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Brent Wilkes: La quebrada marca de odio de Trump

El autor analiza el cambio en la marca Trump y la quiebra que constituye para los republicanos.
18 Mar 2016 – 8:09 AM EDT


Por: Brent Wilkes, Director Ejecutivo de LULAC (League of United Latin American Citizens)

La marca “Trump”, antes sinónimo de lujo ostentoso, ha sido distorsionada por el mismo candidato a un símbolo con poco valor de fanatismo, odio y exclusión. Desde el momento en que Donald Trump anunció su candidatura, condenó la fuerte comunidad latina de 58 millones de personas como violadores, asesinos, narcotraficantes y criminales. Trump tiene como blanco a los grupos étnicos minoritarios como la pieza central de su campaña siendo la única promesa en la cual tiene una agenda detallada.

Hasta el eslogan de su campaña, “hacer América grande nuevamente” es un mensaje abierto a sus seguidores que de alguna manera logrará revertir los cambios demográficos de nuestra nación. Haciendo América grande nuevamente en la retórica siniestra de Trump significa excluir inmigrantes, latinos, negros y asiáticos, solo nombrando algunos.

Un ejemplo claro del cambio de la marca de Trump puede ser visto en las escuelas secundarias alrededor del país donde niños están usando el nombre de Trump para burlarse de los grupos raciales minoritarios. Recientemente en Indiana, durante un partido de basquetbol contra el “Bishop Noll Institute”, una escuela con muchos estudiantes latinos, algunos estudiantes tenían recortes de la cara de Trump y decían en coro “¡Construyan una pared! ¡Construyan una pared!”. Unos días después, estudiantes de un colegio en Iowa estaban coreando “¡Trump! ¡Trump!” durante un partido contra una escuela con estudiantes de diversas culturas y razas.

Enfatizado por la habilidad del candidato Trump de crear puntos de vista racistas como simplemente “políticamente incorrectos”, y aún así tener la atención de los medios, algunos estudiantes están utilizando a Trump como símbolo del fanatismo y la exclusión que su marca representa ahora.

Dos hermanos blancos en Boston golpearon a un vagabundo latino con una barra de metal y orinaron encima de él, diciendo a la policía que “Donald Trump tenía razón, todos estos ilegales tienen que ser deportados”. La respuesta de Trump al respecto fue que sus seguidores son “muy apasionados”.

Para un hombre de negocios que valora su marca personal en 3,300 millones de dólares, el afán de Trump para que su nombre sea asociado con odio desafía la norma. Prácticamente, todas las otras compañías en América hacen todo lo posible para proteger sus marcas en vez de destruirlas.

Aun así, el deseo de Trump de atraer la angustia de los blancos sobre los cambios demográficos de nuestra nación no es único, sino más abierto. Ha ido directo al megáfono, hablando con una retórica de odio y apostando que los blancos racistas votan más de lo que los anteriores candidatos pensaban posible.

Al jugar con los odios, temores y prejuicios de las personas, Trump está sacando lo peor en los americanos para ganar su voto. Está explotando y empeorando las divisiones raciales en Estados Unidos para poder ganar la nominación del partido Republicano en la candidatura presidencial.

A pesar de todo, también está transformando su lujosa marca, su llamativa marca, en una marca de odio arrastrando junto a él al partido Republicano durante el proceso. Al final, el destrozo de su marca es el camino a la quiebra moral y financiera. Pero es el partido Republicano el que debe recoger las piezas y encontrar su verdadera alma.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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