Ayudando a Venezuela a volver al camino de la democracia

“Maduro y sus partidarios sostienen que tal presión internacional transgrede la soberanía de Venezuela. Pero ese argumento no podrá prevalecer ante los conceptos contemporáneos de derechos humanos, incluyendo los derechos civiles y políticos”.
Opinión
Profesor visitante en la Escuela de Asuntos Internacionales Elliott de la Universidad George Washington. Exembajador de Guatemala ante los Estados Unidos, las Naciones Unidas en Ginebra y Nueva York, la Organización de Estados Americanos, Canadá, Alemania y Noruega.
2016-07-05T12:46:15-04:00


El pasado 23 de junio, en la sede de la Organización de Estados Americanos (OEA), representantes de 34 países se reunieron en Washington DC para discutir la crisis política que convulsiona a Venezuela y para debatir si los países de las Américas podrían desempeñar un papel en resolverla. Fue la primera vez que la OEA centró su atención en un país en particular desde el 2009, cuando el presidente de Honduras fue destituido en un golpe de estado.

Venezuela ha caído en una vorágine política, económica y social, por obra y gracia de la pésima gestión y la flagrante corrupción del presidente Nicolás Maduro y su gobierno. El país se encuentra arruinado como consecuencia de la escasez de alimentos, el colapso del sistema de salud, el malestar social y la represión política. International Crisis Group ha instado al gobierno a declarar una emergencia humanitaria y permitir la entrega y distribución de alimentos y ayuda médica por parte de agencias no gubernamentales.

Como el sucesor designado por Hugo Chávez, quien falleció en 2013, Maduro ha tratado de promover la misma agenda populista pero sin el beneficio del carisma de su mentor o de los altos precios del petróleo que permitieron que Chávez financiara programas sociales domésticos y ganara aliados internacionales. El deterioro político y social, resultado de la ineptitud de Maduro, ha conducido al desmoronamiento del orden democrático y del estado de derecho.

La reunión fue convocada por el secretario general de la OEA, Luis Almagro, en el marco de la Carta Democrática Interamericana, un acuerdo de 2001 que tiene como objetivo fortalecer y defender las instituciones democráticas. El mismo permite que el secretario general de la OEA convoque una reunión del Consejo Permanente de la organización en casos de una “alteración del orden constitucional que afecte gravemente el orden democrático en un Estado Miembro”. La canciller de Venezuela, Delsy Rodríguez, protestó vigorosamente la reunión, calificando a Almagro de “pseudo-fascista” actuando en nombre de “intereses imperialistas”. Su petición fue denegada mediante un voto de 20 a 12, lo cual permitió que la reunión procediera.

Almagro presentó un demoledor informe sobre las condiciones que empeoran cada vez más en Venezuela. A pesar de tener las más grandes reservas petroleras del hemisferio occidental, en el país ahora viven en la pobreza más de las dos terceras partes de la población. La moneda nacional, el bolívar fuerte, ha perdido el 99% de su valor desde 2013, y la galopante tasa de inflación es de 720%. Los cortes de agua y electricidad son acontecimientos diarios, y la escasez de medicinas, insumos y equipamientos ha obligado el cierre de hospitales. Los envíos de alimentos son protegidos por guardias armados y prevalecen la violencia y los saqueos.

La nueva Asamblea Nacional, elegida el pasado diciembre, ha introducido legislación para permitir la entrada de ayuda humanitaria internacional al país y para liberar a los presos políticos, entre ellos Leopoldo López, líder de oposición educado en Harvard que está cumpliendo una condena de encarcelamiento de 14 años por haber incitado la desobediencia civil. No obstante, el Tribunal Supremo de Justicia –en su mayoría compuesto por juezas y jueces nombrados por Maduro– ha bloqueado estas y otras leyes. El Consejo Nacional Electoral, parcializado a favor de Maduro, ha demorado repetidas veces el proceso del referendo revocatorio presidencial, a pesar de que sus patrocinadores han recaudado 1,800,000 firmas.

Almagro sostuvo que los estados miembros de la OEA deberían actuar de manera colectiva para resolver la crisis humanitaria y presionar a Venezuela para que vuelva “al camino de la democracia”. Instó a Venezuela a liberar inmediatamente a los presos políticos, realizar el referendo revocatorio antes de finalizar el año, y restaurar el respeto a la separación de poderes.

Almagro y todos los países miembros de la OEA concuerdan en que se necesita urgentemente un diálogo entre el gobierno venezolano y la oposición. Los expresidentes de España, República Dominicana y Panamá han intentado lograr tal diálogo pero no han podido progresar más allá de “reuniones exploratorias”. Una de las recomendaciones de Almagro es que la OEA apoye y asesore a los expresidentes sobre cómo lograr que las dos partes venezolanas se reúnan cara a cara.

La Carta Democrática Interamericana también debería desempeñar un papel. Estipula medidas que pueden aplicarse en casos en que un país haya restringido los derechos civiles y políticos y el estado de derecho se haya deteriorado gravemente. Sin este tipo de presión, será muy difícil conseguir que el gobierno venezolano se retire del borde del precipicio.

Como era de esperar, Maduro y sus partidarios sostienen que tal escrutinio internacional transgrede la soberanía de Venezuela. Pero ese argumento no se sostiene ante los conceptos contemporáneos de derechos humanos, incluyendo los derechos civiles y políticos. Tal como Almagro dijo ante los embajadores de la OEA, “la democracia no tiene fronteras”. Hoy día, los estados deben responder a la comunidad internacional por la manera en que tratan a las personas. Los demás países de las Américas tienen la responsabilidad de ayudar al pueblo venezolano a recuperar su país y a emprender un nuevo camino hacia la paz, la seguridad y la prosperidad.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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