La detención familiar enferma a los niños: un pediatra alza su voz

La experiencia de esta pediatra tratando niños que han vivido eventos traumáticos, más los cientos de investigaciones sobre el tema, dejan claro que separar a los niños de sus padres les afecta gravemente su salud mental. Depresión, ansiedad y dificultades al formar lazos son algunos de los síntomas que los podrían perseguir por el resto de su vida. Por esto es esencial reunificarlos pronto.
Opinión
Primera subcomisionada de salud de Nueva York
2018-06-30T15:15:08-04:00

Las últimas semanas me he sentido enojada y conmocionada por lo que le están haciendo a nuestros hijos las políticas y los debates nacionales sobre inmigración. Esta no es la primera vez que las políticas federales se han utilizado como una herramienta de miedo racista dirigido a las familias latinas. Estados Unidos ha pasado por aquí antes.

Y como pediatra, yo también.

Durante la década de 1990 y principios de 2000, fui pediatra comunitario en Washington, DC, donde la mayoría de mis pacientes eran familias que emigraron de El Salvador y otros países centroamericanos para escapar de la violencia armada y una aplastante pobreza. Y el año pasado, encabecé un equipo que viajó a Puerto Rico para tratar el estrés, la depresión y el suicidio que aumentan tanto para los niños como para los adultos tras las consecuencias del huracán María.

Lo que aprendí entonces es igual de relevante hoy.

Hay consecuencias extremas para los cerebros en desarrollo de los niños cuando están expuestos a largos períodos de estrés. Años de investigación nos muestran que esto tiene efectos duraderos en su salud: la adversidad acumulativa puede afectar a una persona durante toda su vida e incluso puede aumentar el riesgo de muerte prematura.

Las consecuencias del trauma mental y físico que he visto en mi consulta nunca se podrían curar solo con medicamentos. Para mitigar las consecuencias a corto y largo plazo de la salud mental para los niños que enfrentan desastres, tanto los naturales como los provocados por el hombre, es necesario rodearlos de familiares y adultos afectuosos en comunidades estables.

Pero las familias no pueden mantener a sus hijos sanos si son detenidas. Aunque la administración revirtió su propia política de separación familiar debido a la fuerte reacción provocada por las imágenes brutales de niños traumatizados en campos de detención, las políticas de inmigración de ‘tolerancia cero’ devastarán la salud de nuestros niños y destrozarán nuestras comunidades.

Las familias no solo enfrentarán riesgo de ser detenidas o deportadas también pueden sentirse abrumadas o ansiosas. Debemos hablar con nuestros niños sobre cómo se sienten y qué están viendo o escuchando en los medios o en la escuela. Se encuentran síntomas de angustia, como dificultad para controlar sus emociones (que van desde el llanto incontrolado hasta responder agresivamente); problemas relacionados con otros o formar lazos emocionales; pérdida de habilidades previamente adquiridas (como no poder ir al baño en la noche); o pasar dificultades en la escuela.

Si un niño es vulnerable a la intimidación, debemos alentarlo a que alerte a un adulto de confianza o considerar escenarios de rol para practicar la difusión de situaciones hostiles; esto no solo ayudará durante una situación de acoso sino que también puede ser una habilidad útil para manejar otras situaciones estresantes que no entren en el radar.

No apoyar a nuestros hijos cuando estén pasando por una crisis de salud mental podría tener resultados mortales. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, uno de cada 10 adolescentes latinos en los EEUU ha intentado suicidarse.

Incluso los niños más saludables necesitan un adulto que los ancle en tiempos de angustia. Y los adultos necesitan cuidar de sí mismos para controlar el estrés. Algunos adultos pueden experimentar síntomas físicos como problemas para dormir o dolores de cabeza; síntomas emocionales tales como sentimientos de incredulidad, entumecimiento e ira; o síntomas de comportamiento como mayores conflictos, arrebatos o aislamiento social.

Debemos ser pacientes y recordarles a nuestros hijos y seres queridos que estamos allí para ellos. Cuídese comiendo regular y sanamente y durmiendo lo suficiente. Ayude a los niños a adaptarse a las circunstancias cambiantes tratando de mantener las rutinas tanto como sea posible, como las comidas familiares. Al liderar con el ejemplo, inculcamos comportamientos de afrontamiento sanos en nuestros hijos.

No está claro cuánto tiempo se necesitará para reunificar a los niños injustamente arrancados de sus padres. Lo que está claro es que estos niños son individuos dignos de amor y compasión, y merecen todas las protecciones que quisiéramos para nuestros propios hijos.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.



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