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Hillary Clinton no se encuentra a salvo de imprevistos ni golpes de campaña

“La medición cotidiana que lleva a cabo el sitio Real Clear Politics (RCP), sobre el promedio de las encuestas de intención electoral en Estados Unidos, arrojó la brecha más pequeña a favor de Hillary Clinton sobre Donald Trump en un par de meses”.
Opinión
Político, intelectual y comentarista, ex Secretario de Relaciones Exteriores de México.
2016-09-15T12:52:03-04:00


Ayer la medición cotidiana que lleva a cabo el sitio Real Clear Politics (RCP), sobre el promedio de las encuestas de intención electoral en Estados Unidos arrojó la brecha más pequeña a favor de Hillary Clinton sobre Donald Trump en un par de meses: 1.8%. RCP no siempre establece una diferencia entre la calidad de distintas encuestas ni tampoco sobre los distintos grados de impacto mediático que cada una de ellas tiene; pero, en términos generales, es la mejor medición que existe en EEUU hoy. Gracias a eso sabemos que hoy hay un serio riesgo de que Trump pueda ganar la elección.

Lo que más temo es el escenario siguiente. Si la brecha entre Clinton y Trump fuera aún de 4-5 puntos, ella se encontraría a salvo de uno de los posibles imprevistos o golpes que pueden suceder en cualquier campaña: una enfermedad más grave que la que ya padece ella, un atentado terrorista en Estados Unidos o en Europa, un descalabro de Clinton en uno de los debates, o un nuevo escándalo de corrupción o de encubrimiento por parte de la candidata demócrata.

Con la elección prácticamente empatada, sería altamente improbable que ella pudiera sobrevivir a cualquiera de estos acontecimientos imprevisibles pero no imposibles. Para todos los fines prácticos, el resultado de la elección ya está en el aire.

Hace exactamente un año empecé a alegar que la candidatura de Donald Trump no solo era viable sino que podía ser el próximo presidente de los EEUU. Lo hice a tal grado en lo referente a que alcanzaría la postulación republicana que gané varias apuestas al respecto. No le apostaría hoy a Trump, pero…

Asimismo, he insistido desde abril o mayo de este año en que no podía descartarse la posibilidad de que ganara en noviembre. Huelga decir que ni las autoridades mexicanas, ni la comentocracia, ni buena parte de la academia, atendieron las advertencias que varios –no tantos– hicimos en estos meses. Ahora resulta que la pesadilla se vuelve realidad.

Esto no significa que la absurda decisión de invitar a Trump a México de repente deba verse bajo una luz diferente. Fue un error monumental cualquiera que sea el resultado de la elección. Porque no solo hicimos el ridículo ante el mundo; no solo nos enemistamos con el propio Trump al violar, según él, el acuerdo que había de no hablar de quién iba a pagar el muro; sino que su viaje a México parece haber sido el punto de partida de su redespegue en las intenciones electorales.

Hoy ya no hay nada que se pueda hacer para evitar su triunfo si eso es lo que está escrito. Lo que sí se puede hacer, desde ahora, es arrancar con un proceso de discusión en México, de consulta por parte del gobierno, y de información sobre las posibles consecuencias de una victoria de Trump en noviembre. El error de Peña no fue adelantarse a los hechos sino adelantarse mal. Ojalá no se cometa ahora el error opuesto.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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