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La Acción Diferida de 2012 (DACA) protege de la deportación a unos 800,000 jóvenes indocumentados que entraron siendo niños a EEUU y se les conoce como dreamers.
Daniel Morcate
Opinión

Miembro de la unidad política de Univision Noticias.

El destino incierto de los dreamers

El destino incierto de los dreamers

“2018 será un año de elecciones de medio término. Eso hará sumamente difícil, por no decir que imposible, que el Congreso actúe para proteger a los dreamers”.

La Acción Diferida de 2012 (DACA) protege de la deportación a unos 800,0...
La Acción Diferida de 2012 (DACA) protege de la deportación a unos 800,000 jóvenes indocumentados que entraron siendo niños a EEUU y se les conoce como dreamers.

Una calamidad de ominosas consecuencias simboliza el primer año oscuro de trumpismo: la cada vez más inminente amenaza de deportación que se cierne sobre más de 800,000 jóvenes a los que hemos venido a conocer como “dreamers”. Estudiantes, trabajadores, profesionales y militares, muchos de ellos brillantes, a quienes sus padres trajeron o enviaron de niños como indocumentados a este país. Desde la adolescencia comprendieron que tenían un status migratorio precario y comenzaron a soñar con normalizarlo. A todos los efectos son tan estadounidenses como los que más. La mayoría es de origen hispano. La suerte que corran en los próximos meses será un claro indicio del destino que pudiera seguir el país.

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Lamentablemente, las perspectivas no son buenas para los dreamers. Se han convertido en peones de un macabro ajedrez político cuyas fichas se mueven al ritmo de la xenofobia, el racismo, los sentimientos antihispanos y la demagogia. En una de las acciones más crueles de su presidencia, Donald Trump canceló en septiembre el programa de Acción Diferida mediante el cual el presidente Obama en 2012 les protegió de la deportación y les autorizó a estudiar, trabajar legalmente y servir en las fuerzas armadas. Fue un trozo de carne roja que Trump les lanzó a las fieras que le siguen ciegamente, obnubiladas por el resentimiento social y el miedo a lo diferente. Pero como los dreamers aún son populares entre un segmento de la población, Trump dejó en manos del Congreso la posibilidad de adoptar una legislación que les proteja. Le fijó de plazo el 5 de marzo de 2018.

Fue en realidad otra trampa siniestra. El presidente descarriado apostó a que el Congreso en realidad no haría nada para defender con efectividad a los jóvenes soñadores. Para cerciorarse de ello, dio a entender al precario liderazgo demócrata, encabezado por el senador de Nueva York Chuck Schumer y la representante de California Nancy Pelosi, que respaldaría cualquier compromiso. Pero al mismo tiempo exigió al liderazgo republicano que impusiera condiciones extremas de “protección fronteriza”, como la edificación del absurdo y costoso muro con México (su costo hoy se estima en 40,000 millones de dólares), para ayudar a los dreamers. Las negociaciones previsiblemente se estancaron. Los dirigentes demócratas amenazaron con obstaculizar partidas presupuestarias a menos que Trump cumpliera su promesa. Pero finalmente transaron con el mandatario y abandonaron a los jóvenes inmigrantes a su suerte.

Y abandonados están. La semana pasada Trump reiteró sus exigencias radicales. “Se les ha dicho a los demócratas, y ellos entienden completamente”, tuiteó, “que no puede haber DACA sin el desesperadamente necesario MURO en la frontera sur y el fin de la horrible Migración en Cadena y el ridículo Sistema de Lotería de Inmigración etc. Debemos proteger a nuestro país a toda costa”. Son condiciones mediante las cuales Trump y sus asesores extremistas pretenden frenar la inmigración de hispanos y negros en busca de una homogeneidad étnica que en realidad solo ha existido en la atrofiada imaginación de los racistas y xenófobos del país.

El 2018 será un año de elecciones de medio término. Eso hará s umamente difícil, por no decir que imposible, que el Congreso actúe para proteger a los dreamers. Muchos legisladores se sienten vulnerables ante los votantes enardecidos por la retórica contra los inmigrantes y las minorías que llevó a Trump al poder. La desconfianza y el rencor entre los estadounidenses están a la orden del día. Y no se mitigarán mientras permanezca Trump en la Casa Blanca, regurgitando su discurso de exclusión y de odio. Mientras tanto, un centenar de dreamers pierden diariamente su protección legal y caen en un limbo que les impide trabajar, estudiar y enrolarse en las fuerzas armadas y que los acerca cada vez más a la devolución a países que ya no son los suyos. Algunos, desesperados, realizan protestas riesgosas, como la toma de oficinas de legisladores demócratas y republicanos que una y otra vez les han dado falsas esperanzas. La situación provocó un ruidoso altercado entre miembros de la Comisión Hispana del Congreso y los dirigentes de su bancada demócrata hace un par de semanas.

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En principio, sigue siendo posible que el Congreso adopte una ley de ensueño o Dream Act que trate de manera compasiva y haga justicia a los soñadores. Pero la mayoría de legisladores republicanos no se inclinan por aprobarla. La minoría que dice respaldarla carece de influencia en el nuevo régimen trumpista. Los demócratas, con honrosas excepciones como el Representante Luis Gutiérrez de Illinois, han demostrado una vez más que dan por descontado el apoyo de la comunidad inmigrante. Así han ido quedando los dreamers en la estacada. Confiemos en que, aun así, continúen luchando por hacer realidad su sueño de ser estadounidenses, es decir, hombres y mujeres libres y dueños de sus destinos individuales en la tierra de gracia que les había acogido con generosidad, hasta que llegó la era aciaga de Donald Trump.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es). Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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