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Los Reagan y los Bush en 1988: los tiempos de la Gran Carpa incluyente
Maribel Hastings
Opinión

Asesora ejecutiva de America's Voice

La Gran Carpa de Reagan no era un circo de odio

La Gran Carpa de Reagan no era un circo de odio

“El horrible espectáculo de intolerancia y xenofobia de esta convención tendrá efectos sobre una colectividad política donde la llamada Gran Carpa incluyente que propuso el ícono republicano Ronald Reagan, ahora solo parece aceptar a anglosajones rabiosos”.

Los Reagan y los Bush en 1988: los tiempos de la Gran Carpa incluyente
Los Reagan y los Bush en 1988: los tiempos de la Gran Carpa incluyente


Donald Trump aceptó la nominación republicana y cuando la virtual nominada demócrata, Hillary Clinton, haga lo propio la semana entrante, arranca la verdadera pelea por la presidencia de Estados Unidos. Es cuando Trump tiene que atraer a votantes más allá de su segura base de apoyo para garantizar una competencia efectiva contra Clinton.

Pero atraer a esos otros sectores electorales, incluyendo a los votantes latinos, será una dura tarea porque el grado de hostilidad, negatividad, exclusión y, hay que decirlo, de odio que emanó de la surrealista Convención Nacional Republicana me ha hecho extrañar cónclaves republicanos previos donde al menos se daba la impresión de que estaban tratando de apelar al voto hispano, aunque las políticas o la plataforma del partido dijeran lo contrario.

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Cómo olvidar la entrada triunfal de George W. Bush a las famosas escalinatas del Museo de Arte de Filadelfia en la Convención Nacional Republicana del año 2000, rodeado de hispanos, salpicando discursos con frases en español. O los mariachis y hasta Vicente Fernández cantando en la convención.

Detesto los simbolismos huecos, pero cuando menos se intentaba. Y Bush, no olvidemos, sí impulsó una reforma migratoria, aunque al final no se concretara. En 2004, Bush consiguió 44% del voto latino en su reelección.

En las casi tres décadas que he cubierto y seguido de cerca las convenciones políticas de ambos partidos, nunca me había tocado ver algo como lo de Cleveland. El horrible espectáculo de intolerancia y xenofobia de esta convención tendrá efectos sobre una colectividad política donde la llamada Gran Carpa incluyente que propuso el ícono republicano Ronald Reagan, ahora solo parece aceptar a anglosajones rabiosos.

Los intentos de presentar a minorías desde el podio se tornaron en espectáculos. El neurocirujano afroamericano Ben Carson, quien aspiró a la nominación republicana, comparó a Clinton con Lucifer. Otro exaspirante a la nominación republicana, el senador hispano Ted Cruz, de Texas, se negó a apoyar abiertamente a Trump, pero avaló su plan migratorio declarando: "Sí, construye un muro que mantenga a salvo a Estados Unidos".

Cruz además echó por tierra las intentonas del Partido Republicano de mostrar un frente unido al pedirles a los presentes que "voten según les dicte su conciencia". Hasta un extremista como Cruz salió del recinto a son de los abucheos.

En esta asamblea la disensión se castigó con respuestas violentas, sobre todo si el objetivo era Hillary Clinton. "Encarcélenla", vociferaban, y en casos más extremos, un veterano de Irak y delegado de Trump por New Hampshire, afirmó que Clinton debería ser fusilada por traición en el caso de Bengasi, el ataque a la embajada estadounidense en Libia donde murieron el embajador y otros tres estadounidenses.

Varios medios reportaron que Al Baldasaro, que funge como asesor de Trump en asuntos de veteranos y es representante estatal en New Hampshire, dijo en un programa radial que "Hillary Clinton debe ser colocada frente a un pelotón y fusilada por traición".

En su apocalíptico discurso de aceptación, Trump redobló sus mensajes negativos, especialmente hacia los inmigrantes. Reiteró su promesa de levantar el muro fronterizo, y enmarcó a los inmigrantes solo como criminales, a los musulmanes solo como terroristas y a los demócratas Clinton y el presidente Barack Obama como jinetes del Apocalipsis responsables de todos los males del país y del mundo.

El presidente del Comité Nacional Republicano (RNC), Reince Priebus, describió al Partido Republicano como "el partido de las puertas abiertas". Nada más lejos de la realidad. Y esta semana, en un panel sobre el voto latino, el exgobernador de Puerto Rico, Luis Fortuño, comentó que Priebus "entiende" la importancia de ese sufragio. Nada más lejos de la realidad.

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Ahora el abanderado republicano es Trump y su carta de presentación es la letanía de insultos que ha lanzado contra diversos sectores, incluyendo los hispanos, y una agenda extremista. Sus tasas de apoyo entre votantes afroamericanos e hispanos son abismales.

Trump planifica una gira de acercamiento a los hispanos. A ver a cuántos convence de entrar a la Gran Carpa que se ha tornado en un circo de odio y exclusión.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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