null: nullpx

Los extremistas ladran, señal de que el gobierno cabalga sobre inmigración

"El gobierno, por supuesto, puede y debe hacer más para mejorar su política migratoria. Por ejemplo, debe mejorar las condiciones de vida en los albergues a los que envía a los migrantes aceptados para que soliciten asilo. También, debe cerciorarse de que aquellos cuya solicitud de amparo rechaza no sufran maltratos del lado mexicano de la frontera".
Opinión
Miembro del equipo de política de Univision.
2021-08-09T14:37:34-04:00
Comparte
Solicitantes de asilo en la frontera México-Estados Unidos Crédito: SANDY HUFFAKER/AFP/Getty Images

Extremistas a ambos lados del debate nacional sobre inmigración están echando chispas. Republicanos radicales truenan contra lo que denuncian como el descontrol de la frontera con México y responden con medidas de dudosa legitimidad y humanidad. Grupos proinmigrantes demandan en las cortes al gobierno federal para exigirle que autorice más ingresos de migrantes por esa frontera. Es una señal inequívoca de que algo está haciendo bien el gobierno del presidente Biden en lo que respecta al espinoso asunto de la inmigración. Y lo que está haciendo es lo que debe hacer: buscar con dedicación y firmeza un equilibrio entre la seguridad fronteriza y nacional y la compasión hacia quienes desean venir a Estados Unidos en condiciones precarias y desesperadas.

Demagogos ultraconservadores, como el gobernador de Texas, Greg Abbott, decretan la persecución y el trato inhumano a los migrantes como forma de desalentar su afluencia por la frontera sur. Se les suman otros con ambiciones electorales que en realidad no tienen vela en ese entierro, como el gobernador de la Florida Ron DeSantis. Una corte federal recientemente frenó la orden de Abbott de restringir el desplazamiento por tierra de migrantes en su estado, lo que dificultaba su traslado de la frontera a refugios preparados para albergarles durante algunos días. Por su parte, la Unión Norteamericana para los Derechos Civiles, ACLU por sus siglas en inglés, regresará a la corte para retar la decisión del presidente Joe Biden de continuar invocando el Título 42 de la ley de inmigración. Es el que, citando la pandemia de coronavirus, le permite la rápida devolución a México y a otros países de muchos migrantes que llegan sin papeles a la frontera.

Las respuestas radicales, histéricas y sin matices se ganan casi toda la cobertura mediática. Pero, lamentablemente, opacan la realidad. Entre lo que opacan están las medidas que ha adoptado el gobierno de Biden en seis meses para humanizar la política migratoria – que Donald Trump había convertido en un lodazal - sin renunciar a la seguridad fronteriza.

El nuevo gobierno reconoció otra vez el derecho de asilo que se había saltado a la torera el régimen trumpista. Lo extendió de nuevo a personas que puedan demostrar que sufrieron violencia doméstica o de pandillas en sus países de origen. Suspendió la política abusiva de obligar a los solicitantes de asilo a presentar su petición en México o en un país centroamericano. Aumentó a 65,000 el número de refugiados que aceptará durante el próximo año fiscal, el cual Trump había rebajado a 15,000 solo para aceptar, en realidad, a 12,000 este año fiscal que termina en septiembre. Y frenó las redadas indiscriminadas que sembraron el terror en comunidades hispanas en general e inmigrantes en particular.

El gobierno de Biden también inició negociaciones con México y países centroamericanos que envían la mayor cantidad de migrantes de forma irregular. El objetivo no es imponerles, mediante amenazas, una estrategia de contención, como hizo Trump, sino buscar soluciones a mediano y largo plazo a la pobreza, la corrupción y la fragilidad del estado de derecho, factores todos que estimulan la estampida de personas hacia Estados Unidos. Washington, además, ha enviado millones de vacunas para frenar la pandemia, otra causa reciente de la emigración desenfrenada. Y, sin la fanfarria a la que nos han acostumbrado demagogos y xenófobos, el Departamento de Seguridad Nacional incrementó recientemente los recursos materiales y humanos para responder a las grandes cantidades de migrantes que están arribando a la frontera, muchos de ellos familias y niños no acompañados.

El gobierno, por supuesto, puede y debe hacer más para mejorar su política migratoria. Por ejemplo, debe mejorar las condiciones de vida en los albergues a los que envía a los migrantes aceptados para que soliciten asilo. También, debe cerciorarse de que aquellos cuya solicitud de amparo rechaza no sufran maltratos del lado mexicano de la frontera. Debe asimismo dar mayor acceso a legisladores y periodistas a esos albergues, promoviendo así la transparencia y el diálogo nacional sobre cómo responder a los retos de inmigración. Y debe entregarle a la patrulla fronteriza los recursos que necesita para realizar su delicada labor, asegurándose de que la lleve a cabo con integridad y humanidad.

Hace unos días, un funcionario de la Casa Blanca le dijo a CNN que el gobierno de Biden está tratando de “trazar una nueva senda en relación con el gobierno anterior, creando políticas justas y humanitarias especialmente en el trato a personas que son indocumentadas o que están detenidas”. Ese es, sin duda, el camino correcto, aunque para seguirlo haya que consultar de vez en cuando el GPS, corregir la ruta o tomar atajos. Otra importante tarea pendiente del gobierno es explicarle con efectividad su política migratoria al pueblo estadounidense. Será él quien dé su veredicto sobre ella, si es que preservamos nuestra democracia - algo que ya no podemos dar por descontado.

Nota : La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.


Comparte

Más contenido de tu interés