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El muro ya está construido, divide a un país entero

“El país está peligrosamente polarizado, el futuro es totalmente incierto y así el nuevo presidente bajara el tono en contra de las minorías y buscara aplacar los ánimos de sus seguidores, le será muy difícil lograrlo”.
Opinión
Escritor y editor en el noticiero nacional de Univision.
2016-11-18T10:46:17-05:00

A estas alturas es difícil escribir sobre el fenómeno Trump sin caer en extremos. Pero lo que se ha visto en el país es precisamente eso, extremos, y no de parte de los perdedores, sino de los ganadores. A una semana de la elección presidencial, la organización Southern Poverty Law Center ya había acumulado información de por lo menos 500 incidentes documentados de odio en el país. Los ejemplos son muchos, de toda índole, y se dan cada día, pero uno de los que más me ha impactado es el de una mujer llamada Pamela Ramsey Taylor, directora de una organización sin ánimo de lucro en la pequeña población de Clay, West Virginia. Después que Trump ganó, Pamela escribió un comentario en Facebook, diciendo sobre la próxima primera dama, Melania Trump: "Será refrescante tener una primera dama digna, hermosa, elegante en la Casa Blanca. Estoy cansada de ver una simia en tacones".

Y peor aún, la alcaldesa del pueblo, Beverly Wahling, le respondió: "Me acabas de alegrar el día, Pam". Después se disculpó y dijo que no es racista.

Pam terminó perdiendo la presidencia de la organización y Beverly se vio obligada a renunciar a la alcaldía. Las críticas han llovido contra ambas. Un concejal leyó un comunicado condenando el “horrible e indecente” comentario y pidió disculpas en nombre de los 500 habitantes del tristemente célebre pequeño pueblo.

Esta es, en parte, la dolorosa cosecha de lo que sembró durante una campaña sui géneris el ahora presidente electo, Donald Trump. Los hipócritas, que se guardaban hasta hoy sus pensamientos de odio, han comenzado a salir del closet. Y junto con ellos, otro desfile de estruendosos hipócritas quienes criticaron abierta, fuerte y públicamente al señor Trump, y ahora dicen caminar de su lado, apoyar sus ideas, quieren “acompañarlo”, ayudarlo a “hacer un buen gobierno”. La verdad, simplemente están sedientos de poder y poco les importan los valores, la sensatez, los escrúpulos.

He escuchado la repetición del popular refrán: “Respirando por la herida”, de parte de algunos de quienes hoy ostentan el triunfo, al referirse a los perdedores, quienes convirtieron en consigna la frase: “Trump no es mi presidente”. Lo sensato, teniendo en cuenta que no hay reversa en la elección, es que los ganadores disfruten calmadamente su triunfo y los perdedores lo acepten con gallardía. Pero no está ocurriendo así. Lamentablemente es todo lo contrario. Hay comunidades enteras aterrorizadas, discusiones por doquier, grafitis con mensajes de odio, amenazas, agresiones. Esta semana Ana Sol Gutiérrez, una legisladora estatal de Maryland le dijo a una reportera de Univision: "De repente viene un carro lleno de jóvenes blancos y nos gritan: váyanse a su país, salgan de aquí, esto es ciudad de Trump".

Mientras tanto, estudiantes universitarios en todo el país se han lanzado a las calles para exigir que el odio no entre a sus claustros.

El país está peligrosamente polarizado, el futuro es totalmente incierto y así el nuevo presidente bajara el tono en contra de las minorías y buscara aplacar los ánimos de sus seguidores, le será muy difícil lograrlo, el muro ya está construido, más que a una frontera, divide a un país entero.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es). Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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