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Hay que asegurarse de que no se malgaste el dinero de los ciudadanos

“Los legisladores tienen que emparejar los gastos con el ingreso actual, para no entregarle una deuda enorme a nuestros hijos y nietos, forzándolos a tomar decisiones que esta generación no quiso tomar”.
Opinión
Director de la Iniciativa LIBRE.
2018-04-20T11:06:23-04:00
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. Crédito: Getty Images

¿Con que frecuencia repasa usted su ingreso y sus gastos, y decide cambiar los hábitos de consumo familiar? Para muchos, este es un proceso constante. Nuestros gastos cotidianos en relación con la educación, el cuidado de salud, el entretenimiento y un sin fin de cosas cambian con el tiempo. Nuestro ingreso también cambia, con alzas de salarios, un nuevo trabajo o tiempo fuera de trabajo. Y muchas veces tenemos que ajustar y eliminar gastos innecesarios, y ocasionalmente decidir lo que es posible con un poco más de ingreso.

El gobierno federal también debe estar haciendo lo mismo. Las evidencias del pasado señalan con mucha claridad que, al no ser así, el país se ve enfrentado a malos tiempos económicos. La semana pasada, la Oficina de Presupuesto del Congreso publicó nuevas proyecciones de ingresos y gastos del gobierno para los próximos años. Las nuevas proyecciones incluyen buenas y malas noticias.

En el lado positivo, se espera que el crecimiento económico sea más alto después del gran proyecto de ley que disminuyó la carga de impuestos sobre los trabajadores y las empresas. Un nivel de crecimiento económico más alto significa que nuestras familias se encuentran en mejores circunstancias, con más personas logrando encontrar oportunidades en el mercado de trabajo, y también una probabilidad más alta de ver un aumento en sus salarios. También significa que el gobierno tendrá más ingreso a su disposición, algo que ayudará disminuir los déficits. Pero después de los próximos años, se espera que los gastos gubernamentales aumenten y algunos de los recortes de impuestos sean cancelados, lo que hará que el crecimiento económico se vuelva lento de nuevo.

Las proyecciones son poco alentadoras, y los resultados no deberían sorprender a nadie: se espera que los déficits federales se empiecen expandir otra vez. Mientras el Congreso aprueba otros acuerdos de gastos, el déficit superará un billón de dólares en el 2020, y los déficits seguirán por encima de un billón de dólares el resto de esa década.

Esto ocurrirá a pesar de que se espera un aumento en los ingresos gubernamentales cada año durante la próxima década. El presupuesto sigue creciendo, pero los gastos crecen más rápido, lo que aumenta la carga de la deuda que les dejamos a nuestros hijos y nietos.

Entre 2019 y 2028, según la Oficina de Presupuesto del Congreso, otros 12 billones de dólares serán sumados a la deuda nacional. Esta es una cantidad enorme para un periodo tan corto. Tardó más de 230 años acumular 10 billones de dólares en deuda (en 2008). Pero en los últimos diez años hemos añadido otros 10 billones a la deuda nacional como resultado de gastos gubernamentales irresponsables e imprudentes y ahora hemos llegado al punto en que le podríamos sumar otros 10 billones en menos de diez años. Amasar esta absurda cantidad de deuda por cuestiones partidistas es una cosa, pero hacerlo en el nombre de la ciudadanía es un descaro.

Peor aún, esta situación podría empeorar. Si la inflación regresa –como ocurrió en la década de los setenta– los pagos de intereses crearán un hueco masivo en la Tesorería Federal. ¿Por qué esto es un problema? Porque cada dólar usado para pagar los intereses de la deuda será un dólar menos para defensa, educación, cuidado de salud, etc. El incumplimiento de los pagos a la deuda causará una pérdida de confianza, credibilidad y capital político. Eso tendría consecuencias imprevistas a nivel global, con un gran impacto sobre nuestro sector privado, tasas de interés dramáticamente altas, préstamos mucho más costosos y dificultades para obtener dinero prestado. Es hora de actuar.

Nuestras familias están ajustando sus presupuestos y gastos constantemente porque podrían enfrentar consecuencias severas si no lo hacen. Los legisladores en Washington deberían hacer lo mismo. Si los gastos sin freno continúan, el resultado será indiscutible y peligroso. Una creciente deuda nacional debilita el crecimiento económico, consume dólares que podrían ser necesarios en momentos de crisis reales, e incapacita a los legisladores a la hora de tomar decisiones importantes sobre prioridades reales.

Las cosas tienen que cambiar. Los legisladores tienen que repasar cuidadosamente los gastos de largo plazo, para asegurarse de que no estén malgastando el dinero de los ciudadanos. Y tienen que emparejar los gastos con el ingreso actual, para no entregarle una deuda enorme a nuestros hijos y nietos, forzándolos a tomar decisiones que esta generación no quiso tomar.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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