa?

En este contexto, vale la pena enfocarse momentáneamente en el papel de Estados Unidos, pues sigue siendo un participante clave indiscutible en el destino de Venezuela. Desafortunadamente, la semana pasada se reveló una vez más que la administración Trump está haciendo lo correcto –apoyar un movimiento democrático genuino en Venezuela– pero en repetidas ocasiones se pone la soga al cuello con sus propias palabras.

El término "temas de conversación debatidos" solía implicar un guion común que todos los funcionarios de una administración determinada empleaban con la prensa para explicar o impulsar una política en particular. El equipo del Departamento de Estado de Trump, que es una mezcla de políticos y funcionarios de carrera, elabora diligentemente estos guiones. Reflejan un sentido común, una evaluación ajustada a la realidad de la situación en el terreno en Venezuela, así como una insistencia fundamentada en el apoyo multilateral a los incipientes demócratas en ese asolado país.

Desafortunadamente, el vicepresidente Mike Pence, definitivamente poco carismático, parece ser el único que utiliza esos “temas de conversación”. El asesor de seguridad nacional John Bolton, el secretario de Estado Mike Pompeo y el propio presidente, todos se apresuraron esta semana –excepto por un solitario mensaje coordinado– a dar relatos contradictorios de lo sucedido el 30 de abril y sus causas.

Esto dejó al Grupo de Lima, a los rusos y a los cubanos, al régimen de Maduro y, sobre todo, al pobre Juan Guaidó, preguntándose quién dirige esta hora del aficionado a micrófono abierto en la política de Washington hacia Venezuela.

Echémosles un vistazo a las actuaciones. El primero fue Bolton, quien, el mismo día que Guaidó llamó al ejército a unírsele en las calles, alegó que tanto Vladimir Padrino, la autoridad militar suprema de Maduro, como Maikel Moreno, presidente del corrupto Tribunal Supremo que favorece al régimen, aparentemente habían incumplido sus compromisos de romper con Maduro. Un día después, Padrino ridiculizó la afirmación de Bolton de que él (Padrino) hubiera contemplado alguna vez una idea semejante. Entonces, ¿quién está engañando a quién? ¿Quién está dirigiendo la operación de engaño... Bolton o Padrino? En cualquier caso, las operaciones de engaño rara vez tienen éxito cuando se desarrollan en público. Solo digo eso.

En el transcurso de una entrevista exclusiva con Patricia Janiot de Univision el viernes, Pompeo pareció contradecirse. Reiteró que altos funcionarios de Maduro estaban "hablando con nosotros" y afirmó que "las espadas ya están desenvainadas" entre los partidarios de Maduro. Sin embargo, cuando Janiot le preguntó si Estados Unidos estaba ofreciendo dinero a cambio de la deserción, Pompeo, a la defensiva, respondió que "nunca hablamos de las actividades en las que nos involucramos".


Lo siento, señor Secretario. No se puede tener todo a la vez –usted acababa de decir
que estaba hablando con potenciales desertores del régimen de Maduro–. Si les ofrece dinero, refugio seguro e inmunidad o una tarjeta de regalo de Starbucks no es realmente relevante ... si eso es cierto.

Mientras tanto, mientras Bolton y Trump siguieron denunciando la presencia rusa y cubana en Venezuela –lo cual, nuevamente, es un hecho incluso en un mundo de hechos alternativos– al pobre Pompeo su propio jefe le invalidaba totalmente ese tema de conversación. En una conferencia de prensa el 3 de mayo en la Casa Blanca, horas antes de la entrevista de Pompeo, Trump afirmó que había hablado con el presidente Vladimir Putin, quien le aseguró que Rusia no estaba interfiriendo en Venezuela y que solo quería una buena solución para los venezolanos. Qué reconfortante.

Pompeo no se dio cuenta del comentario de Trump de "todo está bien con Rusia", o simplemente decidió ignorarlo. Repitió diligentemente el mantra de "Rusia, no te inmiscuyas en asuntos ajenos" e insistió en que no había desacuerdos entre él y el presidente. Sin embargo, esta patética y evidente falta de coordinación entre el presidente y su secretario de estado hizo parecer a ambos emperadores desnudos en un escenario que sería gracioso si no fuera porque la tragedia humanitaria de Venezuela tiene tantos riesgos.

La diplomacia, el arte de gobernar y el trabajo de inteligencia son, como dijo una vez el presentador ficticio de televisión Ron Burgundy, "realmente difíciles". Ya es bastante difícil tomar en cuenta los azares y elementos cambiantes de una lucha mortal por el poder, como la que se desarrolla en Venezuela. Integrarlos en una estrategia nacional coherente y fundamentada, aunque necesariamente flexible, no es pan comido.

La experiencia, la capacitación, las competencias y la convergencia institucional del esfuerzo son todas esenciales, al igual que una narrativa pública matizada. Parece que esto faltó en Washington en estos últimos días frustrantes, pero, aun así, prometedores. Quizás una buena sugerencia para el equipo de Trump sería hacer más y hablar menos. También sería una buena idea decidir quién será el portavoz principal de la política estadounidense hacia Venezuela.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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