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Clinton supera a Trump entre votantes latinos, pero no debe confiarse

“Los demócratas tienen que aprender la lección y les queda muy poco tiempo para hacerlo. Por más antiinmigrante o racista que sea el contendiente republicano en la contienda [...], no pueden dar por sentado que esa será razón suficiente para que los votantes latinos salgan a votar”.
Opinión
Asesora ejecutiva de America's Voice
2016-09-12T11:05:30-04:00


El más reciente sondeo de la firma encuestadora Latino Decisions para America's Voice no deja lugar a dudas: el nominado presidencial republicano, Donald Trump, es persona non grata entre los votantes latinos, no solo en el ámbito nacional, sino en estados clave para ganar la Casa Blanca.

La nominada demócrata, Hillary Clinton, supera a Trump entre los votantes latinos a nivel nacional 70% sobre 19%, y lo mismo ocurre en estados determinantes para ganar la presidencia, incluyendo Nevada, Florida, Colorado, Ohio, Virginia y Carolina del Norte, entre otros.

Trump y su Partido Republicano tampoco gozan de apoyo entre otros sectores electorales significativos, incluyendo afroaestadounidenses y mujeres, por nombrar dos.

No obstante, otros sondeos nacionales apuntan a una contienda cerrada entre Trump y Clinton, lo cual confirma que esta elección será decidida por el entusiasmo de los votantes y, más importante todavía, por su nivel de participación.

El factor Trump parece ser motor de movilización para los electores hispanos y, según el sondeo de Latino Decisions, 83% de los latinos registrados para votar asegura que acudirá a las urnas en noviembre.

Pero una cosa es lo que diga un sondeo a menos de dos meses de las elecciones, y otra es lo que ocurra el 8 de noviembre.

Y he aquí el gran dilema para las organizaciones que ciclo tras ciclo registran y movilizan votantes, y para Clinton y su Partido Demócrata que parece seguir apostando a que la ira del votante latino contra la xenofobia de Trump sea suficiente para que salgan a votar.

La encuesta de Latino Decisions encontró que apenas 39% de los electores hispanos han sido contactados por los demócratas y en los llamados estados oscilantes o péndulo, los porcentajes también fluctúan entre los altos 30% y los 40%.

Uno se cuestiona cómo es posible que un candidato como Trump, con sus propuestas y su discurso racistas, esté en una contienda tan cerrada con Clinton. Una de las explicaciones es que aparentemente los más fieles seguidores de Trump están más entusiasmados con su candidato de lo que lo está el resto de los electores con Clinton. Un sondeo de CNN concluyó que el grado de entusiasmo entre los seguidores de Trump y su interés de participar del proceso es mayor que entre los seguidores de Clinton.

De hecho, el sondeo de Latino Decisions concluye que 76% de los votantes latinos entienden la importancia de votar en este ciclo electoral con todo lo que está en juego, pero el grado de entusiasmo sigue siendo problemático.

Y volvemos a lo mismo. Los demócratas tienen que aprender la lección y les queda muy poco tiempo para hacerlo. Por más antiinmigrante o racista que sea el contendiente republicano en la contienda que sea, en este caso la presidencia, no pueden dar por sentado que esa será razón suficiente para que los votantes latinos salgan a votar. Y tampoco pueden asumir que esos electores hispanos conocen su historial.

Al menos cuando del tema migratorio se trata, no podemos olvidar que, para su mal, Clinton carga con el lastre del récord de deportaciones del presidente Barack Obama, aunque haya prometido abordar el tema en los primeros 100 días de su gestión, si es electa; así como defender las acciones ejecutivas migratorias en tanto se concreta una solución legislativa permanente. Obama, empero, goza de altos índices de aprobación entre los latinos, lo cual es positivo para Clinton.

Pero no hay que subestimar al sector de los votantes hispanos que por una parte es atacado por Trump, y por otra está decepcionado con el sistema.

No me canso de repetirlo. Votante latino poco entusiasmado es un elector que puede optar por quedarse en casa y eso, en la práctica, supone un voto para Trump.

A 56 días de las elecciones, el mapa electoral favorece a Clinton, pero los demócratas tienen que ponerse las pilas y no dejar nada a la suerte. Hacerlo es un craso error.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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