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La caravana migrante: el escenario perfecto para que Partido Republicano salga victorioso en las elecciones del 6 de noviembre

“En México existen estrictas políticas migratorias (raramente aplicables) que prohíben la libre entrada de migrantes indocumentados pero, por el conflicto moral y por temas políticos, parece que México no hará ningún intento para detener las caravanas”.
Opinión
Autora, investigadora, criminóloga y legista. Promotora de la educación, los derechos y el empoderamiento humano.
2018-10-25T16:25:15-04:00

Curiosamente, a menos de dos semanas de las elecciones del 6 de noviembre de 2018, cuando los Estadounidenses votarán para renovar la totalidad de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado, y en plena transición de gobiernos mexicanos, se ha formaddo la más grande caravana de migrantes centroamericanos hacia la frontera estadunidense.

La caravana ha creado el escenario perfecto para que el presidente Donald Trump continúe con su retórica antinmigrante, refuerce aun más las fronteras, encuentre motivos para insistir “justificadamente” en el planteamiento de construir el polémico muro y lleve al Partido Republicano a salir victorioso en las próximas elecciones, manteniendo el control de ambas cámaras, algo que es crucial para avanzar con la polémica agenda política de Donald Trump.

Por otro lado, la presión social ha llevado a el gobierno mexicano electo a tomar una postura inmediata y contundente, solidarizándose con los migrantes y ofreciéndoles visas de trabajo, lo cual ha llevado a fraccionar aún más a la sociedad mexicana, ya que buena parte de ésta pide que se apliquen las leyes migratorias a los migrantes centroamericanos que estén de manera ilegal en México y que el gobierno electo apoye primordialmente a los ciudadanos mexicanos.

¿Pero tiene México la capacidad de detener a los migrantes centroamericanos?

En México existen estrictas políticas migratorias (raramente aplicables) que prohíben la libre entrada de migrantes indocumentados pero, por el conflicto moral y por temas políticos, parece que México no hará ningún intento para detener las caravanas migrantes (con aparente matiz político) que transitan por su territorio.

La evidente crisis humanitaria por la que atraviesa Centroamérica se ve claramente ilustrada en las caravanas de migrantes, que se han organizado de una manera estratégica, colocando a los niños, mujeres y ancianos al frente con la finalidad de provocar sentimientos encontrados, blindarse contra leyes migratorias y evitar cualquier tipo de violencia, dejando en una postura política y moral muy difícil a los países de tránsito. Los migrantes centroamericanos tienen la libertad de decidir salir de su país, pero ningún país tiene el deber político ni moral de dejar entrar libremente a los migrantes indocumentados a su territorio soberano.

Este escenario crea un conflicto entre el libre tránsito y la salvaguardia de la soberanía. México, se encuentra entre la espada y la pared, ya que por años ha clamado por un trato digno para los inmigrantes mexicanos documentados e indocumentados en Estados Unidos.

Pero lo cierto es que en medio de este conflicto no se han abordado las causas fundamentales de la migración. El desempleo, la violencia y la pobreza continúan en Centroamérica y, por lo tanto, ninguna ley, ordenanza o deportación disuadirá a las personas de migrar hacia el norte.

Si bien el Presidente Donald Trump quiere presionar a los países a detener las caravanas, la solución más viable no es retirar la ayuda económica a los países involucrados. La mejor vía para establecer una solidaridad multilateral es la continuidad de la colaboración de Estados Unidos con El Salvador, Guatemala, Honduras y México, y reformar las leyes de inmigración de una manera verdaderamente estratégica, efectiva y humanitaria, generando una última respuesta-solución social en los países de origen, tránsito y destino de los migrantes.

En Estados Unidos se ha estado viendo una histeria xenófoba; ilegales, mexicanos, terroristas, ISIS, crisis fronteriza, crisis de niños inmigrantes y refugiados sirios se han ido combinando estratégicamente en un solo discurso político para inculcar un temor latente de invasión, provocando un sentimiento público generalizado de rechazo e influyendo notoriamente en la opinión pública sobre la “criminalización de los migrantes”.

Pero lo cierto es que la frontera altamente militarizada de Estados Unidos está más segura que nunca. Incluso la inmigración ha disminuido notoriamente. Y aún con una hipotética deportación masiva de los inmigrantes que residen indocumentados en Estados Unidos el dilema de la inmigración y los problemas económicos y sociales relacionados no se resolverían, como la historia y la actualidad nos lo confirman.

Como bien lo dice en sus estudios el sociólogo Martin Guevara Urbina, estamos en un nuevo milenio y deberíamos abordar estas tendencias y problemáticas sociales como una óptima oportunidad para diseñar e implementar reformas integrales de inmigración, económicas y sociales. Más aún, en un esfuerzo por entender y humanizar la inmigración y la diferencia, debemos de deconstruir los mitos y estereotipos de los inmigrantes.

Las elecciones estadunidenses de 2018 serán un termómetro social sobre el actual sentimiento estadunidense en torno a la administración de Donald Trump, su temperamento y sus políticas extremistas.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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