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Hillary nos demuestra cómo cometer crimen sin castigo

“Nuestra fe en el sistema de justicia fortalece la base de nuestra nación. Cuando la gente empieza a creer que ‘algunos son más iguales ante la ley que otros’, pueden terminar decidiendo quebrantar la ley para que las cosas sean justas”.
Opinión
Presidente del Instituto LIBRE
2016-07-15T11:53:22-04:00


Los Estados Unidos es un país especial: comenzó como una idea sobre una base de principios que, todavía hasta hoy, conservamos. Uno de los principios fundamentales sobre los que se fundó la nación es el que todo hombre y mujer son iguales ante la ley. A diferencia de muchos otros países alrededor del mundo, los americanos en su mayoría respetan la ley y tienen confianza en nuestro sistema de justicia, porque creen que en la mayor parte de los casos, asegura un tratamiento justo y equitativo. Si bien nuestro sistema no es perfecto, los americanos de todas las clases y creencias han trabajado duro para que durante más de dos siglos, este sistema sea más justo.

Pero todo este progreso se ha visto minado por eventos como los ocurridos la pasada semana, cuando James Comey, el director de la Oficina Federal de Investigaciones de los Estados Unidos (FBI), detallara algunos de los resultados de la larga investigación que su departamento hizo sobre la Secretaria Hillary Clinton. Comey expuso como falsas muchas de las excusas y explicaciones que la Secretaria Clinton ofreciera por su mal manejo de la información clasificada que se le había confiado.

Todo esto comenzó cuando ella instalo un servidor informático personal para comunicaciones privadas por correo electrónico, mientras simultáneamente lo usaba para sus comunicaciones oficiales. Muchos sospechan que ella estaba intentado evitar la transparencia y mantener en secreto esos correos electrónicos que le servían para monetizar su rol como Secretaria de Estado. Una vez que fue descubierta, Hillary Clinton juró –repetidamente– que no había mandado información clasificada de esta cuenta de correo electrónico privada –e insegura–. Sin embargo, el Director Comey reveló que más de dos mil correos electrónicos contenían información clasificada. Muchos de ellos con marcas que lo confirmaban.

¿Fueron todos los correos electrónicos relacionados al trabajo devueltos al Departamento de Estado, tal como la señora Clinton asegura? Probablemente no, de acuerdo con Comey. Él ha dicho que algunos correos electrónicos de trabajo fueron recuperados solamente a través de las casillas de correos recibidos. Y así y todo, algunos fueron borrados y no pudieron ser recuperados porque los abogados de la señora Clinton habían borrado parte del contenido de los dispositivos de una manera en la que “impide la recuperación forense completa.”

Comey también confirmó que la Secretaria Clinton usaba su correo electrónico personal fuera de los Estados Unidos de manera extensiva, y que “actores hostiles” tuvieron acceso a las cuentas de las personas con las que ella intercambiaba correos. Comey concluyó que era posible que esos actores hostiles hayan tenido acceso a la propia cuenta de correo de la señora Clinton.

¿Fueron estos errores inocentes y razonables, tal como alega la señora Clinton? No, de acuerdo con Comey, quien dijo que “cualquier persona razonable” se hubiera dado cuenta de que no se pueden tratar temas tan sensibles a través de un sistema que no es seguro.

Quizás jamás sabremos a ciencia cierta si este comportamiento descuidado e indiferente ha puesto en riesgo la seguridad nacional –y si lo hizo, hasta qué punto–. Dadas las medidas de seguridad y protocolos que fueron tirados por la borda, ella ha demostrado ser “extremadamente descuidada” –y, en el peor de los casos, aún pudiéramos categorizar su acción como penalmente imprudente–. Es posible que un buen número de enemigos de los Estados Unidos hayan obtenido información sensible de manera en la que se comprometiera a nuestras fuerzas armadas, y pudiera costarnos vidas humanas. Nuestro país –y sus aliados– pueden terminar siendo amenazados en los meses y los años que vienen.

Tal vez lo más triste de todo es que muchos americanos ni siquiera se sorprenden. Más de la mitad de los consultados por una encuesta – el 58 por ciento, dice que estos hechos no influyen en su decisión acerca de si votar o no por ella en las próximas elecciones. Al mismo tiempo, un número similar –el 56 por ciento– desaprueba la decisión de no procesarla. Inclusive, un tercio de los demócratas se sienten de este modo. La imagen general es la de una población que cree que ella rompió la ley, pero no se sorprende con el hecho de que haya salido ilesa de eso.

La decisión de Comey de renunciar al procesamiento bajo la afirmación de que Hillary Clinton no tenía intenciones de violar la ley me recuerda a la observación de Fyodor Dostoyevsky en su clásica novela Crimen y Castigo, “las acciones se realizan a veces de manera magistral y astuta”. Independientemente de la intención criminal, Hillary deliberadamente intento frustrar el derecho del público a saber. El principal objetivo de instalar varios servidores era poder mantener sus comunicaciones en secreto y poder borrar los correos electrónicos que ella escogiese, oponiéndose a la ley de libertad de Información que regla sobre todos los funcionarios públicos. Esto lo sabemos.

El reporte del FBI lo deja muy claro: Hillary Clinton se paró frente a la prensa y el público americano, en varias ocasiones, y conscientemente mintió en un intento por justificar su brutal falta de juicio.

Aseguró que instalar un servidor informático personal era permitido. Falso, no era permitido. Aseguró que solo utilizaba un dispositivo por conveniencia. Falso, utilizaba múltiples dispositivos. Aseguró que todos los correos electrónicos relacionados con temas de trabajo habían sido entregados al Departamento de Estado. Falso, miles de correos relacionados con el trabajo no fueron devueltos. La Secretaria Clinton nos dijo que no había correos marcados como “clasificados” en su servidor. También es falso. El FBI encontró cientos y cientos de correos que de hecho estaban marcados como “clasificados”.

Cualquier otra persona hubiera enfrentado un castigo. ¿Cómo lo sé? Porque el director Comey de hecho lo dijo durante su, ahora famosa, rueda de prensa. “Para estar claros, esto no es para sugerir que bajo circunstancias similares una persona que cometa este tipo de actividades dejaría de enfrentar las consecuencias”.

En última instancia, todos deberíamos estar preocupados al ver que funcionarios del gobierno rompan la ley con impunidad. Preocupa aún más que los oficiales que llevan más tiempo en el gobierno sean los que están evitando las penalidades. Nuestra fe en el sistema de justicia fortalece la base de nuestra nación. Cuando la gente empieza a creer que “algunos son más iguales ante la ley que otros”, pueden terminar decidiendo quebrantar la ley para que las cosas sean justas. Todos perdemos si eso ocurre.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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