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Carta de una mexicana a Hillary Clinton

“Tu voz representó la voz de mujeres en todo el planeta disputando con argumentos, ideas, con fuerza, con inteligencia la Presidencia de Estados Unidos, uno de los países más poderosos del mundo”.
Opinión
Directora General del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales desde 2011 y Fundadora de Mujeres Construyendo.
2016-11-09T15:52:51-05:00

Querida Hillary:

Quisiera haber empezado esta comunicación escribiendo “Querida Señora Presidenta Clinton”. Para muchas mujeres decirlo, escribirlo, saberlo, era parte de un sueño compartido.

No debes sentirte bien. No tienes que sentirte bien por los resultados del 8 de noviembre.

Debes sentir frustración, enojo, desilusión. Yo sentiría enorme desilusión y decepción por mi país, por un país que ha promovido la democracia en el mundo y que ha apoyado iniciativas de inclusión, diversidad y empoderamiento para las niñas y mujeres en el mundo y que prefirió apostarle a un hombre sin credenciales, sin experiencia, con profundo odio e ignorancia, machista evidente, misógino, xenofóbico y parroquial que a una mujer inteligente, capaz, con experiencia nacional e internacional y comprometida con el respeto, la diversidad y la inclusión.

Sé que esta derrota no será el final de tu compromiso con el cambio y con esa permanente búsqueda que te ha caracterizado desde siempre: romper los techos de cristal.

Vienen tiempos también de profunda reflexión y análisis sobre lo sucedido. “¿Qué pasó en el War Room de campaña?” “¿Qué debió hacerse diferente?” “¿En dónde invertimos tiempo y presencia de manera equivocada?” Lo tienes que hacer. Lo tiene que hacer tu equipo. Detrás de ello hay profundas lecciones para ti, para tu equipo, para Estados Unidos y para el mundo.

Lo que no debes poner en duda, y sé que no lo harás, es la fuerza que le diste a la presencia de las mujeres en la política y la toma de decisiones. No lo hiciste sólo durante la campaña. Lo has hecho siempre. Es parte de tu ADN.

Tu voz representó la voz de mujeres en todo el planeta disputando con argumentos, ideas, con fuerza, con inteligencia la Presidencia de Estados Unidos, uno de los países más poderosos del mundo. Tu voz es la voz de muchas mujeres. Tu presencia representa y ha representado a muchas mujeres de todas las nacionalidades. Habrá quienes coincidan o no con tu visión del mundo y tu filosofía política, pero no pueden negar el poder de tus convicciones y la fuerza que pones a lo que haces. Todas, independientemente de nuestras latitudes y credos, entendemos tu lucha y sabemos –sin conocer los detalles- por lo que has tenido que pasar, las cosas que has tenido que escuchar y los cuestionamientos con los que te has enfrentado por una simple realidad: el hecho de ser mujer.

Tu ausencia, a partir de hoy, hará más grande tu presencia. No habrá un solo espacio en el que las personas dejen de preguntarse ¿Y cómo hubiera sido esto si hubiera sido Hillary quien hubiera tomado la decisión? Tu ausencia marcará las fotos oficiales – y el contenido- de los grandes foros globales, en los que urgen voces de mujeres para hacer una diferencia en el mundo: G20, Naciones Unidas, OTAN, COP y la lista de espacios, organizaciones y encuentros cada vez más frecuentes en un contexto internacional en el que la incertidumbre se está consolidando como una constante.

Las niñas pequeñas, nuestras hijas, sobrinas, amiguitas, se preguntan: ¿Las niñas también podemos ser presidentas? Si, claro que podemos. ¿Por qué no ganó ella? Difícil responder y explicarles que podemos ser presidentas y que para lograrlo, debemos llevar a cabo una batalla en dos frentes: el de la capacidad e inteligencia en el que competimos y participamos hombres y mujeres, y el que tenemos frente a nosotras, por la simple realidad de haber nacido mujeres en una sociedad que ha construidos sus valores, instituciones y estructura a partir de una visión masculina del mundo. Damos la batalla todos los días a partir de nuestra capacidad y de nuestra mirada femenina de la realidad. No es mejor. No es peor. Es simplemente diferente y el mundo no vive cómodo con las diferencias.

Hillary, en el fondo solo quiero decirte que no pares. Este objetivo te lo planteaste hace muchos años y has sido constante en tu búsqueda.

Eres la mujer que no ha dejado de luchar, que ha dado visibilidad a la voz de las mujeres, que ha impulsado la agenda de las mujeres en la política internacional, que les ha dicho con acciones a las futuras generaciones de niñas y jóvenes que ser mujer vale la pena, que podemos, que debemos, que no podemos parar.

Vas a seguir creciendo con esta derrota, lo sé.

Seguirás siendo ejemplo, lo sé.

Te vas a reinventar, lo sé.

Tu país no estuvo detrás de ti. Miles de mujeres en el mundo sí lo estamos.

Un abrazo solidario desde México, de esos que las mujeres sabemos darnos y cuyo significado entendemos sin palabras.

Claudia Calvin

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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