En defensa de la iniciativa libre

Permitir que las personas elijan lo que compran y no compran, lo que quieren y no quieren, es casi siempre la mejor manera de asegurarse de que la gente construya su futuro de la manera más conveniente.
Opinión
Director de La Iniciativa Libre.
2018-01-25T15:40:22-05:00

En cierta ocasión, se publicó una caricatura famosa en una revista satírica soviética llamada Krokodil, que mostraba dos empleados en una fábrica y un clavo enorme sostenido por una grúa. El orgulloso gerente de la fábrica reconocía que, si bien nadie podría necesitar el clavo, el objetivo no era producir algo útil, sino cumplir con el plan del gobierno. Hay historias similares sobre burócratas comunistas que trataban de satisfacer los mandatos del gobierno produciendo miles de pares de zapatos terribles que nadie quería, o perforando miles de pies en terrenos donde no había petróleo, solo para cumplir con algún objetivo gubernamental irrelevante.

El punto no es que los funcionarios de gobierno sean torpes, o que los gerentes que intentan cumplir los objetivos del gobierno son malvados. El punto es que el gobierno es una herramienta bastante torpe, que no está en condiciones de garantizar que las personas tengan acceso a los productos y servicios que desean. De manera casi milagrosa, millones de personas que actúan voluntariamente en el mercado libre son mucho más efectivas, y debemos aprovecharlo siempre que podamos.

Mi organización, La Iniciativa LIBRE, aboga por políticas que limiten la intervención del gobierno en el mercado, de modo que, siempre que sea posible, las empresas logren cumplir con las prioridades de sus clientes, de forma voluntaria, en lugar de cumplir los mandatos del gobierno. El gobierno es necesario, pero cuando trata de imponer decisiones excluye y anula los deseos y las prioridades de los ciudadanos. Y lo que es peor, cuando el gobierno es presionado a hacer demasiado, a menudo está contaminado por el amiguismo: el intento de usar el gobierno para entregar recompensas a una persona o interés particular a costa de la gente. (Piense en cosas como subsidios para estadios, subsidios a la energía verde y otros pagos del gobierno que siempre parecen ir a personas políticamente conectadas en lugar de estar basadas en el mérito).

La historia nos muestra que una sociedad libre, con mercados libres, basada en un gobierno limitado y transparente, es más eficiente que un gobierno comunista o colectivista para disponer de los beneficios materiales. Si no me cree, simplemente intente visitar a Venezuela o Corea del Norte, o recuerde la escasez de recursos en la añeja Unión Soviética. También es cierto que este modelo abierto es el que más respeta a los seres humanos y su dignidad.

El valor de cualquier cosa (alimentos, seguro de salud, automóviles eléctricos) es intrínsecamente subjetivo, y cada uno de nosotros sabe mejor que ningún gobierno lo que una determinada cosa vale para nosotros. Si soy un hombre soltero de 20 años que nunca ha tenido un problema de salud y recién está empezando a trabajar, probablemente conceda una prioridad más baja al seguro de salud que un padre casado de cuatro hijos, que gana mucho más. Está bien. Cada uno de nosotros tiene derecho a planificar su vida y a descubrir cómo lograr las cosas que nos hacen felices. Mi familia probablemente gasta más en productos del equipo de futbol americano los Seattle Seahawks que de los Dallas Cowboys, y eso puede volver locos a mis vecinos de Texas, pero te aseguro que es lo que me hace feliz. Como dijo el economista austriaco Ludwig Von Mises, “el valor no es intrínseco, no está en las cosas. Está dentro de nosotros”.

En una economía de libre mercado, las personas expresan sus preferencias por lo que compran y lo que rechazan. Si la gente deja de comprar algo como carrozas de caballos, como lo hicieron cuando el auto se hizo popular, está bien. Si la gente quiere comprar electricidad de una planta de carbón porque es más barata que la energía eólica, o aguacates de México porque están disponibles todo el año, o un seguro de salud de deducible alto porque es menos costoso, el gobierno debería ser reacio a intervenir y anular esas decisiones. Como dijo el economista estadounidense Milton Friedman, ganador del Premio Nobel, “el gobierno puede usar la coacción para hacer un intercambio en el que A se beneficia y B pierde”. Pero en el mercado, si A y B llegan a un acuerdo voluntario, es porque ambos están mejor. “Es preferible permitir que ambas personas salgan mejor que tener un ganador y un perdedor”.

Si respetamos el derecho de las personas a tomar sus propias decisiones, podemos lograr cosas increíbles a través del orden espontáneo, mediante el cual los empresarios participan voluntariamente en un proceso mucho más grande al encontrar un nicho que puedan llenar y prosperar. La verdad es que así es como se suministran la mayoría de las necesidades de la vida. Ninguna ley exige que compres en un supermercado, o que estos establecimientos vendan comida. Pero incluso sin esa ley, y sin un plan del gobierno, los agricultores siembran y cosechan, los camioneros transportan, las tiendas almacenan inventarios y los clientes compran. Si el gobierno intentara reproducir este asombroso grado de organización, probablemente llevaría décadas de planificación y miles de millones de dólares, y cuando todo estuviera dicho y hecho no sería tan efectivo y popular. Como dijo el economista austríaco F. A. Hayek, “la curiosa tarea de la economía es demostrar a los hombres lo poco que saben realmente sobre lo que imaginan que pueden diseñar”.

Simplemente, la gente vive mejor en una sociedad libre, que respeta las decisiones de millones de personas sobre el trabajo, el gasto, las ideas, la fe y el discurso. Permitir que las personas elijan lo que compran y no compran, lo que quieren y no quieren, es casi siempre la mejor manera de asegurarse de que la gente construya su futuro de la manera más conveniente. Explicar y difundir estas ideas simples pero poderosas es la misión de La Iniciativa LIBRE y la pasión de nuestro equipo. Ellos tienen el poder de ayudar a toda la humanidad.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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