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De escándalo en escándalo

“No cabe duda de que esta convención será, principalmente, sobre Trump, aunque también tratará de calmar las ansiedades de muchos norteamericanos sobre el carácter y la condición moral de la candidata demócrata”.
Opinión
Miembro de la unidad política de Univision Noticias
2016-07-25T14:31:36-04:00


FILADELFIA, Pennsylvania.- La convención nacional demócrata, que sesiona aquí en Filadelfia a partir de hoy, le saca ya una dudosa ventaja a la republicana, que se llevó a cabo en Cleveland la semana pasada: tuvo su primer gran escándalo aun antes de comenzar. Wikileaks filtró 20,000 correos electrónicos del Comité Nacional Demócrata que comprueban lo que había denunciado desde hace meses Bernie Sanders, es decir, que funcionarios del CND conspiraron para obstaculizarle la nominación presidencial de su partido. Los republicanos por lo menos esperaron a que empezara su encuentro para protagonizar escándalos, como el del plagio del discurso de Michelle Obama que hizo Melania Trump; o el desplante que el Senador Ted Cruz le hizo al candidato presidencial al negarse a apoyarle durante su presentación en horario estelar.

Los escándalos han cobrado mayor importancia que casi todo lo que dicen y proponen los candidatos y otros participantes en las convenciones. Y no es para menos. Nos dan la medida de la baja calaña que tiene parte de nuestra clase política. Abundan en ella los patanes, narcisistas y oportunistas siempre dispuestos a poner sus intereses personales o los del partido por delante de los intereses de la nación y del norteamericano de a pie. Hace falta estar literalmente perdido en el carisma de Donald Trump para creer que el magnate de bienes raíces es presidenciable o que se propone con seriedad el bienestar del país. Y hace falta tener una fe ciega para ilusionarse con una posible presidencia de Clinton, teniendo en cuenta los turbios manejos del DNC y de su campaña que revelan las filtraciones de correos.

Tales filtraciones sugieren, entre otras cosas, que funcionarios del DNC y de la campaña de Clinton hicieron marañas para descarrilar la candidatura de Sanders. Una particularmente bochornosa consistió en sembrar dudas sobre su religiosidad, especialmente en los estados del sur, donde proliferan los evangélicos calambucos. Sanders es judío aunque se sospecha que no practica religión alguna. Otra maraña fue la sugerencia de que los hispanos somos votantes cautivos del Partido Demócrata, con todas las implicaciones que eso tiene para la forma de cortejar nuestro voto; en un correo interno se nos tilda sin rubor de “ most loyal brand consumers ” o “los consumidores más leales de la marca” demócrata.

La selección de Tim Kaine como compañero de boleta de Clinton tal vez no alcance la categoría de escándalo. El hombre tiene reputación de centrista, buenazo y eficiente, algo cada vez más raro entre nuestros políticos. Pero su designación ha indignado a partidarios de Sanders. Anhelaban a un candidato a la vicepresidencia más afín a los ideales progresistas del senador de Vermont. Algunos sanderistas me dicen contrariados que Clinton lo había escogido hace tiempo; y que por politiquería coqueteó hasta el último momento con otros candidatos, como el secretario del trabajo, Tom Pérez y la senadora de Massachusetts Elizabeth Warren, la favorita de la izquierda del Partido Demócrata.

Una consecuencia de estos follones es que los demócratas probablemente tendrán grandes dificultades para lograr la unidad en esta convención, tal y como les sucedió a los republicanos en la suya. El DNC y el Partido Demócrata, desde luego, presumirán de lo contrario. Pero les costará trabajo aplacar a los simpatizantes de Sanders, a los que necesitan desesperadamente para presentarle batalla a Trump durante el resto de la contienda presidencial. Algunos sanderistas presuntamente han planeado ya una serie de protestas que van desde el abandonar en grupo el foro durante ciertos discursos hasta guardar silencio y mantenerse sentados mientras otros asistentes ovacionan de pie, pasando por darle la espalda al podio. Un paso significativo en aras de la unidad ha sido la renuncia forzosa de Debbie Wasserman-Shultz, la representante por el condado de Broward, líder del DNC y símbolo visible de las maniobras turbias contra Sanders.

Los escándalos también han generado preocupantes distracciones del plan demócrata de presentar a Trump como un cafre e irresponsable que, de ser electo presidente, pondría en peligro la seguridad de Estados Unidos y sus aliados europeos y frenaría el progreso social del país. Aun así, no cabe duda de que esta convención será, principalmente, sobre Trump, aunque también tratará de calmar las ansiedades de muchos norteamericanos sobre el carácter y la condición moral de la candidata demócrata. El trumpismo es, de hecho, el fenómeno político del año. Y el resto de la contienda versará fundamentalmente sobre él.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es). Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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